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domingo, 26 de enero de 2014

Jacobo I, el Rey Lear y la Corte


El " Rey Lear" ( The King Lear) de William Shakespeare  fue escrito en un período de la historia en la cual la homosexualidad, o "sodomía" como solía ser llamada en otros tiempos, era considerada una aberración, un  pecado nefando o pecado contra natura, sin embargo era una era en la cual el soberano que regía los destinos de Inglaterra cada día dejaba más claro ante sus súbditos su latente homosexualidad. Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (1566-1625) vivía alejado de su esposa, Ana de Dinamarca, y de sus propios hijos, un hombre que en sus cincuenta y ocho años de poder tuvo la mayor colección de favoritos que ningún rey haya tenido nunca en dicha nación.

 Jacobo amó a los hombres jóvenes, sus favoritos, más que a las mujeres, con un amor que iba más allá del amor entre un hombre y una mujer. Nunca vi a ningún marido enamorado coquetear de tal manera con su bella esposa como yo lo he visto hacer al rey Jacobo con sus favoritos, especialmente con el duque de Buckingham . Palabras de John Oglander, cortesano del rey Jacobo en Inglaterra, armado caballero en 1615.


George Villiers, El duque de Buckingham (1592-1628) por Rubens.

Y es que, el mismo monarca no podía ser más explícito, no solo abrazaba y besaba constantemente en público a su favorito, al que llamaba "my sweet Steenie", "my son", e incluso algunas veces "my wife". No hay dudas del amor que sentía el rey por el duque pues queda patente en el discurso que Jacobo hizo ante el pleno de su consejo privado en 1617, en el que él mismo se declara enamorado de su favorito:

"Yo Jacobo, no soy ni dios ni ángel, sino un hombre como otro cualquiera. Por lo tanto ya actúo como un hombre, y confieso que amo a todos aquellos que son queridos por mí más que a cualquier otro hombre. Podéis estar seguros de que yo amo al conde Buckingham más que a ningún otro, y más que a vosotros que estáis ahora aquí reunidos. Deseo hablar en mi propio nombre, y no pensar en ello como un defecto, ya que Jesucristo hizo lo mismo, y por lo tanto no puedo ser culpado. Cristo tuvo su Juan y yo tengo a mi George."

La corte de Jacobo estaba llena de "bufones, madamas, mimos y catamitas" que se veían envueltos en un entorno que daba cabida a todo tipo de placeres. La palabra "mimic" (mimo) se asignaba a los actores y "catamitas" un término contemporáneo para llamar a los homosexuales sugiere una posible conexión entre "El Rey Lear" de Shakespeare y la corte del rey inglés, concretamente debido a que la obra fue presentada ante el monarca en la noche de San Esteban de 1606, una festividad que podría ser el momento propicio para dar rienda suelta al libertinaje. 

Los teatros londinenses, a igual que la corte de Jacobo I, era un foco de la cultura homosexual en la Inglaterra de principios del siglo XVII. Los padres estaban temerosos de ver a sus vástagos envueltos en dicha institución por miedo a que pudieran ser "corrompidos". Dado el hecho que el Rey Lear fue representada en la corte y probablemente fue escrita para la ocasión, es posible que la obra se estableciera como un vínculo de conexión entre los dos entornos: el teatro y la corte.  Si efectivamente fuera el caso, entonces podríamos poner en evidencia varios momentos de la obra con un alto contenido homoerótico, con claras alusiones que no pasan desapercibidas a los oídos de los espectadores. Hay un instante que el Bufón de Lear hace hincapié que no se debe nunca confiar "en el amor de un chico". Asimismo, hay otro escena en la cual Kent le dice a Gloucester que "no puedo compreenderte" ("I cannot conceive you") que revela un doble significado pues " to conceive" en inglés se puede interpretar también como "concebir, engendrar hijos".



En la obra no faltan también alusiones concretas a personajes históricos de la época entre ellos podríamos mencionar los dos hijos del rey Jacobo que ostentaban los títulos que Shakespeare otorga  a los yernos del rey Lear. Henry, el primogénito del rey, era el duque de Cornwall y Charles, el segundo, duque de Albany. A igual que Lear, el monarca tenía un bufón, Archie Amstrong, por quien profesaba una gran estima. Desde los tiempos de Enrique VIII no había habido ningún bufón en la corte y lo más seguro es que el nuevo personaje estaría presente en la representación gesticulando y haciendo bromas de acuerdo con los que se esperaba de él. Como Lear, James I disfrutaba de la caza, anteponiéndola a los asuntos del gobierno, y su atención exacerbada hacía sus favoritos y el bullicio, el lujo y el número de cortesanos de su séquito le habían causado problemas con el Parlamento que consideraban excesivo su despilfarro. Las insinuaciones al recorte del tumultuosa corte del rey no pasarían desapercibidas a los ojos de Shakespeare. 


Bibliografía:

Cabañas Agrela, Miguel: Reyes Sodomitas, Monarcas y Favoritos en las cortes del Renacimiento y Barroco, editorial Egales, versión Kindle, 2012.

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel. Literatura inglesa hasta el siglo XVII. Madrid: editorial UNED, 2009.

Ryan, Michael: Literary Theory, A Practical IntroductionBlackwell Publ, 2007.

domingo, 20 de junio de 2010

Las mascaradas en el reinado de Jacobo I de Inglaterra

El género de la mascarada es de origen italiano. Llegó a Inglaterra en el reinado de Enrique VIII y se conservó con escasas variantes hasta el cierre de los teatros, al estallar la Guerra Civil entre el Parlamento y la Corona en 1642. Después de la muerte de la reina Elizabeth en 1603, Jacobo I (1566-1625) y Ana de Dinamarca (1574-1619) ascendieran al trono de Inglaterra e instauraron la mascarada como el entretenimiento cortesano por excelencia, elevando la recién llegada dinastía Estuardo como la personificación de la perfección.



Retrato del rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia


¿Qué es una mascarada?

La mascarada fue un espectáculo exclusivamente cortesano en el que destacaban la coreografía, vinculado en torno a una alegoría de la relación entre el soberano y sus súbditos o de un éxito político o algún acontecimiento relevante para la monarquía o alguno de sus miembros. En este tipo de eventos se vislumbraban fastuosos despliegues de efectos especiales y la inclusión de la música, danzas, cantos, buscando un impacto sensorial que prevalecía indudablemente sobre el lenguaje. Se escribian por encargo de la corte con ocasión de algún festejo o una celebración específica y su intención primordial era la de alabar las conquistas y los logros de su monarca.

La celebración empezaba cuando los miembros de la obra entraban al salón del festejo acompañados de músicos y de pajes con antorchas. Como ya hemos mencionado, el espectáculo incluía danzas, cantos, y pasajes poéticos recitados, éstos a cargo ya de actores profesionales. Culminaba con la invitación a los espectadores presentes a unirse al baile, y el espectáculo concluía con un banquete.

Los responsables por esa notable celebración y muchas otras más fueron Ben Jonson, uno de los autores más prolíficos del género, e Inigo Jones. Jonson escribía las obras y Jones diseñaba los decorados, los disfraces y los efectos especiales. Cabe destacar trabajaron juntos más de veinte años en los cuales la rivalidad entre ambos se hacía cada vez más intensa.



Ben Jonson


Asimismo, llama bastante la atención que permitieran a las mujeres participar en esa clase de eventos; en el teatro, por ejemplo, su presencia era inconcebible. De hecho, la reina Ana, esposa de Jacobo I, ejerció una papel fundamental planeando los espectáculos y encarnado a diversos personajes junto algunas de sus damas. Normalmente se representaban una única vez, la mayoría de la veces el día de la Epifanía, es decir, el 06 de enero, Día de Reyes. Sin embargo, eventualmente también solían escenificarse durante alguna boda o celebración especial.


La reina Ana de Dinamarca, esposa del rey Jacobo I de Inglaterra


"The Mask of Blackness"

En la festividad de la Epifanía en 1605 se representó The Masque of Blackness en el palacio de Whitehall. La reina y sus damas aparecían exóticamente disfrazadas de africanas, con los rostros pintados de negro. El tema de la representación no era otro que el anhelo de las princesas africanas de convertir el color negro de su piel por la blancura que sólo podrían lograr en Britannia bajo los benéficos rayos del sol que la envolvía. Esta mascarada reivindicaba la superioridad cultural de los ingleses sobre los pueblos no europeos y celebraba además el poder patriarcal del rey Jacobo, el "Rey Sol" de Britania, quién se le había concedido la potestad de convertir la tez negra de las damas en blanca. Tres años después se representaría una secuela, The Masque of Beauty, en la cual las cortesanas ya se habían liberado del color negro de su piel.


Daughter of Niger, personaje "The Masque of Blackness"



Interior del Banqueting House, Whitehall, obra de Inigo Jones, donde se llevaron a cabo muchas de las Mascaradas.


El propósito de la mascarada tenía como finalidad la presentación del triunfo de una virtud, por oposición al mundo de la realidad, con los cortesanos como actores y representantes de un universo ideal, inexistente, que se proponía como modelo a alcanzar. La ironía residía en el doble juego de la fantasía y realidad. Dos mundos conviven en la mascarada, el virtuoso de lo que se representa y el corrupto entorno de la corte.

Bibliografía:

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel. Literatura inglesa hasta el siglo XVII. Madrid: editorial UNED, 2009.

Greenblatt, Stephen. The Norton Anthology of English Literature Vol. 1 - The Middle Ages through the Restoration and the Eighteenth Century. W. W. Norton & Company Inc., 2006.