miércoles, 27 de octubre de 2010

La tenacidad de la condesa viuda de Angulema


La súbita muerte de Carlos de Orleáns, acaecida cuando éste contaba con treinta y seis años de edad, víctima de una pulmonía o pleuresía, es de suponer que fue un auténtico pesar; algunos de sus servidores estaban llorosos y tristes, pero para la joven viuda, que todavía no había cumplido los veinte años, la pérdida de su esposo no representaba un hecho castastrófico por el momento. Sin embargo, si el conde hubiera sobrevivido unos pocos años más, la unión podría haber producido una larga dinastía de vástagos, que hubiera permitido a Luisa disfrutar de un seguridad plena con respecto a la descendencia. Un sólo hijo varón no era garantía de nada,en una época en que la muerte súbita de lo niños era un temor recurrente en cualquier hogar, sea de la plebe o de la nobleza.


En Cognac tenía ardientes partidarios, no obstante, en la corte no disponía de amigos pudientes. Su riqueza era muy limitada. El conde de Angulema, en el testamento no le confiaba a Francisco. Era normal que Luisa de Saboya no se fiaba de las intenciones de los parientes de su difunto marido, razones no le faltaban. Luis de Orleáns, primo hermano de su marido, tenía un aliado que le aconsejaba a que participara activamente en la educación del pequeño Francisco. Era una hábil jugada y de cierta forma previsora. El chico podía un día ser rey de Francia. Moldearlo a su antojo desde el principio, podría llegar a convertirse en una fuente inagotable de poder para el caballero o los caballeros que lo hicieran.

Luis de Orleáns

Luisa no era una dama tímida y complaciente, estaba muy lejos de creer en la buena voluntad y en la tolerancia de sus parientes. En aparencia era una triste viuda apenada, pero en realidad velaba por los intereses de su hijo Francisco, como una leona que defiende a su cría, siempre alerta y con una intuición extraordinaria para preservar del mal a lo que tan suyo era. No representaba sólo el instinto ilimitado de una madre que proteje a su niño, tratábase de una propietaria de un niño varón en cuyo própero destino creía con todas las fuerzas de su ser.

Entonces, reclamó ella el pago de su dote. Era una solución práctica contra Luis de Orleáns que no quería ceder, y estó le valió quedar como guardiana de su hijo. Francisco tendría que ser rey a toda costa, a base de tesón sería capaz de lograr el ansiado triunfo. Teniendo en cuenta que todos los vástagos de Carlos VIII y Ana de Bretaña había fallecido siendo bebés, las posibilidades que su retoño se alzara con el trono eran inmensas. Aunque todo no era un camino de rosas, siempre estaría Luis de Orleáns interponiéndose en su camino.

La incertidumbre de la herencia de su hijo despertaba en ella todos los instintos protectores. Pero las personas que la rodeaban eran, por ahora, leales. Tanto ella como sus satélites, los Saint-Gelais y los Polignac, mantendríanse a su lado contra viento y marea. Ahora le tocaba administrar las tierras que había dejado a su cargo el fallecido conde, Cognac, Angulema, Romorantín y Melle.

Los primeros años de su viudez los pasó en el seno de su familia. Los consejeros de Carlos VIII decidieron que Luis de Orleáns sería tan solo el guardián del niño, comprobaría sus gastos y estaría al tanto de los cambios que sucedieran en la casa. Contrató Luisa de Saboya a Juan de Saint-Gelais como chabelán, y a los Polignac no se les dijo nada. Su causa la absorvía por completo.



El autor de manuscrito iluminado presenta su obra a Carlos VIII, c1475-c1498. Se arrodilla ante el rey y sus cortesanos, y le entrega el libro. El monarca tiene un halcón en una mano. Detrás de ellos, el revestimiento de paredes está decorado con la flor de lis que indica que él es el rey de Francia.



Bibliografía:


Hackett, Francis: Francisco I, rey de Francia, Editorial Planeta de Agostini, Barcelona, 1995.


http://www.heritage-images.com/Preview/PreviewPage.aspx?id=1224936&pricing=true&licenseType=RM

7 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX. GABACHORVM MARCHIO ET LIBERA ILUSTRATIONE ECCLESIA CARDINALIS dijo...

Y Francisco llegaría finalmente a ser rey, uno de los más importantes de la historia de Francia y ejemplo de hombre renacentista junto a su gran rival, Carlos V, y a Enrique VIII de Inglaterra.

Un saludo.

Lady Caroline dijo...

Carlos II: Así es, finalmente Luisa de Saboya logró que "su César" llegara a la cumbre. La trayectoria de Francisco seguiremos relatándola en los próximos capítulos...

Saludos

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX. GABACHORVM MARCHIO ET LIBERA ILUSTRATIONE ECCLESIA CARDINALIS dijo...

Milady: gracias por colaborar en el proyecto del 349º aniversario de Carlos II ;)

Un saludo.

La Dame Masquée dijo...

Todo un caracter el de esta mujer. Y, desde luego, consiguio sus objetivos, madame.

Feliz dia

Bisous

Lady Caroline dijo...

Una mujer muy determinada, Madame. Nada se interponía en su camino.

Besos y feliz día

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

He estado un ratito viendo tu blog y he disfrutado leyéndo tus artículos. De este último sobre Luisa de Saboya, reconocerle la determinación por defender los intereses de su hijo. Que fue mujer fuerte y de carácter lo demuestra el hecho de que se ocupó de la regencia cuando su hijo Francisco fue hecho prisionero por el emperador Carlos, su gran rival. Te sigo y estaré atento a tus publicaciones, y si quieres te invito a mi blog, por si te apetece leer algo más de historia. Un saludo.

Lady Caroline dijo...

Gracias por la visita con un poquito de retraso, este puente ha sido para mí muy ajetreado. Cuando disponga de un ratito libre, paso a hacerle una visita. Saludos. ¡Bienvenido a los Líos de la Corte!