miércoles 18 de enero de 2012

¿Es posible que Enrique VIII haya conocido a Ana Bolena en 1513?

Es bastante probable. En 1513, a Enrique VIII no se le iba de la cabeza la idea de conquistar Francia. Hacía ya cuatro años que había sido coronado rey de Inglaterra y ya era hora de que afirmara su poder y autoridad en Europa. Desde 1337, cuando Eduardo III había dado a conocer sus pretensiones al trono de Francia, los sucesivos monarcas de Inglaterra se habían nombrado a sí mismos "Reyes de Francia".




Enrique VIII a los dieciocho años


El ejército de la nación vecina estaba a años luz de la mediana tropa de Enrique, pero mismo así estaba decidido a probar su valía en el campo de batalla. Aunque las probabilidades de éxito eran remotas, Enrique no se acobardó. Desde el principio, estaba claro que su proyecto de invadir Francia estaba condenado al fracaso. Desgraciadamente, sería traicionado por sus astutos aliados, el emperador Maximiliano (padre del la archiduquesa Margarita) y por Fernando de Aragón, el rey Católico. La intención de ambos era que el joven Enrique causará problemas en Francia, sin embargo, como era lógico de esperar, no deseaban que el monarca inglés se convirtiera en soberano de dos naciones poderosas. Enrique entonces era todavía un joven inexperto y algo ingenuo, lleno de ímpetu y ganas de guerrear. 



 Mientras tanto, Catalina de Aragón permanecía en Inglaterra actuando como regente del reino. Al mismo tiempo que su esposo luchaba en Francia, ella emprendía una guerra contra Escocia en la cual los ingleses resultaron vencedores. Fue conocida como la Batalla de Flodden. 


Retomando a las peripecias de Enrique en Francia, las tropas habían llegado a Calais en el mes de julio. La primera ciudad que conquistaron los ingleses fue Thérouanne, el 23 de agosto. A continuación su intención era tomar Tournai, aunque debido al mal tiempo fue imposible realizar el asalto. Como era imposible atacar, Enrique aprovechó el tiempo libre para relacionarse con la ilustre corte de los Habsburgo que tanta admiración causaba al monarca inglés. Pasó una  temporada con Maximiliano y otra con su hija la archiduquesa Margarita. Lo mantendrían bastante entretenido, disfrutando de justas, tiro con arco, bailes, música, y como no, la compañía de bellas damas. 


 Enrique acompañó a Maximiliano a Lille donde la regente y su corte los estaban esperando. Se cree que fue allí en Lille, no en Malinas, que Ana Bolena vio a Enrique VIII por primera vez. El rey entonces era una joven apuesto de veintitrés años, alto, atlético, educado y enamorado de la música. Lille (hoy en día esta población pertenece a Francia, sin embargo antes estaba bajo los dominios de los Habsburgo) está a 143 km de Malinas, donde se ubicaba la corte de la regente Margarita. ¿Qué pensaría Ana del joven Enrique? ¿Se quedo deslumbrada con su porte y figura? ¿Quién podría imaginar entonces el devenir de los acontecimientos?




Cornelli, Lucas: Miniatura de Ana Bolena, alrededor de 1600.




Bibliografía:


Ives, Eric: Anne Boleyn, Basil Blackwell, Oxford, 1988.


Hart, Kelly: The Mistresses of Henry VIII, The History Press, 2009.

lunes 16 de enero de 2012

Carta de Juana de Castilla al Señor de Vere, ¿fue espontánea o manipulada por Felipe el Hermoso?




Contexto histórico de la misiva: La muerte de Isabel la Católica, acaecida el 26 de noviembre de 1504, desató una dura pugna por hacerse con el poder de Castilla. Fernando el Católico y Felipe el Hermoso lucharían con uñas y dientes por la corona y mientras tanto Juana sufriría las desavenencias que se producían entre ellos.  

El fallecimiento de Isabel convertía automáticamente a Juana en su heredera. Felipe el Hermoso ya no era a partir de entonces sólo conde de Flandes y archiduque de Austria,  sería ahora también nombrado rey consorte de Castilla. Sin embargo, en su testamento dejó dispuesto que en caso de que su hija fuera incapaz de gobernar, su esposo, el rey Fernando, ocuparía la regencia de Castilla hasta la mayoría de edad del príncipe Carlos, su hijo. Lo curioso es que, en el testamento, de Felipe no se menciona ni una palabra. 

Su madre, la reina Isabel, murió con una gran angustia en el pecho al conocer la inestabilidad emocional de su hija . Como cualquier madre,  le preocupaba la "supuesta" enajenación mental de Juana y el problema sucesorio que dejaba su propia muerte. No quería que fuera Felipe, su yerno, sino Fernando, su marido, el que gobernara, para que Juana se dejara llevar por los consejos de su padre. Fernando el Católico ocuparía la regencia Castilla como Gobernador del Reino, en nombre de Juana, hasta que su nieto Carlos cumpliera veinte años.

Sobre la autenticidad de la misiva no hay duda, según el historiador Manuel Fernández Álvarez. Pero si existe contradicción respecto a su espontaneidad. Probablemente fue dictada por Felipe el Hermoso, o por alguno de sus consejeros castellanos más íntimos, posiblemente el señor de Belmonte, don Juan Manuel. Está fechada en Bruselas a 3 de mayo de 1505 y va dirigida al señor de Veyre. Todo lo que se expone está cuidadosamente manipulado con mucha astucia. Se reconocen los graves altercados y las desavenencias surgidas en el seno de la vida conyugal de Juana y Felipe, así como se da por hecho que que ello había ocasionado una señal de alarma en Castilla, con una fuerte acusación contra el rey Fernando: quien se habría alegrado de las muestras de locura de su hija, pues tal situación le propiciaba lograr el poder. Juana reclamaba por no  creerla capaz de gobernar, y finalizaba dando a entender que su marido, Felipe el Hermoso, y no otro, era el que debía reinar en Castilla.

En esta carta, la infanta también alude a su enfermedad, provocada por los celos, además de compararse a sí misma con su propia madre, Isabel la Católica. Alega que su progenitora padecía la misma inquietud que ella ahora sufre en manos de su esposo Felipe.  


Bruselas, 3 de mayo de 1505.


Musiur de Vere: Hasta aquí no os he escrito porque ya sabéis de cuán mala voluntad lo hago; mas pues allá me judgan que tengo falta de seso, razón es tornar en algo por mí; como quiera que yo no me debo maravillar que se me levanten falsos testimonios, pues que a Nuestro Señor ge los levantaron; pero por ser la cosa de tal calidad y maliciosamente dicha en tal tiempo, hablad con el Rey y mi señor mi padre, por parte mía, porque  los que esto publican no sólo lo hacen contra mí, también contra Su Alteza, porque no falta quien diga que le place dello a causa de gobernar nuestros Reinos, lo cual yo no creo, siendo Su Alteza rey tan grande y tan católico y yo su hija tan obediente.

Bien sé que quel Rey, mi señor (Felipe el Hermoso), escribió allá  por justificarse quexándose de mí en alguna manera, pero esto no debiera salir dentre padres e hijos, quanto más que si en algo yo usé de pasión y dexé  de tener el estado que convenía a mi dignidad, notorio es que no fue otra causa sino çelos, y no sólo se halla en mí esta pasión, mas la Reina mi señora, a quien dé Dios gloria, que fue tan eçelente y escogida persona en el mundo, fue asimismo çelosa, mas el tiempo saneó a Su Alteza, como plazerá a Dios que hará a mí.

Yo vos ruego y mando que hables allá a todas las personas que vierdes que conviene, porque los que tovieren buena intención se alegren de la verdad y los que mal deseo tienen sepan que sin duda, quando yo me sintiese tal cual ellos querrían, no había yo de quitar al Rey, mi señor mi marido, la gobernación desos Reinos y de todos los del mundo que fuesen míos, ni le dexaría de dar todos los poderes que yo pudiese, así por el amor que le tengo como por lo que conozco de Su Alteza, y porque conformándome con la razón, no podía dar la gobernación a otro de sus hijos y míos y de todas sus suçesiones sin hacer lo que que no debo. Y espero en Dios que muy presto seremos allá, donde me verán con mucho placer mis buenos súditos y servidores.

Dada en Bruselas, a tres días del mes de mayo, año de mill y quinientos y cinco.

Yo, la Reyna.

Por mandado del la Reyna, Pero Ximénez.

Notas aclaratorias: Como se expuso más arriba, se duda de la espontaneidad de esta carta. Habría que comprobar cuidadosamente si es toda autógrafa, o solo la firma. De todas maneras, se intuye que detrás de todo ello está la mano de Felipe el Hermoso, por supuesto, bien instruido por algunos de sus consejeros castellanos, posiblemente don Juan Manuel. La táctica era tantear a la alta nobleza castellana y los miembros del alto clero y predisponerlos a favor del archiduque de Austria. 

 Por lo  tanto, la intención de la correspondencia era desmitificar las muestras de locura de Juana y para ello estaba el señor de Vere ( el destinatario de la misiva) que podía ayudarle en su tarea de convencer a los grandes de Castilla de que Juana no se hallaba tan desequilibrada y que, por supuesto, su anhelada voluntad era que el gobierno del reino recayese en manos de Felipe el Hermoso. 
 
Otro dato importante es que no se oculta el mal de Juana, porque según crónicas de la época era algo evidente, aunque se da como curable (se afirma en la carta que lo mismo sucedió a su madre, aunque supo luego como controlar los celos) , con lo cual desaparecía el motivo de una probable incapacitación para gobernar o para consentir que alguien ejerciera los derechos en su lugar, que sin lugar a dudas sólo podría estar destinado a  Felipe el Hermoso. En definitiva, el cometido de la carta era dar a entender que Juana no estaba tan trastocada como muchos sugerían, lo que en realidad sucedía era que ella prefería delegar el gobierno en manos de su esposo. En suma, a Felipe le interesaba que su esposa fuera la reina, aunque solo por nombre, mientras tanto el gobernaría a la sombra como rey consorte.  

Bibliografía: 

Fernández Álvarez, Manuel: Juana la loca, La Cautiva de Tordesillas, Espasa-Calpe, Madrid, 2001.

Pfandl, Ludwig: Juana la loca: madre del emperador Carlos V, su vida, su tiempo, su culpa, Ediciones Palabra, Madrid, 1999.

miércoles 4 de enero de 2012

Jane Seymour: "El verdadero amor de Enrique VIII" (2ª Parte)



4. Reina
4.1 “Nacida para Obedecer y Servir”

Enrique VIII y Jane Seymour se comprometieron secretamente en Hampton Court, temprano, en la mañana del 20 de mayo de 1536, veinticuatro horas después de la ejecución de Ana Bolena, aunque, para no causar una mala imagen, Jane continuó 10 días más en Chelsea, salió el día 30 para dirigirse a York Place y casarse en el Queen Closet. El 2 de junio es el primer apunte que hay de ella cenando como reina y servida por sus propios sirvientes. El 4 de Junio, Jane fue proclamada reina formalmente y entro en procesión con Enrique a misa. Ella eligió como moto: "Obligada a obedecer y a servir".


Acta del matrimonio de Enrique VIII con Jane Seymour, Actualmente se encuentra en el Whilshire History Centre.




Copa de Jane Seymour diseñada por Hans Holbein. Se contemplan dos dibujos: el de la izquierda es el preliminar y el de la derecha, el definitivo, que se presentará a Enrique VIII. El lema del diseño incorpora su "motto" "obligada a obedecer y a servir" y contiene las iniciales entrelazadas 'HI' para Henry y Jane. Holbein modificó algunas cosas en los dibujos, por ejemplo, se hicieron cambios en la cabeza de camafeo y en las trompetas de la sirena.

4.2 ¿Coronación?

Jane no pudo disfrutar de una gran coronación tal y como lo hizo Ana, la anterior consorte. Era verano y la peste se extendía por todo Londres. El rey le dijo que debería esperar hasta primavera para ser coronada. Pero se rumoreaba, que Enrique no tenía ninguna intención de hacerlo hasta que su esposa diera a luz a su ansiado hijo.

A finales de septiembre de aquel año, Enrique decidió reconsiderar los planes para la coronación, la situó para el domingo 29 de octubre, aunque no mucho después, reconsideró la idea, según Ralph Sadler, tras una cena que mantuvo con Jane en privado. Según Enrique dijo a Sadler  "la plaga reina en Westminster y en la Abadía" por lo que parecía imposible llevar la coronación en tales fechas. Pese a que la excusa de la plaga es bastante creíble, se cree que era solo un modo de ocultar la verdad: el atraso se debía a un "castigo" hacia Jane por no estar aún embarazada.

La siguiente mención a la coronación de Jane fue en navidades, cuando Robert Aske, uno de los líderes de la Peregrinación de Gracia, acudió a la corte. Enrique le prometió a Aske que realizaría su siguiente reunión del Parlamento en el Norte, en York, y que ahí sería Jane coronada. No había habido ninguna coronación de rey o reina en el norte desde la conquista. Pero el nuevo alzamiento y el posterior embarazo de Jane hicieron que los planes se cancelaran hasta que la soberana diese a luz.



Miniatura de Jane Seymour, pintada por Nicholas Hilliard, retratista oficial de la corte Isabelina. Finales del siglo XVI.





Escudo de Armas de Jane Seymour. La corona en lo alto representa su status de consorte real y más arriba su motto “Bowd to Obey and Serve”.
Las últimas palabras que vemos son “Regina Iane” que significa Queen Jane (Reina Jane). En aquella época la” I” solía ser la sustituta para la “J”.





Su Escudo de Armas en forma de sello, con las figuras de una pantera y de un unicornio en ambos lados.



4.3 Las hijas del Rey

María Tudor:




 María Tudor a la edad de veintiocho años. Obra de Master John (1544)


Una de sus primeras medidas como reina, fue lograr la reconciliación entre Enrique VIII y su hija María. Consiguió que Enrique permitiera que Lady María regresara a la corte, donde le dio procedencia como "la primera después de la reina". Jane tomaba a María de la mano y caminaba con ella como su igual, y se negaba a ser la primera en cruzar las puertas. Apenas les separaban siete años de diferencia y se hicieron muy buenas amigas, además de compartir el fervor religioso por la vieja fe.

Se comprueba el cariño que las unía a través de esta misiva de parte de lady María Tudor a su madrastra Jane Seymour. Se remonta a cuando padre e hija finalmente se reconciliaron, en las Navidades de 1536. El camino no fue nada fácil para la hija de Catalina de Aragón, que en un principio se rehusó a reconocer la nulidad del primer matrimonio de su padre, su condición de hija ilegitima y el titulo de Enrique VIII como jefe supremo de la Iglesia. En el contenido de la carta, Mary agradece a Jane por la ayuda prestada y le pide que continúe hablando bien de ella al rey.




Elizabeth:

La relación de Jane con Elizabeth está marcada por dos aspectos fundamentales: El primero de ellos es la corta edad de Elizabeth, que hacía que la niña estuviese muy poco en la corte, lo que provocaba que tuviese muy poco contacto con su madrastra y que la viera muy poco. El segundo motivo es el parecido físico de Elizabeth con su madre, Ana Bolena, que la hacía un contínuo recuerdo de ella, cosa que debió manifestarse en mayor medida cuando Enrique reunión a toda su familia en la Torre de Londres al comienzo de la peregrinación de Gracia, es posible que Jane viese entonces el peso  de su culpa en los hechos acontecidos el 19 de mayo en aquel mismo lugar gracias a los ojos oscuros de ELizabeth.


 Aún así, se sabe que, las pocas veces que se encontraban, el trato entre ambas era cordial y adecuado, aunque se veía el contraste que había entre la hija menor de Enrique y su hermana mayor, María, a quien Jane profesaba un profundo cariño y respeto.


Mi gran agradecimiento a mi colega y amiga Paula de "La Corte de la Rosa" por su participación en la elaboración de este artículo. 

Bibliografía:

§Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.
§Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud S.A., Barcelona, 1975.
§Lindsey, Karen: Divorced, Beheaded, Survived: A Feminist Reinterpretation Of The Wives Of Henry VIII, Da Capo Press, 1996.
§Norton, Elizabeth: Jane Seymour, Henry VIII´s True LoveAmberley, 2010.
§Starkey, David: Six WivesThe Queens of Henry VIII, 2004.
§Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004. 


§es.wikipedia.org/wiki/Jane_Seymour
§englishhistory.net/tudor/monarchs/seymour.html 

viernes 9 de diciembre de 2011

Jane Seymour: "El verdadero amor de Enrique VIII" (1ª Parte)

1) ¿Dócil o Despiadada?

Hasta hoy, el carácter y el temperamento de Jane Seymour sigue siendo un enigma para los historiadores. La imagen que la historia trasmite es de una santa, una mujer virtuosa y sumisa, modelo de dama Tudor por excelencia, todo lo contrario a su antecesora, la temperamental y chispeante Ana Bolena. Muchos creen que era sosa, sin voz ni voto, una pieza clave del tablero de ajedrez que urdían los Seymour y sus partidarios para lograr la cima del poder. Pero quizá era más lista de lo que imaginamos. De hecho, llega a ser más bien irónico que se haya aventurado en el mismo juego de seducción que Ana: rechazaba los avances de Enrique VIII, sus regalos y proposiciones, pero al mismo tiempo no se alejaba de su presencia. Sólo hay que fijarse que cuando Ana Bolena estaba a punto de ser ejecutada por adulterio y traición, Jane elegía su vestido de novia, alejada de los turbulentos acontecimientos.

 Jane actuó defendiendo su honor sobre todas las cosas, rehusándose a recibir obsequios de un hombre casado y rechazando con prudencia el cortejo del rey. Si accedía a convertirse en su amante, su honor quedaría en entredicho y sería pues muy difícil más adelante hallar un matrimonio honorable y ventajoso. Pero claro que su conducta era parte de una maniobra: podría resultar especialmente atractiva ante los ojos de Enrique VIII; ya que el monarca acogía de buen grado una dama que velara por su virtud y se mostrara comedida ante el galanteo de un caballero. Además, el juego del cazador que no logra atrapar del todo a su presa estimulaba a Enrique VIII sobremanera y ayudaba a mantener encendida su llama del amor. 

 Se plantean varias incógnitas: De verdad creía en la culpabilidad de Ana Bolena? ¿Estaba atemorizada por el hecho de casarse con un hombre que había humillado a su primera esposa y estaba a punto de asesinar a la segunda? ¿En algún momento suplicó auxilio a su familia, pidiendo por el amor de Dios verse libre de ese embrollo? Son solo suposiciones, que quizás no lleguen a una plausible conclusión, pero lo fascinante de la historia es intentar ponerse en el lugar de ellos, ver el mundo a través de sus ojos, transformar ese personaje que apenas ocupa unas líneas de un libro de texto de historia en alguien de carne y hueso, que sufrió y padeció, que se regocijó y vibró ante las sorpresas de la vida.


2) Inicios

2.1 Los Seymours de WolfHall

Los Seymour  eran una familia de respetable e incluso rancio abolengo en una época en que tales cosas eran importantes. Su apellido, de origen  normando, era un tanto oscuro.  En un principio se pronunciaba St Maur y se remontaba a siglos atrás, de la época de Guillermo el Conquistador. Se cuenta que ascendieron en riqueza e influencia gracias a una serie de matrimonios ventajosos con herederas de sangre noble.

Los padres de Jane se casaron el 22 de octubre de 1494. Tuvieron diez hijos, lo que parece suponer que la relación entre ambos fue buena. La esposa sobrevivió a John en casi 15 años, pero nunca pensó en volver a casarse. No fue una mujer a la que le gustara destacarse, y se contentaba con permanecer en su casa de Wiltshire supervisando la educación de sus hijos. 

Los Seymour eran famosos por su fertilidad, y en especial por el gran número de hijos varones en la familia. Los primeros cuatro hijos de John fueron varones (John, Edward, Henry y Thomas) , de modo que debió de ser motivo de alegría cuando al fin llegó el cambio y el quinto nacimiento fue el de Jane. La fecha no aparece registrada en ningún lugar, pero se estima generalmente que tuvo lugar entre 1508 y 1509, y se considera Wolfhall como lugar más probable. La casa no ha sobrevivido, a excepción de un edificio de ladrillo rojo y los restos de un granero que se quemó, aunque se sabe que era una de las mejores de la comarca. 

Sir John Seymour (1474-1536): El padre de Jane fue nombrado caballero en el campo por Enrique VII en la Batalla de Blackheath, que terminó en una rebelión en 1497. Desde ese prometedor comienzo, pasó a gozar del favor real en todo el reinado siguiente. Como Sir Thomas Bolena, acompañó a Enrique VIII en su campaña francesa de 1513. Estuvo igualmente presente en el “Campo del Paño de Oro” (1520). En 1532 fue nombrado Hidalgo del Dormitorio. Sheriff en Wiltshire y en Dorset. No fue muy notable si lo comparamos con Charles Brandon que llegó a ser duque. Hombre amable y cortés. Estirpe fértil con un gran número de hijos varones concebidos (10 en total, seis varones y cuatro mujeres).

Lady Margery Wentworth (1478-1550): De ella provenía su “pizca del sangre real”. Descendía de Ricardo III, incluso tenía mejor genealogía que Ana Bolena, ya que ésta descendía más remotamente de Eduardo I. Pero por supuesto, ni los Seymour eran tan grandes como la familia materna de Ana Bolena, los duques de Norfolk. Eso vendría a significar que Jane y Enrique VIII era primos en quinto grado. Margery sería siempre recordada como una de las musas del poeta John Skelton.



Margery Seymour (neé Wentworth), madre de Jane Seymour


Jane era cercana en edad con su hermano Thomas y con su hermana pequeña, Elizabeth, y podría tal vez, haber mantenido una relación cercana con ellos. Pero, con el paso de los años, Edward fue quien la ayudó a entrar en la corte, gracias a su posición, además, en algunos rasgos del carácter se parecían mucho, en contraste con el carismático y llamativo Thomas. 



Elizabeth Seymour, hermana de Jane. Hans Holbein, apróx: 1540-41. En tiempos se creió que la modelo era Catherine Howard, quinta esposa de Enrique VIII.




Edward Seymour (1506-1552)




Thomas Seymour (1508-1549). Miniatura de Hans Holbein, apróx. 1545.


2.2 Educación



Jane Seymour, apróx. 1536

No hay constancia sobre la educación que Jane recibió. Lo más probable es que Jane jamás salió de los límites de Inglaterra. Seguramente, fue educada en el mismo Wolfhall. Hay evidencias de que sabía leer y escribir, y que poseía alguna noción de francés, y tal vez un poco de latín. Se le proporcionó los conocimientos que la típica dama del campo debía poseer; que se centraban más en las labores tradicionales femeninas. Su madre fue su gran mentora, así como para sus hermanas pequeñas, Elizabeth y Dorothy. Les habría enseñado música, una importante destreza que cualquier mujer joven debía saber para poder encontrar marido. Asimismo, Jane era una experta en la aguja y alrededor de 100 años después de su muerte, sus bordados todavía se conservan en la colección real. También le gustaban la caza y la pesca e iba de cacería siempre que podía.

3. Rumbo a la corte

3.1 Mistress Seymour


Jane llegó a la corte inglesa como dama de compañía de la reina Catalina de Aragón. Sin embargo, no mucho tiempo después Ana Bolena fue coronada reina.


En septiembre de 1535, Enrique VIII se alojó en la residencia de la familia Seymour en Wiltshire, Inglaterra. Es posible que haya sido allí que el rey por primera vez se fijara en ella. Pero no fue hasta febrero de 1536 que su interés por Jane se volvió más evidente. Para entonces el monarca no ocultaba su desinterés por Ana, y Jane era la candidata perfecta para reenplazarla como reina.




3.2 ¿Cómo era Jane?





Jane Seymour, esbozo de su futuro retrato realizado por Hans Holbein en 1536

Que atributos poseía Jane suficientes para cautivar al rey Enrique?

      Jane tenía alrededor veinticinco años cuando atrajo la atención del soberano por primera vez. Según las descripciones de la época, era "una mujer de sumo encanto tanto en el aspecto como en el carácter". Pero otras fuentes sugieren que parece probable que el encanto de su carácter superaba considerablemente en encanto de su aspecto. Chapuys, el embajador español, la describía de"estatura mediana y no de gran belleza”,. Su rango más distintivo era su famosa tez "blanca pura”(mas bien pálida). Según Holbein, retratista de la corte, tenía una gran nariz y una boca firme, labios apretados, pero una cara de forma oval con una frente alta tan apreciada en aquel tiempo. La impresión predominante en sus retratos es ante todo el de una mujer sensata, además de virtuosa y poseedora de una reputación impecable.


3.3 El cortejo del rey





Enrique VIII empezó a cortejarla y a regalarle costosos obsequios que siempre devolvía. Además sus hermanos, Edward y Thomas Seymour, fueron promovidos en la corte. Edward, por ejemplo, había sido nombrado  miembro de la cámara privada, un honor que indicaba por donde iban los tiros.

Jane se echó de rodillas y, besando la misiva real, le dijo a su mensajero que recordara que ella era " una gentil dama de linaje recto y honorable y sin mancha", por encima de todo estaba su honor. Si el rey se dignaba hacerle un obsequio de dinero, rogaba que fuera cuando ella tuviera un matrimonio honorable. Lejos de sentirse desilusionado, el soberano se sintió encantado con ese rechazo. En abril de 1536, Edward Seymour, hermano de Jane, y su esposa cambiaron sus habitaciones por unas que tenía paso directo a unos aposentos del rey, así Enrique podía visitar a Jane de una forma más discreta y privada. Chapuys se refería a ella diciendo que había sido bien enseñada por aquellos "íntimos del rey que odian a la concubina" para que no satisfaga los deseos del monarca "salvo por la vía del matrimonio".



En abril de 1536, Edward Seymour, hermano de Jane, y su esposa cambiaron sus habitaciones por unas que tenía paso directo a unos aposentos del rey, así Enrique podía visitar a Jane de una forma más discreta y privada.


3.4 Dos rivales frente a frente

Un cierto día, el embajador Chapuys se enteró que Enrique VIII andaba obsequiado a una tal “señorita Seymour” y  que semejante conducta había provocado el aborto de Ana Bolena. Según Fraser, había una historia de una fecha posterior en la que reina Ana encontró a la señorita Seymour sentada sobre las piernas de su esposo; “reprochando” eso al rey, la reina Ana culpó de su aborto a ese desafortunado descubrimiento. Se decía que había habido “muchos arañazos y golpes entre la reina y su doncella”.

3.5 La facción AntiBolena


  • Entre los personajes de la corte que apoyaban la causa de Jane Seymour estaban:
  • Los  De la Pole: liderados por Henry Pole, primer barón de Montagu.
  • Los Exeter: representados por  Henry Courtenay,  primer marqués de Exeter.
  •  Los Carew: Sir Nicholas Carew, Maestro del Caballo y su esposa Lady Elizabeth Carew (neé Bryan).
  • Los Bryan:
  • Sir Thomas Bryan, antiguo vicechambelán de la reina Catalina .
  • Lady Margaret Bryan, gobernanta de los hijos del rey.
  • Sir Francis Bryan, poeta, amigo íntimo del rey y hábil diplomático.




Sir Nicholas Carew (1496-1539)


3.6 Un enmarañado de intrigas



Jane Seymour, retrato póstumo del siglo XIX

El deseo del monarca de casarse con Jane aceleró las falsas acusaciones de adulterio contra la reina Ana. La reciente muerte de Catalina de Aragón también contribuyó para considerar su decisión. El monarca estaba dispuesto a deshacerse de su actual esposa a toda costa, y la presencia de Jane fue el detonante para llevar a cabo sus propósitos.  Durante el cautiverio de Ana Bolena en la Torre, el rey se dejó ver poco por lo entornos cortesanos. No iba más allá de los jardines de York Palace, exceptuando cortas excursiones en el Támesis al caer la noche, en las que disfrutaba a lo grande los banquetes con las damas en su barca para regresar después de medianoche. Además, Jane Seymour estaba viviendo en una residencia cerca de Hampton Court, donde Enrique podía ir sin problemas a visitarla empleando su cómoda barcaza. Se comportaba, según Chapuys, "como un hombre que se hubiera librado de un jamelgo flaco, viejo y fiero con la esperanza de volver a tener un buen caballo para cabalgar en él". 
Se sabe que, en los meses previos, durante la caída de Ana, Jane había recibido consejos continuos de Carew. También de otros miembros del consejo. Jane parecía que tenía la lección bien aprendida y era muy firme en su idea.
-          Durante el arresto de Ana, Jane fue enviada a Beddington, la casa de Carew, y fue también Carew quien la trajo de vuelta a la capital el 14 de Mayo, a la casa de Thomas Moro, que estaba junto al rio.
-          Jane era reina en todo salvo en nombre. Servida por los mejores sirvientes de Enrique. Nada más recibir la noticia de la muerte de Ana, Enrique tomo la barca para poder ir a visitar a Jane.

La desgracia de Ana fue haber abortado por segunda vez, haciendo que el monarca perdiera todas las esperanzas que diera a luz a su ansiado hijo varón. El rey estaba convencido que si se libraba de Ana y se casaba legítimamente con Jane sería posible engendrar su deseado heredero. Ana Bolena fue declarada culpable de todos los cargos que se le imputaban y condenada a muerte. Fue ejecutada por la espada del verdugo el 19 de mayo de 1536.

Continuará: 


Mi gran agradecimiento a mi colega y amiga Paula de "La Corte de la Rosa" por su participación en la elaboración de este artículo. 

Bibliografía:

§Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.
§Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud S.A., Barcelona, 1975.
§Lindsey, Karen: Divorced, Beheaded, Survived: A Feminist Reinterpretation Of The Wives Of Henry VIII, Da Capo Press, 1996.
§Norton, Elizabeth: Jane Seymour, Henry VIII´s True Love, Amberley, 2010.
§Starkey, David: Six Wives: The Queens of Henry VIII, 2004.
§Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004. 




§es.wikipedia.org/wiki/Jane_Seymour
§englishhistory.net/tudor/monarchs/seymour.html 

lunes 21 de noviembre de 2011

El enigma de la "B"








Mientras ojeaba mi nuevo ensayo sobre Ana Bolena del profesor G.W. Bernard (Anne Boleyn: Fatal Attractions), que de primeras ya se vislumbra la polémica (cree que las acusaciones de adulterio contra Ana se acercaban bastante a la verdad), tomo nota de un dato que al menos a mí me ha hecho indagar si realmente esa teoría es o no del todo disparatada. Todos conocemos el retrato de Ana Bolena, expuesto en la National Portrait Gallery, en el cual luce su tan característica "B", ¿pero sí en realidad la persona retratada es otra? Suena descabellado, aunque existe una corriente de historiadores del arte que afirma que pudo haber habido algún un error a la hora de identificar los cuadros, y la que siempre pensábamos que era Ana Bolena podría tratarse de Mary Tudor, hermana de Enrique VIII, duquesa de Suffolk y reina de Francia, por su primer matrimonio con Luis XII. Para empezar no sería la primera vez que identifican erroneamente un retrato; ya que el que durante mucho tiempo se creyó que era un cuadro de Jane Grey, luego se descubrió que se trataba de Catalina Parr.

El retrato de la derecha, que se reconoció como Ana Bolena, es una copia realizada a finales del siglo XVI basada en un cuadro original supuestamente pintado entre 1533-36. Por otro lado, la modelo de la izquierda, Mary Tudor, tenía veinte años en 1516 cuando fue realizado. Posaba con su marido Charles Brandon, duque de Suffolk. No hacía mucho habían contraído matrimonio, a escondidas y por amor, luego después que se quedara viuda del viejo Luis XII, rey de Francia. 

 Si os fijáis bien, hay muchos rasgos que coinciden, el color de los ojos, la forma de rostro, el cuello largo, la nariz, la boca...Ahora plantear la siguiente cuestión: ¿y si a la primera modelo le ponemos, por ejemplo, diecisiete años más? Mary era cinco años mayor que Ana ( si damos como correcta la fecha de 1501), tenían en 1533, treinta y siete  (Mary) y treinta y dos años (Ana). 

Se ha sugerido también que el collar de perlas del cual pende una "B" , no vendría a significar "Boleyn": es mucho más probable que se refiriera a "Brandon" Incluso podría arriesgarme a decir que se trata de un retrato póstumo de Mary, si hacemos memoria, constataremos que falleció el 23 de junio de 1533. Quizás su esposo, Charles quisiera ver en su cuello la "B" de Brandon como símbolo inequívoco de que el corazón de Mary pertenecería a él para siempre. 



Retrato de Mary Tudor y Charles Brandon atribuido a Jan Mabuse (apróx. 1516)


Sin embargo, en las cartas de amor que Enrique enviaba a Ana, escribía las iniciales de su amada "AB". Una posible evidencia que Ana adornaba su cuello con la "B", o también como se ve claramente, era el símbolo de la familia "Bolena". Aunque el aspecto de la dama del cuadro tampoco concuerda exactamente con las descripciones que tenemos de sus contemporáneos. En el retrato se aprecia una mujer de pelo y ojos marrones, aunque según el embajador veneciano sus ojos eran "negros y bellos", y se refería a la boca como "ancha". También se decía que su pelo era espeso, brillante y sumamente oscuro. 

En suma, tampoco vamos a tener en cuenta esto como algo conclusivo. Todavía hay mucho que averiguar, esperemos que la National Portrait Gallery próximamente nos revele nuevos datos sobre esta obra.


Bibliografía:

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.  

Bernard, G.W. : Anne Boleyn: Fatal Attractions, Yale University Press, 2011.