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sábado, 11 de agosto de 2012

Cecilia Gallerani, la dama del armiño (3ª parte)

Moderna representación de "La Dama del Armiño"


Beatrice versus Cecilia

Ludovico veía a su joven esposa Beatrice como "una criatura fascinante" que colmaba de alegría a los súbditos de su castillo. La solía tratar con su debido respecto y consideración, además de concederle cualquier tipo de capricho que ella requería. Sin embargo, el duque era un espíritu libre que continuaba llevando una doble vida y buscando placer donde le venía en gana. 

Por otro lado Beatrice, a pesar de su juventud, ya se intuía que se transformaría en un mujer fuerte, poseedora de una profunda naturaleza y de un carácter de lo más temperamental que no pondría las cosas fáciles a su esposo.  No era suficiente para ella tener la atención,  el cariño, los halagos y los obsequios de Ludovico; para sentirse realmente completa le urgía también el corazón de su amado, y que por supuesto, no debía compartirlo con nadie más.

  
Castillo de los Sforza en Milán


 Cuando Beatrice descubrió que su marido tenía una amante embarazada y que para colmo vivía  bajo su mismo techo, su mundo se desmoronó. Le parecía una situación insostenible saber que Ludovico visitaba a menudo aquella dama y que la amaba apasionadamente. Puso finalmente a su esposo entre la espada y la pared diciéndole "¡es ella o yo!" El acorralado duque prometió que pondría fin cuanto antes a aquella relación con Cecilia Gallerani y que la casaría con unos de sus cortesanos o la enviaría a un convento.

Se dice que Beatrice d'Este estaba tan celosa de Cecilia que incluso rehusó un precioso manto dorado que le regaló su esposo. Su motivo era que en el pasado la Gallerani había recibido un obsequio muy parecido de parte del duque. No era cuestión que la duquesa se rebajara exhibiendo un atuendo similar al lucido por su rival...



  
 Ludovico Sforza, duque regente de Milán, conocido como "il Moro"


En una carta enviada al embajador de Ferrara, Giacomo Trotti, fechada el 27 de marzo de 1491,  "il Moro" le informó que había decidido no ver nunca más a Madonna Cecilia y que después del alumbramiento del hijo de ambos, su amante  accedía casarse con  Ludovico Carminati de Brambilla, conde de Bergamino de Cremona, uno de los más leales súbditos del duque regente de Milán. 


El 3 de mayo Cecilia Gallerani dio a luz a un hijo que lo llamarían Cesare. Con el motivo del nacimiento, Ludovico regaló a Cecilia unas propiedades en Saronno, aunque la mantuvo junto a su retoño unos meses más, hasta julio, lo que provocó discordias en la corte. Finalmente, presionado por su esposa y suegro, el duque Ercole I de Ferrara, decidió casar a  "la dama del armiño" con el conde de Bergamino, y enviarla junto con su hijo al palacio de Carmagnola, su regalo para el pequeño Cesare.
 

La Belle Ferronnière

Curiosamente, existe un debate si alguna vez Da Vinci retrató a Beatrice; pero podemos deducir que la duquesa no aceptaría dicho honor debido a que el Maestro ya se había encargado de inmortalizar la belleza de la que de verdad ocupaba el corazón de Ludovico. Sin embargo, la National Gallery de Londres nos sorprende alegando que el cuadro de Leonardo conocido como "La Belle Ferronnière" podría tratarse de Beatrice d'Este. Hasta ahora se había creído que la modelo era Lucrezia Crivelli, otra de las amantes que tuvo Ludovico.


 


"La Belle Ferronière", Oleo sobre tabla, alrededor de 1493-94. Museo del Louvre, París.


Bibliografía:

Cartwright, Julia: Beatrice D´Este: Duchess of Milan (1475-1497), New World Book Manufacturing Co. Inc., Hallandale (Florida), 1972.
http://blog.raucousroyals.com/2009/07/raucous-royal-of-month-cecilia.html 
http://patrimonionacional.es/polonia/pdf/Articulo_Dama_del_Armino.pdf

The National Gallery: "Leonardo Da Vinci: Painter at the Court of Milan" (Del 9 de noviembre de 2011 al 5 de febrero de 2012) http://www.nationalgallery.org.uk/whats-on/exhibitions/leonardo-da-vinci-painter-at-the-court-of-milan

viernes, 27 de julio de 2012

Cecilia Gallerani, la dama del armiño (2ª parte)



Una dama muy cultivada

Ludovico Sforza estaba realmente cautivado por la joven Cecilia; compartían aficiones comunes, como la música y la poesía, por la cuales ambos profesaban una gran devoción. Se decía que estaban estrechamente unidos, y  la trataba además con el mismo respecto y cariño que un marido a una esposa. 

Cecilia era alabada por su belleza y por hablar y escribir en Latín con fluencia. Gracias a sus grandes dotes, sobre todo para literatura y la música, fue llamada "Musa" y "Donna docta". La solía comparar con destacadas mujeres de la Antigüedad como Aspasia de Mileto (esposa de Pericles) o Asioteo (alumna de Platón). Con su admirada personalidad, no tardó en participar en las tertulias filosóficas y otras actividades de la humanista corte milanesa. Se sabe que Gallerani presidió el primer Salón de Arte Europeo, donde se reunirían las mentes más talentosas de la época. Escritores que le rodeaban  hacían diversas alusiones a las virtudes y a la sabiduría de "la bella Gallerani".  Figuraba entre las mujeres más cultas del momento, entre ellas Isabella d'Este y Victoria Colonna.

 Mateo Bandello (1490-1560) novelista, cortesano y fraile, nunca se cansaba de ensalzar las cualidades de Cecilia y de describirla como una agradable compañía que había conocido en el propio palacio en Milán y en su futura residencia cercana a Cremona. Bandello  pertenecía a la orden de los dominicos del convento de Santa María delle Grazie en Milán, donde Leonardo Da Vinci plasmó en el refectorio el famoso fresco de "La Última Cena".   Él nos cuenta que el entorno de Gallerani estaba dotado de intelectuales, entre doctores y filósofos, y que disfrutaban  contemplando obras de arte y diseños arquitectónicos de los mejores artistas del momento, así como escuchando bellas melodías de talentosos músicos. 

Hacemos un pequeño inciso sobre Bandello, para quién desconoce la figura de este singular personaje. Escribió diversas novelas, entre las cuales está "Los amantes de Verona", que sirvió de inspiración a William Shakespeare para componer su afamada tragedia "Romeo y Julieta" (1591-95). 

El novelista Mateo Bandello 





Santa María delle Grazie en Milán. Alberga el Museo del Cenacolo Vinciano, donde se exhibe el fresco de "La Última Cena" de Leonardo da Vinci. 


La belleza y el amor: Los retratos femeninos de Leonardo


El amor y la belleza fueron los temas principales en los retratos femeninos de la Italia Renacentista. En las negociaciones de los esponsales, la imagen de la novia era a menudo enviada a su futuro marido para informalo de su aparencia. Sin embargo, también se consideraba prudente idealizar a la modelo ya que se creía que la belleza exterior de una dama era una señal inequívoca de la virtud que albergaba en su interior.


Cuando Leonardo entró al servicio de Ludovico Sforza en 1489, tuvo la gran oportunidad de pintar a Cecilia. La belleza de la amante del duque de Milán sirvió para ilustrar las creencias de Da Vinci: la harmonía y la belleza del mundo natural, si se reflejan en la pintura, inspiran amor al que la contempla. El cuadro del artista florentino causó una gran admiración entre sus contemporáneos. Entre ellos el poeta Bernardo Bellincioni que  compuso este magnífico soneto dedicado a "la dama del armiño": 


¿A quién guardas rencor, a quién envidias, Naturaleza?
¡A Da Vinci, que pintó una de tus estrellas!
Cecilia, tan bella hoy es aquella
Frente a cuyos ojos el sol parece sombra oscura.

Tuyo es el honor, aun cuando su pintura
Nos dé a entender que escucha, y no habla.
Piensa que cuanto más viva y hermosa aparezca
Tanto mayor será tu dicha futura.

Dale las gracias pues a Ludovico, o bien
Al ingenio y la mano de Leonardo,
Que te permiten participar de la posteridad.

Quienes la vean, por más tiempo que haya pasado
Dirán al verla viva: así nos basta
Para entender qué es arte y qué es naturaleza.




Beatrice d'Este y su boda postergada

Cuando Gallerani se convirtió en amante oficial del duque, éste llevaba mucho tiempo casado pro verba con Beatrice d'Este, hija menor de Ercole I d'Este, duque de Ferrara. La ceremonia de los esponsales estaba marcada para el año de 1490, pero Ludovico no mostraba ningún interés en oficializar su matrimonio ya que estaba inmerso en su apasionado idilio con Cecilia. La boda la retrasó una y otra vez para el disgusto y el desconcierto de su futuro suegro. Se conoce que en noviembre de 1490 el embajador ferrarés, Giacomo Trotti, informó a Ercole I de que Ludovico estaba muy ocupado con su amante, quien no sólo era "bella como una flor" sino que además estaba embarazada.


Ludovico Sforza, el Moro




Beatrice d'Este

La boda de Ludovico con Beatrice se celebró finalmente el 16 de enero de 1491 en la capilla del Castillo de Pavia, y poco después, el 3 de mayo de ese mismo año, Cecilia Gallerani dio a luz al hijo de Ludovico, quien recibió el nombre de Cesare. 



Continuará...



Bibliografía:

Cartwright, Julia: Beatrice D´Este: Duchess of Milan (1475-1497), New World Book Manufacturing Co. Inc., Hallandale (Florida), 1972.

http://blog.raucousroyals.com/2009/07/raucous-royal-of-month-cecilia.html


http://www.dailymail.co.uk/news/article-2059167/Leonardo-da-Vincis-The-Lady-Ermine-Decoding-secret-symbols.html

The National Gallery: "Leonardo Da Vinci: Painter at the Court of Milan" (Del 9 de noviembre de 2011 al 5 de febrero de 2012) http://www.nationalgallery.org.uk/whats-on/exhibitions/leonardo-da-vinci-painter-at-the-court-of-milan

http://blogs.milenio.com/node/3427

http://patrimonionacional.es/polonia/pdf/Articulo_Dama_del_Armino.pdf

lunes, 21 de noviembre de 2011

El enigma de la "B"








Mientras ojeaba mi nuevo ensayo sobre Ana Bolena del profesor G.W. Bernard (Anne Boleyn: Fatal Attractions), que de primeras ya se vislumbra la polémica (cree que las acusaciones de adulterio contra Ana se acercaban bastante a la verdad), tomo nota de un dato que al menos a mí me ha hecho indagar si realmente esa teoría es o no del todo disparatada. Todos conocemos el retrato de Ana Bolena, expuesto en la National Portrait Gallery, en el cual luce su tan característica "B", ¿pero sí en realidad la persona retratada es otra? Suena descabellado, aunque existe una corriente de historiadores del arte que afirma que pudo haber habido algún un error a la hora de identificar los cuadros, y la que siempre pensábamos que era Ana Bolena podría tratarse de Mary Tudor, hermana de Enrique VIII, duquesa de Suffolk y reina de Francia, por su primer matrimonio con Luis XII. Para empezar no sería la primera vez que identifican erroneamente un retrato; ya que el que durante mucho tiempo se creyó que era un cuadro de Jane Grey, luego se descubrió que se trataba de Catalina Parr.

El retrato de la derecha, que se reconoció como Ana Bolena, es una copia realizada a finales del siglo XVI basada en un cuadro original supuestamente pintado entre 1533-36. Por otro lado, la modelo de la izquierda, Mary Tudor, tenía veinte años en 1516 cuando fue realizado. Posaba con su marido Charles Brandon, duque de Suffolk. No hacía mucho habían contraído matrimonio, a escondidas y por amor, luego después que se quedara viuda del viejo Luis XII, rey de Francia. 

 Si os fijáis bien, hay muchos rasgos que coinciden, el color de los ojos, la forma de rostro, el cuello largo, la nariz, la boca...Ahora plantear la siguiente cuestión: ¿y si a la primera modelo le ponemos, por ejemplo, diecisiete años más? Mary era cinco años mayor que Ana ( si damos como correcta la fecha de 1501), tenían en 1533, treinta y siete  (Mary) y treinta y dos años (Ana). 

Se ha sugerido también que el collar de perlas del cual pende una "B" , no vendría a significar "Boleyn": es mucho más probable que se refiriera a "Brandon" Incluso podría arriesgarme a decir que se trata de un retrato póstumo de Mary, si hacemos memoria, constataremos que falleció el 23 de junio de 1533. Quizás su esposo, Charles quisiera ver en su cuello la "B" de Brandon como símbolo inequívoco de que el corazón de Mary pertenecería a él para siempre. 



Retrato de Mary Tudor y Charles Brandon atribuido a Jan Mabuse (apróx. 1516)


Sin embargo, en las cartas de amor que Enrique enviaba a Ana, escribía las iniciales de su amada "AB". Una posible evidencia que Ana adornaba su cuello con la "B", o también como se ve claramente, era el símbolo de la familia "Bolena". Aunque el aspecto de la dama del cuadro tampoco concuerda exactamente con las descripciones que tenemos de sus contemporáneos. En el retrato se aprecia una mujer de pelo y ojos marrones, aunque según el embajador veneciano sus ojos eran "negros y bellos", y se refería a la boca como "ancha". También se decía que su pelo era espeso, brillante y sumamente oscuro. 

En suma, tampoco vamos a tener en cuenta esto como algo conclusivo. Todavía hay mucho que averiguar, esperemos que la National Portrait Gallery próximamente nos revele nuevos datos sobre esta obra.


Bibliografía:

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.  

Bernard, G.W. : Anne Boleyn: Fatal Attractions, Yale University Press, 2011.





sábado, 29 de octubre de 2011

El Mural de WhiteHall


La representación más importante del rey Enrique VIII fue pintado en 1537 por Hans Holbein: el mural de Whitehall. Plasmado en una pared del palacio real del mismo nombre, aparece el monarca con su tercera consorte, la reina Jane Seymour, así como los soberanos anteriores, los padres del rey, Enrique VII e Isabel de York. 

 Esta fue la representación icónica de Enrique VIII que dio lugar a casi todos los retratos pintados de él desde entonces, y la imagen con la que aún le identifican. Fue una gran pérdida para el arte y la historia el hecho de que el mural se destruyera en un incendio acaecido en 1698. Se cuenta que una doncella había dejado ropa recién lavada para que se secara frente al fuego, lo que acabó provocando la destrucción casi  completa del palacio. Afortunadamente, el rey Carlos II había encargado al pintor flamenco Van Remigio Leemput para que hiciera una copia de la pintura mural en 1667. La copia Leemput hace ahora parte de la colección de la reina en Hampton Court Palace.

El público que contemplaba ese mural era más bien selecto, ya que se ubicaba en las estancias privadas del rey. Cabe resaltar que la pintura esconde algunos "secretos":

  • Si os fijáis en los esbozos originales de Holbein, Enrique mira hacía un lado; una imagen no tan desafiante y no confronta tanto el espectador como el que se ve en el dibujo definitivo. ¿De quién habría sido la idea de cambiar de posición? Del propio Enrique o del mismo Holbein?





  • Luego también podría haber otro motivo por el cual Enrique transmite tanta seguridad en sí mismo: se cree que el mural se pintó durante el embarazo de Jane Seymour. Como sabéis, meses después le daría su ansiado heredero: el futuro Eduardo VI.





Os he seleccionado este vídeo del Canal de 
para que profundicéis un poco más:


domingo, 19 de junio de 2011

Cecilia Gallerani, la dama del armiño (1ª parte)



La dama del armiño (1488-1490), uno de los cuadros más enigmáticos de Leonardo Da Vinci, se encuentra actualmente en el Palacio Real de Madrid donde se celebra la exposición Polonia, Tesoros y Colecciones Artísticas. Permanecerá abierta al público del 3 de junio al 4 de septiembre de 2011. Es uno de los cuatro retratos de mujer pintados por Leonardo, siendo los otros tres la Ginevra de Benci (National Gallery, Washington), La Belle Ferronière y La Gioconda (Museo del Louvre, París).

Pero en realidad, ¿Quién fue esa dama que se convirtió en la mayor rival de Monalisa? Aunque el debate todavía continúa sobre la identidad de la modelo, la mayoría de los historiadores del arte han reconocido a esta mujer como Cecilia Gallerani (1473-1536), la adorada amante del Ludovico Sforza, más conocido como Ludovico "el Moro", duque de Milán y mecenas de Leonardo Da Vinci. Cecilia únicamente contaba con diecisiete años cuando posó para esta retrato y por entonces ya era conocida por su afamada belleza. Además, destacaba por ser una dama muy cultivada que escribía y hablaba latín con soltura, componía sonetos, cantaba y tocaba música.





Ludovico Sforza "el Moro", duque de Milán (1452-1508)


Como la vestimenta del cuadro indica, Cecilia no pertenecía a la nobleza. Ella nació en una familia numerosa de Siena, cuyo padre, Fanzio Galleani, ocupó varios puestos en la corte milanesa, incluyendo el privilegio de ser embajador en Florencia y Lucca. Su madre fue Margherita Busti, hija de un notable hombre de leyes.

Fue educada junto a sus seis hermanos en Latín y Literatura. En 1483, a la edad de diez años, Cecilia se comprometió con Stefano Visconti, sin embargo el compromiso matrimonial fue interrumpido en 1487 por razones desconocidas. En mayo de 1489, se fue de casa para el Monastero Nuovo, y posiblemente fue allí donde conoció a Ludovico.

Ludovico había instalado a Cecilia en unos aposentos del Castillo de Milan, y rápidamente se propagó un rumor revelando las intenciones del duque de convertir a su amante en legítima esposa. Desgraciadamente, asumir su "affair" habría perjudicado las alianzas políticas de Milán. Por lo tanto, el avispado Ludovico creió conveniente no mezclar los entresijos del corazón con los asuntos de Estado. Al poco tiempo, desposó a la igualmente encantadora Beatriz d´Este, hija del duque de Ferrara, en enero de 1491.





Beatriz d´Este, duquesa de Milán (1475-1497) , pintada por Ambrogio de Predis (1490).


La duquesita, a sus 15 primaveras, era una damisela alegre, risueña y llena de vida. Al menos esa era la imagen que transmitía a sus súbditos. No obstante, como todo lo que rodea la existencia humana, estaba la otra cara de la moneda. El "Moro" veía a su joven esposa como una criatura dichosa y fascinante, mostrándose siempre respetuoso e indulgente con ella, pero no por ello dejó de seguir llevando una doble vida.

Probablemente, el duque esperaba que la joven Beatriz se convirtiera en una esposa complaciente y hiciera la vista gorda a su idilio con Cecilia Galleani. Pero la duquesa demostró ser todo lo contrario, una mujer de armas a tomar, incapaz de tolerar bajo ningún concepto que su marido compartiera el lecho con otra dama que no fuera ella.


Continuará...

lunes, 4 de octubre de 2010

El libro de las horas de Enrique VIII y Ana Bolena


Como prueba fidedigna del amor que se profesaban Enrique VIII y Ana Bolena, antes que está apasionada historia acabara de manera tan trágica, se conserva el bellísimo "Book of Hours of the Blessed Virgin” que era compartido por ambos cuando asistían a misa. El rey, mientras duraba la ceremonia, enviaba mensajes románticos a su adorada Ana utilizando el libro de plegarias. Se cree que estas frases, en las cuales se demonstraban mutuamente un profundo afecto, fueron escritas poco después del nacimiento de la futura reina Elizabeth, entre 1533-34. Enrique se expresó en francés (aquí detallamos la versión en inglés), debajo de una figura de Cristo con la corona de espinas, normalmente utilizada como símbolo de la monarquía cristiana:



‘If you remember my love in your prayers as strongly as I adore you, I shall hardly be forgotten, for I am yours. Henry R. forever.’

“Si recuerdas mi amor en tus oraciones con la misma devoción que te adoro, dificilmente seré olvidado, porque soy vuestro. Enrique R. para siempre.”



Ana eligió contestarle debajo de la escena de la Anunciación, en la cual el ángel le dice a la Virgen María que en breve dará a luz a un niño:





'By daily proof you shall me find, To be to you both loving and kind.‘
“Por la prueba diaria descubrirás que soy contigo amorosa y buena”

viernes, 30 de julio de 2010

¿Es posible que la dama del retrato sea María Tudor?

Hace poco días empezó a surgir en la red un debate sobre quién es la enigmática dama de este bello retrato. Gracias a los excelentes blogs Mary Tudor: Renaissance Queen y Confessions of a Ci-Devant pude tener acceso a este curiosa información. Se sabe que en 1520 fue vendido a Jules S. Bache en Nueva York con el título de English Princess, con la probabilidad que de que fuera María Tudor. Este cuadro fechado en 1535, obra de un pintor holandés desconocido, actualmente está siendo examinado por el Metropolitan Museum of Art, NY, que por ahora lo han catalogado como Portrait of a Young Woman, mientras investigan si efectivamente se trata o no de la primogénita de Enrique VIII.

Si tenemos en cuenta que los expertos no se equivocan con la fecha, en el año de 1535 la joven Lady María a sus diecinueve años no gozaba del favor real. Es casi imposible que el rey Enrique encargara un retrato de su hija, siendo que en esa época la había declarado bastarda. Su madre, Catalina de Aragón, vivía entonces arrinconada en el Castillo de Kimbolton mientras que su hija permanecía al lado de su hermanastra Elizabeth, sirviéndola como su dama de compañía. Existe un esbozo de Holbein realizado en 1536 que se supone que es María, algo más creíble ya que en aquel año volvía a reconciliarse con su padre gracias a la buena voluntad de la nueva reina, Jane Seymour. Para lograr nuevamente un acercamiento con el monarca tuvo que abjurar de su amada Iglesia Católica y reconocer finalmente a su padre como Jefe Supremo de la Iglesia Anglicana. Sin embargo, sabemos que fue una maniobra para salvar su pellejo porque en el fondo María jamás dejó de creer vehementemente en sus antiguas convicciones religiosas.


Sketch de María Tudor. Obra de Hans Holbein (aprox. 1536)

Entonces, ¿cuál sería la identidad de la misteriosa dama? Hay varias conjeturas a respecto. Entre las favoritas a ocupar el puesto de English Princess figuran sus primas Lady Margaret Douglas, hija de Margaret Tudor, reina madre de Escocia y su segundo marido Archibald Douglas; o las hermanas Frances y Eleonor Brandon, hijas de María Tudor, reina de Francia y Charles Brandon.

No obstante, percibo un aura de tristeza y resentimiento que rodea el rostro del retrato. Plasma perfectamente el sufrimiento que tuvo padecer María durante los primeros años de 1530. Eso le suma algunos puntos a favor de que sea la hija de Catalina Aragón. Por otro lado, no hay que dejar de mencionar que la dama en cuestión aparenta con seguridad menos de 19 años. Por ello, me decantaré por Frances y Eleonor Brandon que tenía respectivamente, 1 y 3 años menos que su prima en la época que se pintó el cuadro.




Lady Frances Brandon, Marquesa de Dorset y Duquesa de Suffolk, más conocida por haber sido madre de Lady Jane Grey.

No es la primera vez que surge una controversia de esta índole, recordemos varios retratos que erróneamente fueron identificados como Ana Bolena y Catalina Howard. Véase el caso de ésta última en una entrada anterior. En los próximos días os mantendré informados a respecto de este tema, y en cuanto se sepa quien en realidad es la dama en cuestión publicaré el veredicto en la zona de comentarios.

Para saber más:

http://garethrussellcidevant.blogspot.com/2010/07/new-investigation-into-portrait-of.html

http://mary-tudor.blogspot.com/2010/07/research-into-possible-portrait-of-mary.html

miércoles, 28 de abril de 2010

Los símbolos y emblemas de Elizabeth I: 2ª y Última Parte

El tamiz es un símbolo que se remonta a la Antigua Roma, donde la Virgen Vestal, Tuccia, supuestamente demostró su pureza llevando agua, sin derramar ni una gota, en un tamiz. Fue usado para glorificar la virginidad de Elizabeth y asociar Inglaterra con el antaño poderoso Imperio Romano.


The Red Sieve Portrait (1579), obra de George Gower


Lunas y perlas
(debido a su parecido con la luna) se utilizaban para representar a Elizabeth como la diosa de la luna, Cynthia (también conocida como Diana), que era una virgen de incuestionable pureza. Sir Walter Raleigh ayudó a promover el culto a Elizabeth como diosa de la luna a través de uno de sus largos poemas que le dedicó a la soberana a finales de la década de 1580 titulado “The Ocean´s Love to Cynthia”, en el que comparaba a Elizabeth con este espléndido satélite.


La reina Elizabeth I luciendo un collar de perlas ( aprox. 1580), artista desconocido


Elizabeth también fue a menudo relacionada con Minerva (o Palas Atenea), que era la virgen-diosa de la guerra y defensora del estado. Aunque estaba preparada para enfrentar una guerra, la reina prefería la paz y personificaba la tranquilidad y la sabiduría. Su mecenazgo en el arte y la artesanía también fue muy alabado, además de ser una gran impulsora del comercio y la industria, incluyendo la construcción naval.


La reina Elizabeth y las tres diosas (Juno, Minerva y Venus, respectivamente). Año 1569


Recientemente, a mediados de marzo de este año, salió a la luz una notícia que dejó atónitos a los historiadores del arte. Durante años, los expertos especularon sobre una misteriosa sombra que cubría uno de los retratos de Elizabeth, una mancha negruzca que finalmente ha resultado ser una serpiente. El anónimo artista que pintó a la "Reina Virgen" dibujó al reptil enroscado en la mano de la monarca, pero lo borró y sustituyó por la más convencional rosa de los Tudor al entender que la serpiente podría asociarse al mal y al pecado original en la tradición cristiana.

La reina Elizabeth agarra en su mano derecha una flor que en realidad es una serpiente oculta. Artista deconocido, aprox. 1580.* La pintura con el trascurso del tiempo ha creado unas manchas azules en el rostro de la soberana.





Según explica al diario The Independent, Tarnya Cooper, conservadora de la National Portrait Gallery, los asesores de Elizabeth I controlaban cuidadosamente su imagen y un desliz de este tipo no hubiese pasado inadvertido. "Quizá la serpiente era un símbolo demasiado delicado o ambiguo, un emblema demasiado peligroso quizás. El hecho de que fue borrada tan rápidamente sugiere que la cuestión era peliaguda para el público", señala Cooper. Se sabe, abunda la experta, que la reina tenía joyas con forma de serpientes, pero la manera "seductora" en que se enrosca en su mano podría haber causado un escándalo en la época, dado que la hija de Ana Bolena nunca se casó, de ahí que se la conociese como la "Reina Virgen".

No obstante, los análisis efectuados con rayos X y tecnología de infrarojos revelaron que se trataba de una serpiente de escamas verdes y azules cuidadosamente pintada. El historiador y experto en los Tudor, David Starkey, aporta más información al recordar que las serpientes tenían varios significados en el Siglo XVI. "Durante el periodo Isabelino, la serpiente tenía un simbolismo dual. Sin duda, representaba a la sabiduría. Hay, al menos, un retrato que muestra a Elizabeth I con imágenes de serpientes verdes en su vestido", añade Starkey.


Bibliografía:

http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/symbols-and-emblems-used-in-elizabeth-portraiture


http://www.telegraph.co.uk/culture/art/art-news/7367751/Mysterious-snake-appears-in-painting-of-Queen-Elizabeth-I.html

http://latercera.com/contenido/1453_231304_9.shtml



Próximamente analizaremos la Cruz Tudor....


lunes, 12 de abril de 2010

Los símbolos y emblemas de Elizabeth I: 1ª Parte

Como sabemos, la Era del Renacimiento es conocida por sus diversos simbolismos en las obras de arte. La reina Elizabeth I de Inglaterra era una adepta esos juegos alegóricos, y en la entrada de hoy nos encargaremos de desvelar parte de esos misterios. A continuación, enumeramos algunos de ellos:

El pelicano era uno de los símbolos favoritos de Elizabeth, lo incluía en los retratos para reflejar su amor incondicional por su pueblo. Cuando los alimentos escaseaban, se creía las hembras pelicano daban picotazos en su pecho para alimentar a sus polluelos con su propia sangre y de esas forma los salvaba de una muerte eminente. Desgraciadamente, la madre solía fallecer en ese desesperado proceso. Se buscamos en el centro de su pecho, encontramos ese símbolo en forma de broche. Durante La Edad Media el pelicano venía a representar el sacrificio de Jesucristo, que murió en la Cruz para salvar a toda la humanidad. Por lo tanto, ese potente emblema de auto sacrificio, simboliza a la soberana como "madre" de la nación protestante y su compromiso por velar siempre por sus súbditos.


The Pelican Portrait (1575), obra de Nicholas Hilliard


Detalle del pelicano


El fénix, es un ave mitológica del tamaño de un águila, única en su especie, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un pájaro fabuloso que se consumía por acción del fuego cada 500 años, y uno nuevo y joven surgía de sus cenizas. Por ello se convirtió en el símbolo de la resurrección, resistencia y vida eterna. En el siguiente cuadro, conocido con “el retrato del fénix”, el ave lo vemos reflejado en el medallón que porta la reina junto a su corpiño. Observamos que el fénix resurge de las cenizas, una clara alusión a su ascenso al poder y longevidad.



The Phoenix Portrait (1575), obra de Nicholas Hilliard


El armiño es un mamífero carnívoro de la familia mustélidos (Mustela Erminea), de piel parda en verano y blanca en invierno, excepto el extremo de la cola, que es negra. Según la leyenda, este animal prefiere morir antes que manchar su vestido inmaculado, por eso se lo considera en arte como símbolo de la pureza. Aparece en varios retratos suyos, donde también se contempla como un símbolo de estatus, ya que vestirse con su piel se limitaba a la realeza y la alta nobleza.



The Ermine Portrait (1585) , también obra de Nicholas Hilliard


Bibliografía:

http://www.liverpoolmuseums.org.uk/walker/collections/13c-16c/er1.aspx

http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/portrait-of-elizabeth-i-with-a-pelican-emblem

http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/symbols-and-emblems-used-in-elizabeth-portraiture

http://www.tudorhistory.org/elizabeth/gallery.html

http://www.elizabethancostume.net/gallery/qe-phoenix.html


http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9nix

http://historiarte.net/iconografia/virtudes.html

jueves, 4 de marzo de 2010

Catalina de Aragón y su mono

Se cuenta que Catalina de Aragón tenía como animal de compañía un mono. Este bichito, traído desde las colonias españolas en América, era bastante exótico para una corte real de aquella época. Únicamente la nobleza podría permitirse el lujo de incorporarlos a su colección de animales salvajes, de modo que se convirtieron en símbolos de la realeza. Tanto era el aprecio que le profesaba la reina de Inglaterra que decidió retratarse con él.


El mono y el bufón

Este mono se cree que era compañero de juegos de Will Somers, el más famoso bufón de la corte. Will Somers entró a servicio de Enrique VIII en 1525 y fue el más conocido de sus bufones. Delgado y "de ojos hundidos", además de encorvado, se dice este comediante nacido en Shropsdhire llamó la atención de Richard Fermour, mercader de Calais, que lo llevó a Greenwich para presentárselo al rey. El perverso sentido del humor de Somers conquitó inmediatamente al monarca, que le ofreció un puesto en la corte. Entre los dos hombres nació una empatía instantánea y la gente no tardaría en decir que "en toda la corte pocos hombres eran más queridos que este bufón", que durante los siguientes veinte años dominaría al rey con su alegre cháchara y sería su compañero constante en las horas de ocio.

Somers era muy solicitado. Provocaba ataques de risa al monarca y los cortesanos, luego, con su mono sobre el hombro (podemos apreciarlo en el cuadro), andaba con afectación por la estancia mientras ponía los ojos en blanco. El mono hacía trucos y Somers contaba chistes y él mismo reía sin poder dominarse cuando llegaba el final del chiste, o imitaba sin piedad a quienes eran el objetivo de sus bromas. Sin embargo, Somers nunca trato de sacar partido de su amistad con Enrique VIII, tenía por norma permanecer en un segundo plano cuando no actuaba y velaba por su privacidad.

*Ilustración: El bufón Will Somers y el mono (fragmento de cuadro "La familia de Enrique VIII" pintado en 1545). Autor desconocido.

La iconografía del mono en el arte renacentista

Los monos en el arte renacentista normalmente simbolizaban frivolidad y aportaban una cierta alegría al cuadro. Pero los simios también solían representar los instintos sexuales. ¿Pero cómo una reina podría controlarlos? Volquemos nuestro interés en el cuadro a continuación. En este retrato de Catalina de Aragón de 1525, obra de Lucas Horenbout, vislumbramos este sentimiento de opresión a través de la cadena que sujeta al mono. Durante el siglo XVI, se creía que las mujeres poseían menos control sobre su sexualidad y eran más propensas al pecado de la lujúria que los hombres. Esa supuesta falta de dominio les hacían más débiles que ellos , por lo tanto la única manera de domar esos instintos era a través del matrimonio. La cadena representa que la soberana debe ante todo reprimirlos y mantener delante de sus súbditos una imagen pulcra y de total submisión hacía el monarca.


Miniatura de Catalina de Aragón, aprox. 1525-26. Obra de Lucas Horenbout

Posteriormente, se volvió a pintar un retrato de Catalina en 1530/31 muy similiar al de Lucas Horenbout, si bien que en esta obra encontramos algún detalle significativo que se ve alterado. Fijaros, por ejemplo, que Catalina le ofrece una moneda al mono y éste a su vez la rechaza. Finalmente, el animal opta por tocar un crucifijo que la reina tiene junto a su pecho. En este supuesto la interpretación es sencilla: el mono expresa su obediencia a la Iglesia Católica, reconociendo que la cruz es más valiosa que el dinero.

Ahora nos surge otra incógnita: ¿Es posible que el mono represente a Enrique VIII? Según Carlyn Beccia, el artista podría intentar transmitir el siguiente mensaje, " Enrique eres un mono tonto por ir en contra de la Iglesia Católica" o quizás el mono simboliza Ana Bolena y el autor pregona a los cuatro vientos que ella "es una tonta por jugar con la religión. Y por ello te pareces a una mona".


Catalina de Aragón, cuadro de 1530/31. Artista desconocido



Si encontráis algún otro detalle significativo, no dudeís en hacer vuestra aportación.

Bibliografía:

http://blog.raucousroyals.com/2009/02/passionate-love-monkeys_16.html


http://blog.raucousroyals.com/2008/09/royal-monkey-business.html


http://www.historicalportraits.com/InternalMain.asp?ItemID=32

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.

martes, 8 de diciembre de 2009

La educación de Ana Bolena en los Países Bajos: Segunda Parte


Retrato póstumo de Ana Bolena, fechado en el siglo XVII


La espléndida corte de Malinas era un centro humanista, capital de las artes y las letras del norte de Europa. Allí se reunían poetas, pintores, escultores, arquitectos y literatos. La regente Margarita guardaba en su palacio obras de Hieronymus Bosch, Jan Van Eyck, Jacobo de´Barbari y de otros artistas de renombre. Se sabe que Ana Bolena al final de su vida fue mecenas de Hans Holbein el joven, su buen gusto por el arte posiblemente fue un legado que le transmitió la regente Margarita de Austria. Se cree que Ana posiblemente habría contemplado de cerca El Matrimonio Arnolfini.



El Matrimonio Arnolfini (1434) de Jan Van Eyck


La archiduquesa también coleccionaba una extraordinaria biblioteca provista de muchos libros y manuscritos ilustrados. Entre los manuscritos más destacados se encontraba "Las muy ricas horas del Duque de Berry" (Les Très Riches Heures du Duc de Berry) y otras asociadas a Margarita de York (que era esposa de Carlos el Temerario y hermana de Eduardo IV de Inglaterra).




Las muy ricas horas del Duque de Berry (1411-1416) obra de los hermanos Limbourg. La escena corresponde al mes de abril y retrata a una pareja intercambiando anillos.


Cabe destacar también los libros musicales, en ellos se incluían misas, motetes y canciones que influenciaron significativamente el gusto de Ana por la buena música. Entre los músicos que se encontraban en la corte de los Habsburgo estaban Pierre de la Rue, Antoine Brummel, Pierrequin de Therache y Josquin des Prez, el más popular de todos los compositores. Nuevamente la archiduquesa sería un ejemplo a seguir ya que su música era muy valorada, especialmente cuando tocaba el clavicordio. Se observa que Ana desarrolló considerablemente sus habilidades musicales, y lo más probable es que asistiera clases de clavicordio con Henri Bredemers, preceptor del futuro Carlos V y de sus hermanas.


Josquin de Prez (1440-1521)


Bibliografía:

Ives, Eric: The life and death of Anne Boleyn: "The most happy", Blackwell Publishing, 2004.

Warnicke, Retha M.: The rise and fall of Anne Boleyn: family politics at court of Henry VIII, Canto, Cambrige University Press, 1996.

domingo, 17 de mayo de 2009

Nueva exposición sobre las mujeres de Enrique VIII



Este año el Palacio de Hampton Court tiene varias exposiciones dedicadas al rey Enrique VIII en conmemoración a los 500 años de su ascensión al trono de Inglaterra. Entre ellas, existe una muestra títulada "Las mujeres de Enrique" , que se centra en las esposas e hijas del monarca. Veremos retratos desconocidos de estas damas y también algunos objetos personales suyos. Algunas de las pinturas no han sido nunca enseñadas antes al público, como por ejemplo, las de las reinas Ana de Cleves y Catalina Parr. La exposición se inauguró el 10 de abril de 2009.

Hay cierta controversia sobre la identidad de uno de los cuadros, se trata del retrato atribuido a Catalina Howard. Actualmente la National Portrait Gallery ha etiquetado este retrato como " Mujer desconocida, antes conocida como Catalina Howard". Estudiosos de la Era Victoriana habían identificado este pintura, hecha por Hans Holbein el Joven, como la quinta cosorte de Enrique VIII. La historiadora Antonia Fraser sostiene que esta imagen se parece más a Elizabeth Seymour, hermana de la reina Jane Seymour. Incluso podemos apreciar cierta semejanza entre las hermanas, principalmente en el mentón y la boca.

La dama en cuestión viste un atuendo de viuda, algo raro en una joven recién casada como era Catalina. Sin embargo, Elizabeth guardó luto por su primer marido que falleció en 1534. En 1538 volvería a desposarse con Gregory Cromwell, Primer Baron de Cromwell, hijo del Primer Ministro del reino, Thomas Cromwell, Primer Conde de Essex.
Soy de la opinión que no se trata de Catalina Howard, parece muy austera y mayor para ser ella. En realidad no existe ninguna imagen que podemos confirmar como suya. Según Fraser, el único retrato posible de ella, es una figura de perfil, en una ventana del King´s College, Cambridge.

A continuación un video donde podéis contemplar estos mágnificos retratos:






Fuentes:

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.



domingo, 15 de marzo de 2009

El arte en la Corte de Enrique VIII: Las Miniaturas de Lucas Horenbout

Las miniaturas se dieron a conocer por primera vez en Inglaterra por Margarita de Valois, hermana de Francisco I, que envió a Enrique VIII en el otoño de 1526 tres retratos del monarca francés y sus hijos realizados por Jean Clouet, el pintor de la corte francesa. Esta nueva técnica artística la llamaban por entonces "Limning", la palabra "Miniatura" no se usó hasta el siglo XVII, y enseguida causó furor en la corte Tudor.

El arte de pintar miniaturas tenía sus orígenes en las intrincadas ilustraciones de los manuscritos iluminados, para las cuales se habían usado técnicas parecidas, y también en las medallas con retratos italianas. Los retratos circulares en miniatura habían aparecido en manuscritos y en documentos oficiales, pero ahora se hicieron populares por derecho propio. Solían montarse sobre cartulina rígida, pintarse con colores vivos sobre fondo azul con letras doradas y colocarse en un marco o estuche, tal vez hecho de oro o marfil. Eran muy caros y, por lo tanto, relativamente raros y muy apreciados.

Muchos de los manuscritos de los que se derivaban las miniaturas se producían en Gante y Brujas. Los iluminadores más célebres pertenecían a una familia llamada Horenbout (nombre que a veces se anglicaniza y se escribe Hornebolte en documentos oficiales), que se había establecido en Gante en 1414 y poco antes había trabajado para Margarita de Austria. Alrededor de 1524, tres de sus miembros, padre, hijo e hija llegaron a Inglaterra, probablemente invitados por Enrique VIII. Gerard Horenbout, el padre, había sido pintor de la corte de Flandes e ilustró manuscritos para el Cardenal Wolsey.

Su hija, Susana Horenbout, nacida en 1503, era también artista y se dice que pintaba miniaturas, aunque ahora no se puede identificar ninguna. Se casó con dos oficiales del reino y permaneció en Inglaterra hasta su muerte en 1545. Sin embargo, no existe ninguna prueba de sus actividades artísticas, y en las cuentas reales no hay constancia de ningún pago a su nombre.

El hijo, Lucas Horenbout ( Aprox.1490-95-1544) había aprendido el oficio en el taller de su padre. En 1512 se habia convertido en miembro del Gremio de Pintores en Gante. En Septiembre de 1525 en nombre de Lucas aparece por primera vez en las cuentas reales al serle concedia una generosa pensión vitalicia de 33 libras y 6 chelines (9900 libras) al año, prueba de la gran estima que el rey tenía por su talento. Lucas Horenbout fue el primer retratista importantes de la reinado, el artista que perfeccionó y popularizó el arte de pintar miniaturas en Inglaterra y que con ello creó moda que duraría siglos.

Al parecer, el trabajo de Lucas como iluminador impresionó al rey, que le encargó que pintase miniaturas siguiendo el estilo de Clouet. Lucas cumplió en encargo con habilidad y delicadeza. En 1527 Enrique pudo devolver el gesto que Margarita de Valois había tenido un año antes y le envió retratos miniaturas suyos y de su hija, María, probablemente pintados por Lucas, que en 1528 fue ascendido al puesto de “Pintor del Rey".


La princesa María Tudor, futura María I, aprox. 1525-29

Hasta hace escasamente poco tiempo, la obra de Lucas Horenbout gozó de escaso reconocimiento, ahora se han identificado como suyas al menos diecisiete miniaturas importantes, que datan en su mayoría de 1526-1535: hay cinco retratos de Enrique VIII, tres de Catalina de Aragón, dos de forma probablemente erronea se identifican como de Ana Bolena, y estudios del duque de Suffolk, la princesa María, Carlos V, Henry Fitzroy, Jane Seymour, el príncipe Eduardo y Catalina Parr. También se ha sugerido que otros trece retratos de cuerpo entero salidos de su taller y de calidad inferior, entre ellos los de Enrique V, Eduardo IV, Enrique VIII, Jane Seymour y el príncipe Eduardo proceden de su estudio. También se dice que Horenbout pintó un retrato de William Carey, esposo de María Bolena.


Catalina de Aragón, aprox. 1525-26

Poco sabemos de la colleción de miniaturas de Enrique VIII. Al igual que su hija Elizabeth I, es probable que la guardara en su aposentos privados. El rey usaba las miniaturas como instrumentos diplomáticos y las daba a sus cortesanos como señal de gran favor. Jane Seymour llevaría una miniatura suya colgada al cuello por medio de una cadena. Aquello resultaba demasiado visible para su señora, la reina Ana Bolena, que enfadada, se la arrancó.


Enrique VIII, aprox. 1525-27


Bibliografía:

Weir, Alison: Enrique VIII, el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.