Mostrando entradas con la etiqueta Nobles ingleses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nobles ingleses. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de octubre de 2014

Catherine Howard, "No other will but his" (Octava Parte)


Angela Pleasence y Keith Michell interpretaron  a Catherine Howard y Enrique VIII en la serie de la BBC "Las seis esposas de Enrique VIII" (1970)

24) Una buena esposa


Siempre se ha dado por hecho que durante su reinado la joven Howard fue una adolescente que le encantaba la fiesta y se entregaba a los placeres propios de una niña caprichosa y egoísta. No obstante,  hay muestras que corroboran que puede que no haya sido así, pues en base a evidencias se vislumbra en ella un carácter sensible y cálido hacía sus semejantes. Poco a poco en esta serie de artículos iremos dándolos a conocer. Como reina, Catherine supo como cumplir los tradicionales deberes y obligaciones que correspondían a su posición como soberana, actuando en su deber como mediadora - intercesora, mecenas y esposa. Mientras tanto, en consecuencia de su subida al trono, la influencia de su familia se hacia patente en la corte y los que la apoyaron se vieron recompensados. 

 Según Conor Byrne, autor de la nueva biografía de Catherine, Katherine Howard, A New History, Catherine aparentemente tomó en serio sus obligaciones y se convirtió en una buena esposa para su rey, pero por desgracia, en la etapa final de su reinado, fue víctima de las creencias sociales y culturales de su tiempo que se mostraban hostiles a la sexualidad femenina, además del miedo al poder que pudieran sostener las mujeres, los prejuicios de índole religiosa y el recelo que suscitaba la influencia política ostentada por el clan Howard. 

 Su rol como mecenas fue más que demostrado en el invierno de 1540, cuando Richard Jones dedicó su tratado The Birth of Mankind, a Study of Childbirth "to our most gracious and virtuous Queen Catherine" ( El Nacimiento de la Humanidad, un Estudio sobre el Parto  a nuestra amable y virtuosa reina Catherine). Otras muestras de su carácter se pueden vislumbrar en la primavera de 1541 donde hay evidencias que sugieren un intento de actuar como la típica reina consorte en actos de intervención. Sus acciones nos hacen ver un comportamiento basado en los cánones tradicionales pues seguían los mandamientos de los hombres de la iglesia que dictaban que el deber de una reina consorte era interceder a través del rey a favor de los pobres y oprimidos. 

Una prueba de ello fue cuando la joven Howard se citó con su sastre el 1 de marzo de 1541 y le ordenó que enviase prendas de vestir a Margaret Pole, condesa de Salisbury, que entonces era prisionera en la Torres de Londres por cometer traición contra la corona. La condesa recibió de parte de Catherine un camisón de piel, un manto de estambre, una enagua de piel, un camisón de raso y lino, una toca con su tela a juego, cuatro pares de medias, cuatro pares de zapatos y un par de zapatillas. Desgraciadamente, la noble señora de 68 años de edad fue decapitada en mayo de 1541, pero asimismo se intenta pensar que dichos obsequios regalados por Catherine la hayan reconfortado durante aquel breve periodo de  tiempo previo a su muerte.

 No se sabe a ciencia cierta si fue la misma reina que pidió personalmente a su sastre que mandase esos atuendos a la condesa o si el encargo se hizo bajo las órdenes de otros. Si fue ella misma la que tomó la iniciativa de actuar así es probable que requiriese el permiso directo de Enrique VIII ya que los miembros de la familia de la Pole habían sido arrestados y ejecutados unos años antes por estar involucrados en la Conspiración de Exeter. Tres semanas después, Catherine pidió el perdón para el renombrado poeta de la corte Sir Thomas Wyatt, quien también estaba aprisionado en la Torre. Su absolución se logró  gracias a la petición de la reina. Además, Sir John Wallop, acusado también de traición, fue al mismo tiempo perdonado gracias a la mediación de la nueva soberana. 



Margaret de la Pole, condesa de Salisbury, por artista desconocido, aproximadamente 1535, National Portrait Gallery de Londres.


25) La vida marital

No se sabe con seguridad cuanto tiempo Enrique y Catherine pasaban juntos. En diciembre de 1540, según el embajador francés Marillac, quien por cierto no incluyó a Catherine en los  horarios de los quehaceres diarios del rey, el monarca se levantaba entre las 5:00 y las 6:00 a.m., escuchaba misa a las 07:00 a.m. y después se iba a cabalgar y a cazar hasta el almuerzo de las 10:00 a.m. Hacia sus comidas, con excepción durante las celebraciones especiales, en su cámara privada. Después de comer, supuestamente se dedicaba a sus tareas oficiales. En algún momento de la tarde, es posible que pasase algunos momentos con Catherine, aunque la educación de la joven Howard no la había preparado para mantener acalorados debates religiosos con su rey, tal y como solía hacerlo cuando estaba en compañía de Ana Bolena. La propia Catherine llegó a explicar que el monarca rutinariamente enviaba a Sir Thomas Heneage, gentilhombre del excusado y jefe de la cámara privada, con un mensaje para ella alrededor de las 06:00 p.m.. 

Puesto que los monarcas dormían en su propios aposentos, Enrique no habría pasado noches enteras en compañía de su esposa. La frecuencia con la que el rey y Catherine mantenían relaciones  podría haber dependido en parte a las restricciones impuestas por la iglesia, que prohibía el coito cuando una mujer tenía la menstruación y especialmente en días considerados sagrados: viernes y domingo, que en su mayoría eran días de Santos, y la Cuaresma y el Advenimiento de Cristo.  Aparentemente, no todas las parejas cumplían dichas normas, aunque personas como Enrique VIII que deseaba a toda costa engendrar niños varones puede que las llevase a rajatabla. En la mentalidad de la época estaba arraigado que un embarazo requería intervención divina y no era cuestión echarlo todo a perder por un breve momento de intimidad.




Lynne Frederick y Keith Michell interpretaron a Catherine Howard y Enrique VIII en la película "Henry VIII and His Six Wives" de 1972.


Continuará...


Bibliografía:

Byrne, Conor: Katherine Howard: A New History, MadeGlobal Publishing, Kindle Edition, 2014.

Warnicke, Retha M.: Wicked Women of Tudor England (Queenship and Power), Palgrave Macmillan, Kindle Edition, 2012. 

http://www.bbc.co.uk/arts/yourpaintings/paintings/unknown-woman-formerly-known-as-margaret-pole-countess-of-salis

jueves, 18 de septiembre de 2014

Catherine Howard, "No other will but his" (Séptima Parte)

                                         Bryony Roberts como Catherine Howard  (2010)


21) El rey que quiso ser Dios

Dos días después de la decapitación de Cromwell y de la boda de Enrique y Catherine, fueron ejecutados seis "doctores", de los que tres murieron en la horca y los otros atados a una estaca y quemados vivos. "Producía verdadera extrañeza el ver a los partidarios de los dos bandos opuestos (católicos y luteranos) morir al mismo tiempo, y más aún el oír que ninguno de ellos había sido juzgado ni sabían por qué se les condenaba."  Entre las seis desafortunadas víctimas de aquella ocasión se encontraban el papista Abel, que años antes había ido al calabozo por hablar contra el divorcio de Catalina de Aragón, y el doctor Barnes, al que Enrique había encomendado una misión cerca de los luteranos, pero que había tenido la temeridad de atacar a Gardiner. Después de esas ejecuciones quedaron temporalmente suspendidos los juicios, debido a que el rey quería escapar de la peste que volvía a asolar la capital, y además aquellas muertes "en grupo" había favorecido la tarea de "limpiar la Torre".

Catherine Howard sentía verdadero horror hacía las penas impuestas y con su juvenil intrepidez intentó oponerse a los decretos de muerte extendidos por su esposo. Pero no le sirvió de nada. Y Lutero había declarado, en un folleto dedicado a su amigo Barnes, que era perdida de tiempo esperar que su contemporáneo Enrique VIII cambiase jamás su forma de ser: Das juncker Heintze will Gott sein und thun was in gelüstet ( "El señor Enrique quiere ser Dios y hacer lo que le viene en gana"). 


22) La rosa coronada

 Emblema de Catherine Howard, elegido por ella misma


Las constantes caricias en público que recibía Catherine de parte de Enrique dieron mucho que hablar. Varios observadores llegaron a la conclusión que el rey amaba a su nueva esposa más que a "las otras". El secretario de Crammer, Ralph Morice, escribió: "El afecto del rey estaba tan maravillosamente dedicado a esa dama como nunca se supo que amara así a otra mujer". Era indistinto que eso fuese cierto o no, pero de lo que no cabía duda era que la pasión del monarca estaba en la boca de todos. Además, Enrique le regalaba presentes constantemente. Para una muchacha que había sido criada como miembro de una familia empobrecida ,una pariente pobre de los grandes que la rodeaban (recordemos que Edmund Howard, su padre, no poseía muchas riquezas, aparte de ser el último vástago varón de la familia), tenía el honor ahora de recibir magníficas joyas, cuentas de otro con esmalte negro, esmeraldas engastadas en oro, broches, cruces, bolas olorosas, relojes, todo lo más vistoso y espléndido posible. 

A pesar de tanto lujo y esplendor que la rodeaba, las disputas políticas y religiosas estaban a la orden del día. Entre tantas cosas estaba la obligación de la joven Howard de engendrar un segundo hijo varón; Enrique no quedaría tranquilo hasta tener en sus brazos un duque de York. En la mente del rey era imposible que no le atormentase un famoso acontecimiento del pasado: cuando su hermano mayor Arturo murió súbitamente  probablemente de Sweating Sickness (Sudor Inglés) o Tuberculosis dejando a todos desconsolados. El hecho de tener solo al príncipe Edward provocaba un sentimiento de incertidumbre, debido a que peligraría la continuidad de la dinastía Tudor si de repente el heredero se muriera. El monarca tenía motivos de sobra para temer pues recordemos que la "Conspiración de Exeter" era demasiado reciente. No hacía mucho que Henry Courtenay, marqués de Exeter y primo hermano del rey, había intentado derrocar a los Tudor y hacerse con el  trono a finales de 1538.

23) Un viejo zorro

Enrique a sus cuarenta y nueve años de edad, sus crecientes achaques, sus rachas de inactividad forzosa y su adicción a la comida suculenta le había envejecido prematuramente y estaba gordisímo. Mismo que padeciera obesidad y inflamación de piernas, aprovechaba todas las ocasiones para montar a caballo y cazar y continuaba ataviándose de forma opulenta, aunque sus finanzas reflejan pagos regulares a sus sastres por ensanchar jubones y casacas. Entre los caballeros de la corte se puso de moda fingir gordura para imitar a su rey y para lograrlo llevaban túnicas cortas abombadas y acolchadas que eran casi tan anchas como largas.



El embajador francés, De Marillac, resumió con precisión como era Enrique en aquella etapa de su vida:
"Este príncipe parecer adolecer de tres defectos: el primero es que es tan codicioso que todas las riquezas del mundo no bastarían para satisfacerle. De ahí nace el segundo, desconfianza y miedo. Este rey, a sabiendas de cuántos cambios ha hecho, y de las tragedias y escándalos que ha provocado, bien quisiera estar a buenas con todo el mundo, pero no se fía de nadie, da por hecho que todos se ofenderán y no dejará de mancharse las manos de sangre mientras dude de su pueblo. El tercer vicio es la ligereza y la inconstancia. " El predecesor de De Marillac, Castillon, también se había manifestado respecto al carácter del monarca inglés. Añadía otros dos defectos, la doblez y la perversidad. Escribió lo siguiente: "Es un hombre maravilloso y le rodea gente maravillosa, pero es un viejo zorro."


Continuará...


Bibliografía:

Byrne, Conor: Katherine Howard: A New History, MadeGlobal Publishing, Kindle Edition, 2014.

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.

Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Planeta DeAgostini, Barcelona, 1996.

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004

sábado, 6 de septiembre de 2014

Catherine Howard, " No other will but his" (Sexta Parte)


Lynne Frederick y Keith Michell interpretaron a Catherine Howard y Enrique VIII en la película "Henry VIII and His Six Wives" de 1972.


19) "Graciosísimo Príncipe, ¡Misericordia!

El 29 de junio de 1540 el parlamento aprobó un acta que condenaba a Thomas Cromwell a muerte por traidor y hereje. Además, se le acusó por haberse alardeado de su nuevo status social, que estaba muy por encima de su  "muy bajo y humilde origen". Sir Richard Rich fue uno de los que declararon contra él, y no cabe duda que Thomas Howard, duque de Norfolk, contribuyó en su caída en desgracia.

Se cuenta que el monarca quedó horrorizado al vislumbrar las pruebas que le presentaron. Dicen que ni siquiera dudó un instante que aquello no fuese cierto y no prestó atención a Crammer, que tuvo mucho valor al dirigirse a su rey con estas palabras: "¿ En quién confiará Vuestra Gracia a partir de ahora si no podéis confiar en él? " La astucia de Enrique VIII se dejó trasparecer, pues decidió no ejecutarlo inmediatamente con el propósito de que su ex secretario le proporcionase información valiosa para anular cuanto antes su matrimonio con Anne de Cleves. Cromwell no opuso resistencia y colaboró de buen grado con la causa de su señor, sin embargo no le sirvió para nada. El rey no tuvo compasión por él y no le salvó de una trágico destino. En realidad, Enrique hizo caso omiso de su última carta, que terminaba con una súplica desesperada: "Graciosísimo Príncipe, pido a gritos ¡misericordia, misericordia, misericordia!"

Cromwell fue decapitado el 28 de julio de 1540 en Tower Hill, protestando que moría católico ferviente. El pueblo inglés que no supo comprender su valía, se alegró de su muerte y la popularidad del rey aumentó mucho. Podríamos afirmar que Cromwell fue para Enrique un oportuno chivo expiatorio al que se podía culpar del fracaso de su matrimonio con Anne de Cleves.


                            James Frain dio vida a Thomas Cromwell en la serie Los Tudor (2007-2009)


20) La joya del anciano

El día que murió Cromwell ajusticiado, y sin ningún remordimiento de conciencia, el rey Enrique VIII contrajo matrimonio en secreto con Catherine Howard en el palacio de Oatlands, en una ceremonia que ofició Edmund Bonner; obispo de Londres. En aquel 28 de julio de 1540, Catherine juró ser "bondadosa y retozona en la cama". También juró vivir con su esposo en la enfermedad y en la salud "hasta que la muerte nos separe". La pareja pasó la noche de bodas en una ornamentada "cama de perlas" que Enrique había encargado especialmente a un artesano francés. El matrimonio se dio a conocer al público el 08 de agosto, fecha en la que Catherine fue "mostrada abiertamente" y se rezó por ella como reina en la capilla real de Hampton Court.




"La rosa sin espinas", éste era el tributo que Enrique había mandado grabar en una de las innumerables joyas que le regalaba a Catherine. Por cierto, también fue el mismo rey que eligió el lema de su quinta esposa: "No other will but his" ("Ninguna voluntad fuera de la suya"). La idea que aquella "joya entre las demás mujeres" le pertenecía le regocijaba intensamente. Tener a su lado " una posesión de tan inmenso valor" hacía con que ni en público ni en privado sabía apartar las manos de su adquisición, acariciándola sin parar "más de lo que hizo nunca con las otras".

Como ya hemos mencionado, la colmaba de obsequios, entre ellos figuraban tierras que anteriormente fueron posesiones del malogrado Cromwell. Se llenaba de júbilo presumiendo de una dama que irradiaba belleza y juventud, además de satisfacer todos los caprichos de ella. "El rey no había tenido ninguna esposa que le hiciera gastar tanto dinero en vestidos y joyas como ella, y todos los días ella tenía algún capricho nuevo". Daba la sensación que Enrique despertaba de un gran letargo y hubiese vuelto a nacer; su salud mejoró, y su humor, también. 


Continuará...

Bibliografía:

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.

Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Planeta DeAgostini, Barcelona, 1996.

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.

sábado, 30 de agosto de 2014

Catherine Howard, " No other will but his" (Quinta Parte)






Bryony Roberts como Catherine Howard  (2010)


16) El repentino encarcelamiento de Cromwell


Cromwell, el hombre que había elevado a Anne de Cleves a la posición de reina, que inocentemente creía estar en el pináculo de su carrera, fue detenido sin previa advertencia el 10 de junio de 1540. De repente, al entrar al la cámara del consejo en Westminster, el Capitán de la Guardia lo prendió y Norfolk y Southampton lo despojaron triunfalmente de sus insignias y sello de la Jarretera. El Secretario bramaba que no era ningún traidor a la vez que lo llevaban a empujones a la Torre. El rey estaba tan convencido de la ausencia de ortodoxia por parte de Cromwell que no tuvo reparos en ordenar el arresto del hombre más poderoso de su reino (después de sí mismo), que lo había servido fielmente durante más de diez años. El embajador de Francia, el señor Marillac recibió un mensaje del monarca dando a entender que su secretario había estado a punto de suprimir a "los antiguos predicadores" y promover "nuevas doctrinas" (las luteranas) "incluso por las armas".

Thomas Howard, el duque de Norfolk, había orquestado bien el plan para corroborar en el derrumbe de su "contrincante". En febrero de 1540 había ido en una embajada especial a Francia llegando a un entendimiento amigable con el país vecino. Por lo tanto, había que sopesar lo que convenía a Inglaterra y analizar si era o no viable el acuerdo germano organizado por Cromwell cuya alianza podría ser una maniobra innecesaria e incluso bastante peligrosa para los ingleses. El error del secretario, si se puede llamar así, fue su acercamiento al Luteranismo, el acuerdo pactado con Cleves y por su puesto el fracaso rotundo del matrimonio de Enrique con Anne, la princesa alemana. 



James Frain dio vida a Thomas Cromwell en la serie Los Tudor (2007-2009)


17) "Por su salud, el aire puro y el placer"

La reina Anne no tenía ni idea del destino que le esperaba. Ese verano para ella la vida se había vuelto más agradable: gradualmente iba aprendiendo inglés y los ingleses empezaban a aceptarla. A pesar de que el rey probablemente comenzó a interesarse por Catherine más o menos a finales de 1539, su relación con la joven Howard no se hizo pública hasta comienzos del verano de 1540 cuando el deseo de Enrique por anular su matrimonio con Anne se dio a conocer. El 20 de junio, la reina Anne se quejó al embajador de Cleves, Carl Harst, sobre el supuesto "affair" de su esposo con su dama de honor, aunque él le consoló diciéndole que considerara aquella relación solamente como un "romance pasajero".

El 24 de junio Enrique envió a Anne de Cleves al palacio de Richmond, con el pretexto que era "por su salud, el aire puro y el placer". Al siguiente día, una delegación de consejeros fue a dar la noticia de que se había constatado que su matrimonio no era válido. Anne no se opuso en absoluto y a cambio de ello recibió una generosa compensación económica de 500 libras (equivalente a hoy en día a 150000 libras) al año, el palacio de Richmond, el castillo de Hever (antaño propiedad de los Bolena) y el antiguo manor de Buckingham en Bletchingley, así como el derecho de ostentar el título de hermana del rey, con precedencia sobre todas las damas de Inglaterra después de la reina y las hijas del rey.  Su unión con Enrique VIII fue anulado en asamblea el 9 de julio de 1540, basándose en que se había celebrado sin el consentimiento del monarca y en el supuesto contrato previo de Anne con el hijo del duque de Lorena. 

.


Joss Stone interpretó a Anne de Cleves en la serie Los Tudor (2009)



18) Una carta para Catherine

El 12 de julio, Joan Bulmer que había compartido vivencias con Catherine en la mansión de la duquesa Agnes Howard en Lambeth, envió una misiva a su amiga afirmando haberse enterado de su gran destino. En dicha carta Joan le contaba que se sentía desdichada por el fracaso en su matrimonio y a la vez le pedía auxilio. También le solicitó que le diera algún aposento, lo más cerca posible del suyo. Alabando la honestidad de Catherine y prometiéndole amor incondicional , concluye el mensaje esperando que "la reina de Bretaña no olvide a su secretaria". Aparentemente, la joven Bulmer estaba ansiosa por escapar de la turbulenta unión con su esposo y deseaba irse a Londres donde podría reencontrarse con la nueva reina, tal vez para hacerle confidencias de las terribles dificultades que estaba experimentando. Desconocemos si intentó amenazar o chantajear a su amiga, pero no sería de extrañar que aprovechase el auge de Catherine para sacar "beneficios" a su costa. El pasado de Catherine no se podía borrar de un momento a otro.  Fantasmas del pasado como Manox y Dereham seguían vivos y coleando y  una pequeña indiscreción podría echarlo todo a perder. 





Catherine Steadman como Joan Bulmer en la serie Los Tudor (2009-2010)


Continuará...

Bibliografía:

Byrne, Conor: Katherine Howard: A New History, MadeGlobal Publishing, Kindle Edition, 2014.

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.

sábado, 23 de agosto de 2014

Catherine Howard, " No other will but his" (Cuarta Parte)

.



12) Cromwell, el nuevo par del reino

El 17 de abril de 1540 Cromwell fue elevado a la condición de par del reino como conde de Essex y nombrado Lord Gran Chambelán de Inglaterra, sin embargo mientras él estaba en Londres tratando con el Parlamento, en Greenwich Thomas Howard, duque de Norfolk, y Stephen Gardiner, obispo de Winchester, probablemente unieron fuerzas para desprestigiar la carrera de Thomas Cromwell. Aprovecharon entonces la oportunidad de estar a solas con el rey para hablarle mal de su secretario. Se decía que Cromwell despertaba recelo entre la alta nobleza debido a que era de origen pobre y humilde, además de ser especialmente odiado por Gardiner y todos los católicos. No le perdonaban el hecho que de haber ordenado la disolución de los monasterios. En el caso del duque de Norfolk, sus reticencias hacía el hombre de confianza del soberano se basaban en el hecho de que le habían concedido un título de conde que hasta hacía muy poco habían ostentado los Bourchier, que descendían de Eduardo III.

13) El último torneo

El Primero de Mayo el rey y la reina Anne de Cleves presenciaron las habituales justas desde la recién inaugurada torre de entrada en Whitehall. Entre los participantes estaba el nuevo favorito de Enrique VIII, Thomas Culpepper, que por cierto en aquella ocasión no tuvo mucha suerte pues fue derribado del caballo.  Se sabe que Culpepper encandilaba a las damas y muchas ellas no podían evitar suspirar por los encantos del "hermoso joven". Entre ellas se encontraba Lady Lisle, que le había mandado sus colores para que los llevase, con un mensaje que decía que "son los primeros que mando a un hombre". El torneo que duró cinco días, y al finalizar, el monarca y su consorte asistieron a un banquete en Durham House; se permitió la entrada del público para que pudiesen ver con sus propios ojos como a los vencedores de las justas les eran otorgados premios en metálico y concesiones de casas del rey. Esa fue la última aparición pública de Anne de Cleves como reina. A propósito, no deja de ser llamativo que fueron esas mismas celebraciones que habían marcado el comienzo del fin para la reina Ana Bolena.


14) Anne y Catherine



Por desgracia, no poseemos ningún dato referente al primer contacto entre la reina Anne de Cleves y su dama Catherine Howard, pero analizando el posterior comportamiento de ambas podríamos concluir que probablemente fuera amigable. No se ha encontrado relatos de celos y rencor como ocurrió por ejemplo entre Ana Bolena y Jane Seymour. Escenas como aquella en la que Ana arrancó del cuello de Jane el collar que Enrique le había regalado, eran inexistentes en el caso de estas dos damas. Catherine obró de la mejor forma posible a la hora de suplantar su "rival", lo hizo sin ningún tipo de hostilidad hacía la mujer que estaba desplazando. Desconocemos si la culpa le pensaba o actuaba sin remordimientos de conciencia. Lo más seguro es que llevase a cabo el cometido que su clan le había asignado, lo hacía en nombre del futuro triunfo y prosperidad de los Howard, bajo las órdenes de su tío el duque de Norfolk. 


15) Pasión contenida

Enrique ni siquiera intentaba ocultar sus sentimientos hacía Catherine. La joven Howard aparecía en público con sus suntuosos vestidos y bellas joyas que le regalaba su real pretendiente. Ella y el rey cenaban juntos en Winchester House, donde el obispo Gardiner ejercía de anfitrión en honor a sus ilustres invitados. Como ya se ha mencionado, el principio del cortejo se habría desarrollado "castamente". Hasta que esa nueva unión no fuera del todo formalizada, sería mejor no avanzar y contener la pasión pues no deberían haber dudas sobre la legitimidad de los futuros hijos que pudiera tener con Catherine. 

Aunque ciertamente Catherine irradiaba belleza, juventud y encanto, la motivación principal del rey era la promesa de una próspera fertilidad, si tenemos en cuenta que la madre de ella, Joyce Culpepper,  había dado a luz a al menos a diez hijos entre sus dos matrimonios, el primero con Ralph Legh y el segundo Edmund Howard. 

Tampoco se debe suponer que Catherine no sintiera nada por su futuro esposo, sólo porque él fuera mayor, más bien mucho mayor que ella, gordo y a veces estuviera enfermo. Como ocurrió con Jane Seymour, las emociones de Catherine se basaban en su cargo de rey  y en el respeto enorme y reverencial que suscitaba. Ambas demostraron poseer un carácter distinto, sin embargo, a las dos les habían adoctrinado desde el nacimiento a reverenciar el gran sol real que brillaba en el centro de la vida de cada cortesano. 





Continuará...


Bibliografía:

Byrne, Conor: Katherine Howard: A New History, MadeGlobal Publishing, Kindle Edition, 2014.

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.

Lindsey, Karen: Divorced, Beheaded, Survived: A Feminist Reinterpretation Of The Wives Of Henry VIII, Da Capo Press, 1996.

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.

sábado, 16 de agosto de 2014

Catherine Howard: "No other will but his" ( Tercera Parte)






Retomamos una serie de artículos sobre la Reina Catherine Howard publicados a finales de 2012. Aquí tenéis los enlaces anteriores para poder seguir está trágica historia:


Catherine Howard, "No other will but his" (Primera Parte)






SEGUIMOS CON LA TERCERA PARTE...


10) Una vivaracha dama

Así como Thomas Culpeper estaba a años luz de ser un príncipe de fábula, Catherine tampoco es que podría considerarse una frágil protagonista de un romance decimonónico. Mas bien se trataba de un idilio en el que confluían el placer por lo prohibido, la lujuria, el poder, la ambición (estos dos últimos Thomas) y la falta de juicio por ambas partes. El historiador Baldwin Smith describe a Catherine como una niña alegre y vivaz que desconocía por completo las consecuencias que acarrearían sus temerarias acciones. David Starkey nos cuenta también que probablemente fuese una chica con cualidades de liderazgo y bastante resuelta. Por otro lado, Antonia Fraser expone que era la clase de muchacha que pierde fácilmente la cabeza por un hombre, en suma, una mujer que acepta sin muchas reticencias las proposiciones masculinas. Incluso se ha llegado a pensar que la reina Catherine tuvo relaciones con Culpepper para darle al rey un hijo varón saludable. No obstante, se descarta totalmente la posibilidad de que tuviera una mente tan calculadora y ambiciosa. Como se observa, la joven Howard era totalmente ingenua, no veían ningún inconveniente en compaginar ambas cosas mientras no la pillasen. Según sus propias palabras, había aprendido "cómo las mujeres podían mezclarse con un hombre y sin embargo no concebir ningún hijo al menos que lo quieran".


11) Un rey perdidamente enamorado

Volviendo al comienzo de su historia con Enrique VIII, a partir de abril de 1540 el rey había comenzado a conceder tierras a Catherine. En mayo, recibió veintitrés regalos de tela de seda acolchada, pagados por el rey. Eso denota una notoria importancia, un privilegio del aprecio y afecto del soberano. No está claro del todo si Enrique hizo a Catherine su amante antes de la boda, sin embargo, de lo que no hay dudas, es que estaba perdidamente enamorado de ella. Aún estando casado con Ana de Cleves, hay testimonios de que el rey atravesaba el Támesis para ir a visitarla, incluso en horarios intempestivos, como podría ser después de la medianoche. Enrique iba a ver a Catherine casi todos los días, pero a la mayoría de la gente pensaba que aquello era un juego de amantes como cualquier otro, a nadie entonces se les pasaba por la cabeza que la joven Howard podría convertirse en una futura reina.




Angela Pleasance interpretó a Catherine Howard en dos episodios de la serie de la BBC "Las seis esposas de Enrique VIII (1970)


Una semana antes de la boda, comenzó a circular el rumor de que Catherine estaba embarazada. En realidad, lo más probable es que la familia de la futura novia no permitiera que se quedara a solas con el rey hasta que él le propusiese matrimonio. Y sabían que si ella se mantenía comedida y casta, las probabilidades de que conquistará la corona eran bastantes altas, sólo había que fijarse en la trayectoria de sus predecesoras. Sin embargo, cuando se confirmó el compromiso, el ambiente seguramente estuvo más "relajado". 
 Enrique estaba embelesado por su futura esposa y por parte de Catherine es improbable que rechazará sus avances. La joven adolescente se vio colmada de valiosas joyas, vestidos y dinero y se sentía exuberante ante tantas atenciones que recibía de parte de su benefactor. 


 En el fondo, la familia Howard sabía que Catherine no era una candidata ideal para reina. Según Antonia Fraser, a pesar de tener "un pasado" no es que la damisela fuera muy promiscua como algunos llegaron a afirmar: muchas jóvenes de aquella época, si se hubiera expuesto su vida privada al detalle, habrían demostrado poseer experiencias semejantes, en especial cuando esperaban casarse con el hombre con el que mantenían relaciones. Por otro lado, es cierto también que no era ninguna inocente. Lo que sucedía es que había un precontrato de por medio con Francis Dereham. El juego era peligroso: la relación de Catherine con Dereham no había sido exactamente secreta sino que "muchos la conocían". Pero bueno, una vez que el rey mostró interés por ella, todo eso fue convenientemente ocultado y olvidado. No se podría esperar otra cosa de los Norfolk, no era viable que el duque señalara la mala elección de su soberano. ¿Quién es capaz de estropear su propio triunfo? Además, Enrique ya estaba engatusado, entonces quien, por lo tanto, tendría el coraje de atentar contra la ira del rey revolviendo el pasado de su "rosa sin espinas"? 


Continuará...

Bibliografía: 

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.


Hart, Kelly: The Mistresses of Henry VIII, The History Press, Gloucestershire, 2009.

Lindsey, Karen: Divorced, Beheaded, Survived: A Feminist Reinterpretation Of The Wives Of Henry VIII, Da Capo Press, 1996.

Ridgway, Claire: The Anne Boleyn Collection: The Real Truth About the Tudors, CreateSpace Independent Publishing Platform, kindle edition, 2012.

Smith, Lacey Baldwin: Catherine Howard: A Tudor Tragedy, Amberley Publishing, Kindle edition, 2011. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Descubriendo a Shakespeare: Richard II y la Rebelión del Conde de Essex


La contienda de legitimidades y el teatro como fuente histórica



El teatro era una forma de entretenimiento que se presentaba ante los súbditos de la Era Tudor como una fuente didáctica cuyo objetivo era ofrecer explicaciones sobre la historia reciente de la nación desde el declive del feudalismo y el fin de la larga lucha civil entre las ramas de rivales de la misma familia, Los Lancaster y Los York, descendientes ambos de Richard III, con el trasfondo de las luchas entre Inglaterra y los países limítrofes, Gales, Escocia e Irlanda, la larga contienda con Francia, culminando con el ascenso de la Dinastía Tudor en 1485. 

Durante el proceso de consolidación de poder emprendido por la Dinastía Tudor, cuyo esplendor comenzó a notarse bajo el reinado de Enrique VIII, el cual unió lo político con lo religioso, el género del drama histórico desempeñó un papel importante como catalizador del proyecto cultural de la creación de una nación. Las obras se encuadraban visiblemente en un contexto político del momento histórico de su producción, cuyos objetivos eran crear y perpetuar mitos funcionales dinásticos, así como de recurrir a determinados sucesos y personajes históricos del pasado y explorar las tensiones y preocupaciones de entonces aplicándolas al momento actual. 

Sin embargo, si por una parte era alentado por la propia realeza, cuyo mecenazgo era esencial para la supervivencia de las compañías, el teatro también era una forma de contribuir a conservar el poder establecido, por otra, podríamos decir que propiciaba la aparición de una elemento subversivo.  La contienda entre legitimidades, basada en el derecho legítimo a heredar el trono en contraposición en la apoyada en las dotes de gobierno que poseía el monarca, causó revuelo y por lo tanto constituyó un importante hilo conductor en las obras históricas de Shakespeare. Como ya mencionamos, existía una intencionalidad didáctica en el teatro para instruir al pueblo en la obediencia al soberano y se tiene como ejemplo la obra de Thomas Heywood An Apology for Actors en la que éste afirmaba que las obras se escribían y representaban para enseñar a sus súbditos obediencia a su rey al mostrarles el prematuro final de los que habían provocado insurrecciones y rebeliones.

No obstante, vislumbramos también la perspectiva contraria, asimismo reinante en la época, que enfatizaba el poder del teatro para desmitificar la autoridad establecida e incluso subvertirla.  Richard II de William Shakespeare (escrita aproximadamente en 1595) nos habla justamente de ello, la deposición del mencionado soberano, un monarca legítimo, por su primo Henry Bolingbroke, hijo del ambicioso John of Gaunt, duque de Lancaster, y su posterior asesinato en su encarcelamiento bajo las órdenes del ya rey Henry IV. Se expone ante el público un Richard II débil y despótico, dominado por sus consejeros, que encarnaba el incuestionable poder de la monarquía, como resultado de un derecho divino. Aquello generó un debate moral al rededor del regicidio y ocupa un lugar muy destacado en los tratados históricos más relevantes del siglo XVI, como The Union of the Two Noble and Illustrious Families of Lancaster and York (1542) de Edward Hall y las Chronicles of England, Scotland and Ireland de Raphael Holindshed (1577) en los que Shakespeare se basó documentalmente. Una de las representación más emblemáticas  de dicha obra ocurrió en la víspera de la rebelión del conde de Essex en 1601. Aunque la conspiración fue aplastada y Essex llevado al cadalso, parece ser que la reina Elizabeth I se sintió personalmente aludida. 



Robert Devereux, Segundo Conde de Essex, c. 1599

La rebelión del conde de Essex

Robert Devereaux, conde de Essex (1566-1601), era un caballero galante con fama de conquistador, pero como maquinador fue un completo desastre. Logró con su encanto cautivar a la propia reina Elizabeth, convirtiéndolo en favorito en 1587, el año que substituyó a Robert Dudley como "Master of the Horse". Sin embargo, la soberana, muy cauta como siempre, nunca permitió que llegará más lejos de la cuenta. El propio Francis Bacon escribió al conde de Essex una carta reveladora aconsejándole: "Sois uno de los hombres cuya naturaleza orgullosa no puede someterse a nadie. Vuestra popularidad es inmensa y el ejército está con vos. Ante ello me pregunto: ¿no resulta peligrosa en exceso tal situación para un soberano? Quiero recordaos esto: Su Majestad es una mujer y, además, desconfiada por naturaleza."

 Se ha llegado a sugerir en varias novelas y películas que Elizabeth estaba enamorada del guapo de Essex aunque no tenemos pruebas definitivas que corroboran lo sucedido. De lo que no hay duda es que la reina disfrutaba mucho de su compañía y de los halagos que recibía de su súbdito.

Los últimos años del largo reinado isabelino estuvieron repletos de intrigas al redor del posible sucesor, por el hecho de que no habían herederos directos al trono. Según la ley, no había dudas que el candidato y único descendiente legítimo era Jacobo VI de Escocia. Aquello le costaría varios quebraderos de cabeza a la soberana.


Retrato de Elizabeth y sus súbditos ( fechado entre 1600 y 1603). Obra de Robert Peake the elder 

Essex empezó a meterse en problemas cuando regresó de la campaña irlandesa en septiembre de 1599 sin el permiso de Elizabeth. Fue interrogado por el consejo durante cinco horas y fue declarado que su vuelta de Irlanda se debió a que había desertado y abandonado sus obligaciones. Fue confinado en York House donde se ha barajado la posibilidad que mantenía una estrecha comunicación con Jacobo VI de Escocia. Lo juzgaron el 5 de junio de 1600 dándole la libertad pero ya no disfrutaba del poder ni de las regalías que estaba acostumbrado. 

Robert Devereux ejerció como mecenas en la representación de Richard II en el Teatro Globe el 7 de febrero de 1601. Lo que parecía un evento cuya única finalidad era entretener a la audiencia, ensalzaba indirectamente un mensaje revolucionario. El público presenció la historia del decadente rey Richard, quien perdió su trono y su vida por hacer caso a sus maquiavélicos consejeros. El paralelismo era obvio, la reina Elizabeth era aquel desafortunado monarca; la facción de Robert Cecil los consejeros de Richard II.  En suma, la obra de Shakespeare se consideró como una simbólica amenaza a la reina. 

Al siguiente día tras la representación,  Essex y sus seguidores emprendieron su plan de capturar a la reina Elizabeth, deshacerse del consejo liderado por Cecil y proclamar a Jacobo VI de Escocia rey de Inglaterra. Avanzaron por las calles de Londres esperando que se uniera el pueblo a su causa. Sin embargo, todo fue en vano, su objetivo que tanto había costado materializarse fracasó estrepitosamente al final del día. La reina no se lo podía creer, estaba enormemente devastada y disgustada por semejante traición. El conde de Essex fue declarado traidor y condenado a muerte. Lo decapitaron en la Torre de Londres el 25 de febrero de 1601. 


Bibliografía:

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel. Literatura inglesa hasta el siglo XVII. Madrid: editorial UNED, 2009.

http://www.britainexpress.com/History/tudor/essex-rebellion.htm 

http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Devereux,_II_conde_de_Essex

http://www.elizabethfiles.com/info/elizabeth-is-suitors/robert-devereux/

http://www.rmg.co.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/elizabeth's-final-years/the-rise-and-fall-of-the-earl-of-essex 

martes, 11 de diciembre de 2012

Catherine Howard, "No other will but his" (Segunda Parte)


Miniatura de Catherine Howard realizada por William Essex en 1850. Pertenece a la colección de la actual reina Elizabeth II. 


7) De camino a la corte

En el otoño de 1539 el rey se comprometió con Ana de Cleves. Una vez más, varias damas serian requeridas para servir a la nueva soberana en la corte. Había una feroz competición por ser una de las afortunadas, pero gracias a la influencia de su tío, el duque de Norfolk, Catherine, juntos con dos de sus primas, fueron elegidas para ocupar los anhelados puestos de damas de compañía. Así que en diciembre de aquel mismo año, Catherine Howard ya se encontraba en la corte, lista para estar a la disposición de la nueva reina de Inglaterra que no tardaría mucho en llegar. 


8) " Una joya entre todas las damas"

Según nos cuenta la autora Karen Lindsey, Enrique VIII antes mismo de la llegada de Ana de Cleves ya se sentía atraído por Catherine. Eso se sabe por una declaración hecha por Agnes Howard, la duquesa viuda de Norfolk: "El monarca se ha quedado prendado de ella desde el primer día que la vio". Lo que se sabe seguro es que en la primavera de 1540 el rey empezó a perseguir a Catherine Howard. Al llegar la pascua, su pasión por ella ya era notoria y el partido católico de la corte, encabezado por Norfolk y Gardiner, no dudaron en sacar ventaja de su buena suerte. El probable que Norfolk haya ordenado a su sobrina que estimulara el afecto del rey. Aunque ella correspondiera a sus avances, debía mantener "ciertas distancias",o sea, nunca permitir que el monarca "lograra el objetivo final".


Los motivos de Norfolk y Gardiner eran al menos políticos y religiosos, pues Ana representaba la alianza protestante y Catherine, por ser del clan Howard, representaba la facción conservadora que apoyaba la doctrina tradicional de la Iglesia de Inglaterra bajo el liderazgo del rey. De hecho, las dos mujeres eran piadosas "a la manera convencional", por lo tanto no demasiado entusiastas. Compartían la básica creencia en Dios y la buena voluntad para cumplir con sus obligaciones religiosas.





Thomas Howard, 3º duque de Norfolk (1539-40). Obra de Hans Holbein


Thomas Howard, alababa la "pureza y honestidad" de su sobrina, a la vez que Stephen Gardiner organizó con mucha frecuencia banquetes y diversiones para el rey y Catherine en el palacio de Winchester, en Southwark. La historiadora Joanna Denny expone en su biografía sobre Catherine que incluso antes de lograr la anulación de su matrimonio con Ana de Cleves, el rey mostraba su amor por ella regalandole joyas y vestidos, además de sentirse rejuvenecido por la belleza, juventud y vivacidad de su nueva conquista. Estaba increíblemente embelesado como nunca se le había visto de otra. El embajador Chapuys la consideraba "imperiosa y testaruda", lo que se debía probablemente a que Enrique la mimaba demasiado. 





Stephen Gardiner, obispo de Winchester


En abril de 1540 Enrique ya tenía claro que deseaba a toda costa librarse de Ana de Cleves y declaraba ante Dios que pensaba que no era su esposa legítima. Informando de los deseos del rey, el parlamento le pidió que examinara las circunstancias de su matrimonio dado que el parlamento dudaba de su validez. 


9) El caballero oscuro

 Thomas Culpepper tenía por entonces unos treinta años; su encanto era una de sus mejores armas. Era la típica clase de hombre que acostumbraba tener éxito en la corte de los Tudor: ambicioso, capaz de usar despiadadamente su cautivador magnetismo para lograr sus propósitos. Estaba lejanamente emparentado con Catherine por su madre Joyce Culpepper (era primos sexto grado). Se había introducido en los palacios siendo paje y, en apenas dos años en los que se esforzó mucho, había  llegado a la envidiada posición en la cámara privada del rey. Culpepper había alcanzado el privilegio de compartir dormitorio con el rey y de cuidar de su pierna ulcerosa. En 1537 ya es notoria la influencia que Culpepper tenía sobre el monarca hasta tal punto para que lady Lisle le enviase un magnífico halcón a cambio de su patronazgo. 

  Culpepper se alejaba bastante del héroe romántico de los cuentos de caballería . Era el típico "bad boy" con su lado negro y su enigmático pasado.  Se sabe por una carta de un comerciante de Londres, dirigida a un amigo suyo que vivía en Alemania, que había violado bruscamente a la esposa de un guardabosques mientras tres o cuatro de sus asistentes más disolutos la sujetaban por orden suya . Además, cuando pasó por allí un desafortunado hombre que intentó defender a la pobre mujer, Culpepper no dudó en darle muerte. Esa sórdida historia terminaba con el perdón del rey a Culpepper, por lo que, desde el punto de vista del monarca, era un mero pecadillo sexual de un joven macho fogoso. Enrique VIII no quería verse privado de la compañía de ese joven "alocado". Culpepper también era sumamente ambicioso: él y su hermano, que también se llamaba Thomas y servía en la casa de Cromwell,  intentaban siempre satisfacer su sed de codicia: buscaban concesiones de tierras monásticas, cargos en la corte y pensiones.



Continuará...


Bibliografía: 

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.

Lindsey, Karen: Divorced, Beheaded, Survived: A Feminist Reinterpretation Of The Wives Of Henry VIII, Da Capo Press, 1996.

Ridgway, Claire: The Anne Boleyn Collection: The Real Truth About the Tudors, CreateSpace Independent Publishing Platform, kindle edition, 2012.

Smith, Lacey Baldwin: Catherine Howard: A Tudor Tragedy, Amberley Publishing, Kindle edition, 2011. 

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Catherine Howard, "No other will but his" (Primera Parte)


1. Origen


Hija de Edmund Howard, tercer hijo varón del segundo duque de Norfolk, Thomas Howard, y Joyce Culpepper. Según se cuenta Lord Edmund era débil y bastante perezoso, sin necesidad (segun él lo veía) dado su nacimiento aristocrático, de hacer los esfuerzos que correspondían a los de posición inferior. Luchó en Flodden, pero sin mucho éxito. Fue nombrado caballero en 1515. 



Lord Edmund podría haber sido un triunfador en corte de Enrique VIII, por su status al ser hijo del duque de Norfolk y por haber tenido casi la misma edad que el rey, incluso podría haberse convertido en uno de sus favoritos que lo acompañaba en cacerías y justas, pero por circunstancias que desconocemos no logró caer en gracia al monarca. Daba la sensación que el entorno conspiraba para frustrar sus planes, pasando la mayor parte de su vida en la sombra. Empobrecido y lleno de deudas, se escondía de sus aguaciles. Se sentía escaso de amigos y que el mundo le daba la espalda.


Quizás era demasiado orgulloso y se vanagloriaba de su posición. Educado en el arte de la guerra y poco más, carecía de la astucia e inteligencia necesaria para desenvolverse en la corte. Tuvo algunos golpes de suerte en los que gozó del favor real, acudiendo a la corte en festividades especiales, como las justas en honor al príncipe de Gales, el hijo de Enrique y Catalina, en 1511 (el niño murió 52 días después de su nacimiento). Como dato curioso se creía que padecía piedras en el riñón. En abril de 1531 le ofrecieron el puesto de controlador de Calais. En agosto de 1537 fue elegido alcalde por la asamblea de Calais, pero Enrique no lo permitió. Poco antes de su muerte, en 1539, lo quitaron de su posición como controlador de Calais.

Lord Edmund se casó tres veces. Todas eran viudas. Su primer matrimonio fue con la madre de Catherine, Joyce Culpepper, aprox. 1515 (el primer marido de Joyce se llamaba Ralph Legh); en segundas nupcias desposó a Dorothy Troyes y por último se unió a Margaret Jennings. Catherine tenía tres hermanos mayores, George, Charles y Margaret. Se sabe que el padre de Catherine tenía a su cargo diez hijos, sin embargo desconocemos con exactitud cuales eran del matrimonio de Joyce con Ralph Legh y cuales había engendrado él. Por desgracia, Lord Edmund murió meses antes que su hija Catherine consiguiera el afecto del monarca. 

2) Fecha de nacimiento e infancia: 

Casi nada se sabe sobre la infancia de Catherine Howard, aun los historiadores siguen especulando sobre su fecha de nacimiento y el lugar donde nació. Sinceramente, sabemos muy poco sobre el ambiente en que su infancia transcurrió. La verdad sea dicha, si no se hubiera convertido en reina consorte de Inglaterra, Catherine posiblemente se hubiera unido a la gran legión de hombres y mujeres que vivieron y murieron sin haber dejado huella en la historia, totalmente desapercibidos. Catherine probablemente se quedó huérfana de madre a los nueve años y luego pudo haber pasado el final de su infancia en Oxenheath, por entonces hogar de su tío materno.

Fecha de nacimiento:

Entre 1517-1524. A igual que su prima Ana Bolena, no se sabe la fecha de cuando nació. 

Según el historiador Lacey Baldwin Smith existen varias pistas que pueden ayudarnos a solventar el enigma:

-El testamento de su abuela materna, Isabel Legh. Se la menciona en su testamento que data de 1527, así que definitivamente nació antes de ese año.

-El testamento de John Legh, marido de Isabel y abuelo político de Catherine. Está fechado en 1524 y curiosamente no la menciona. Algunos historiadores ven ese dato como una prueba inequívoca de que ella no nació hasta después de 1524, sin embargo Baldwin Smith argumenta que no nombra a ninguna chica del clan Howard. Una niña no se consideraba importante para figurar en un testamento. 

- Los padres de Catherine se casaron aproximadamente en 1514-15. Como hemos expuesto, tenía 3 hermanos mayores, lo que nos hace suponer que no pudo nacer antes de 1517-1518. 

- Charles de Marillac, embajador francés en la corte de Enrique VIII, informaba que Catherine tenía 18 años cuando se acostó con Francis Dereham y que la confesión de Catherine databa el affair entre 1538-1539. Si ella tenía 18 en 1539 entonces su año de nacimiento sería 1521.

-La Spanish Chronicle nos informa que tenía 15 años cuando conoció al rey. En ese caso, la fecha de nacimiento sería 1524. 

La única información cien por cien segura es que Edmund Howard dijo en 1527 que era padre de diez hijos. En suma, podríamos decir que mantuvo un romance con Henry Manox cuando tenía entre 11 y 15 años y que murió entre los 17 y los 21 años. 

3) Aspecto físico


No se conserva realmente ningún cuadro confirmado de Catherine Howard. 



-Según el historiador David Starkey existe una miniatura de Holbein que podría ser ella. Lo podemos distinguir gracias a las joyas que porta la dama, son las mismas que llevaba Jane Seymour cuando fue retratada. Pertenecían al inventario de la corona.




Retrato en miniatura hecho por Hans Holbein, probablemente Catherine Howard. Alrededor de 1541, siendo ya reina de Enrique VIII.




Joyas de Catherine Howard


 Joyas de Jane Seymour


- Una ventana de la capilla del King’s College en Cambridge. Enrique aparece reflejado como rey Salomón y Catherine de espaldas como reina de Saba. 





- Según Antonia Fraser, Durante mucho tiempo se rotuló de forma equivocada un retrato de Holbein. Lo habían identificado como Catherine Howard, aunque probablemente represente a Elizabeth Seymour, hermana de la reina Jane e hija política de Cromwell. Viste de luto como una viuda antes de casarse con Gregory Cromwell y posee un parecido físico con la reina Jane Seymour, especialmente en el mentón y la nariz.





- Retrato de una joven dama (1540-1560): Cabe la remota posibilidad que fuera Catherine (no hay pruebas), sin embargo lo más seguro es que se trate de Margaret Douglas, sobrina del rey. Por cierto Margaret mantuvo un romance en 1540 con Charles Howard, hermano de Catherine. Por cometer una gran ofensa contra el monarca, Margaret pasó un tiempo recluida en la antigua Abadía de Syon, hasta que la soltaron en 1541 y Charles se refugió en Francia, muriendo soltero.





Un esbozo de Holbein que probablemente se trate de Catherine Howard




Catherine no sólo era pequeña sino diminuta (Como Catalina de Aragón), vamos que era una muchacha realmente bajita. El rey tenía unos treinta años más que ella y unos treinta centímetros más también. Antonia Fraser nos dice que el embajador francés calificaba la belleza de ella sólo como mediana (lo mismo dijo de Ana de Cleves), pero elogiaba su gracia y encontraba muy dulce su expresión. 

A Catherine le gustaba los vestidos de escote bajo que a menudo exponían parte de sus senos y adoraba la moda francesa a igual que su prima Ana Bolena. 


Catalina tenía unos veinte años menos que Ana Bolena, doce menos que Jane Seymour, seis menos que Ana de Cleves. Tenía cuatro o cinco años menos que que Ana y Jane cuando atrajeron al rey. 


4) Educación: 

No era analfabeta como a veces se sugiere. Sabía leer y escribir, bordar, bailar y tocar música de una manera superficial. 




firma de Catherine Howard



Viviendo en la mansión de la duquesa Agnes Howard(née Tilney), duquesa viuda del segundo duque de Norfolk.

La llevaron a la casa de la esposa de su abuelo, en Chesworth, cerca de Horsham y Lamberth. La madre de Catherine ya había muerto (la niña tenía unos 9 años cuando ella se fue de este mundo). Era costumbre en la época que los hijos de la nobleza recibieran educación fuera del hogar familiar. Normalmente los mandaban a casas de nobles de rango superior. 

El inconveniente de Catherine era que la casa de su abuela política carecía de la sofisticación de la corte de Margarita de Austria o de Claudia de Francia o del hogar de los duques de Suffolk. Compartían dormitorio con otras chicas a estilo de lo que hoy es un internado de clase alta. No era un mal entorno, solo algo permisivo. Las niñas hacían lo que todas las chicas habitualmente hacen en un dormitorio: hablar de chicos: flirteos, el cortejo al que eran sometidas, sus galanteos y de los encuentros amorosos. Además, clandestinamente por la  noche una serie de caballeros se infiltraba en el dormitorio de las chicas. Acostumbraban llevar fresas y vino para deleite de sus compañeras. Estas tenían sumo cuidado en no dejar la puerta cerrada con llave. La duquesa aparentemente le daba igual las actividades “extraescolares” de sus pupilas, mientras no fueran pilladas con las manos en la masa. 


La duquesa Agnes(segunda esposa de Thomas Howard, el segundo duque de Norfolk), contemporánea de Margaret Pole, una matriarca de más de 60 años, estuvo presente en todos los acontecimientos importantes de la corte de los últimos 40 años. Su casa daba cabida a más de 100 personas y se asemeja a lo que hoy en día sería un internado de clase alta.






La duquesa Agnes Howard



5) Su romance con Henry Mannox

Se produjo cuando aún vivía en el campo, en la casa Chesworth de la duquesa, cerca de Horsham, en Sussex. Un habitante del pueblo, llamado Mannox fue contratado para enseñar música en 1536. El joven intentó encandilar a la muchacha de quince años entre las lecciones de clavicordio y laúd para lograr su propósito que era llevarla al lecho. No logró tener sexo completo con ella, pero disfrutaron de apasionados momentos íntimos, aunque sin coito.

Mannox siguió a a Catherine a Londres, y a la casa de la duquesa en Lambeth. Claro estaba que un maestro de música no era un partido idóneo para una Howard.


6) Su romance con Francis Dereham


Era un caballero pensionista en la casa de Lambeth de la duquesa. Dicha relación fue mucho más seria. Hay motivos sobrados para suponer que, a diferencia de su relación con Mannox, ésta se consumó plenamente. Como tenían la costumbre de llamarse esposa y marido, cabe sugerir que Catalina y Francis tenían en realidad un precontrato mutuo que se había reforzado por la plena unión sexual. 

La casa de Lambeth era una residencia suburbana magnífica. Existían diversos lugares donde los amantes podrían llevar a cabo sus encuentros sin ser vistos. Según la confesión de Catherine, su relación con Francis duró 3 meses, entre el otoño y el invierno de 1538, cuando ella contaba con diecisiete años.

Tenemos pruebas que confirman la seriedad de la relación: 

-Cuando Dereham fue a intentar hacer fortuna en Irlanda, le pidió a Catherine que le custodiara 100 libras.

- La propia Catherine en su propia confesión fue bastante explícita describiendo como se relacionaba con él. “Francis Dereham, mediante persuasión, me procuró para su depósito depravado y consiguió primero tenderse sobre mi cama con su jubón y sus calzas y después dentro de la cama y finalmente se tendió conmigo desnudo y me uso de tal manera como el hombre hace con su esposa muchas veces pero con qué frecuencia no lo sé.”

-Más personas darían su testimonio de lo que ocurría por las noches en los aposentos de las chicas en Lambeth. Dereham y Waldegrave, un caballero que atendía a la duquesa, hallaron un modo de visitar secretamente de noche a Catherine y a otra muchacha, Joan Bulmer. Ambos se acostaban en las camas de las muchachas durante las horas de la noche hasta el amanecer, en cuanto a lo que sucedía entonces, hay relatos de cómo Catherine y Dereham "solían besarse y unirse por el vientre como si fueran dos gorriones" y "ciertos bufidos y resoplidos" que se oían en la oscuridad y que denotaban sexo para quienes los oían. 


-Se sabe también que se intercambiaban prendas de amor, lo que hace suponer una relación romántica.

Mannox estaba muy celoso que Catherine hubiera volcado sus atenciones a otro caballero, y para vengarse, envió una carta anónima a la duquesa advirtiéndole de los que sucedía. Se la dejo en el banco de la capilla. Agnes descubrió a Catalina abrazando a Dereham y se sintió muy ofendida. Golpeó literalmente a todos los que estaban a la vista, incluida Joan Bulmer. 

Aunque por supuesto Dereham era mejor partido que Mannox, distaba mucho de la noble cuna de los Howard. Catherine al estar alejada de Francis comenzó a perder el interés por él, en especial cuando ella se trasladó más cerca de la corte, a casa de su tío en Norfolk, y todavía más cuando conoció al galante Thomas Culpeper en la cámara privada del rey. 



Continuará...




Bibliografía:

http://www.tudorplace.com.ar/HOWARD1.htm#Charles HOWARD (Sir Knight)1

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.
Lindsey, Karen: Divorced, Beheaded, Survived: A Feminist Reinterpretation Of The Wives Of Henry VIII, Da Capo Press, 1996.

Ridgway, Claire: The Anne Boleyn Collection: The Real Truth About the Tudors, CreateSpace Independent Publishing Platform, kindle edition, 2012.

Smith, Lacey Baldwin: Catherine Howard: A Tudor Tragedy, Amberley Publishing, Kindle edition, 2011.