Bibliografía:
Bellonci, María: Lucrecia Borgia, su vida y su tiempo, Editorial Renacimiento, México D.F., 1961.
Escenas de la primera temporada de la serie The Borgias (Showtime, 2011)



Autógrafos y firmas de Julia Farnesio, Adriana Mila, Vanozza Cantanei y Sancha de Aragón (el suyo es el último del extremo derecho). Archivo Secreto Vaticano.

Supuesto retrato de Lucrecia Borgia en La disputa de Santa Catalina, de Bernardino di Betto Bardo il Pinturicchio. Sala de los Santos de los Apartamentos Borgia del Vaticano.

Si el Papa creyó vehemente en aquél documento que exhaltaba la dignidad de Sancha, nunca lo sabremos. Para aquel entonces,Rodrigo Borgia tenía en mente otras preocupaciones que le afligían, más importantes que la conducta de su nuera napolitana. Pero más adelante, Su Santidad no pudo evitar saciar su curiosidad por contemplar de cerca la abrumadora belleza de Sancha que tanta fama le había proporcionado. Así que solicitó la presencia de Jofré y su nuera en Roma. Podemos decir que semejante petición no agradó demasiado a los Reyes de Nápoles, temerosos de la inconstancia política de Alejandro VI. En un princípio de estableció la morada de los Príncipes de Squillace en Nápoles, aunque Jofré fuese de Roma. No obstante no les quedó más remedio que cumplir las órdenes del Papa, y en la primavera de 1495, los jóvenes príncipes partieron hacía Roma.

En los frescos de los aposentos de los Borgia en el Vaticano se encuentra la obra "La Disputa de Santa Catalina" de Pinturicchio (1492-94) donde podemos contemplar a varios miembros de esta controvertida familia. En este fragmento, vemos a Sancha de Aragón (a la izquierda) acompañada de su esposo Jofré Borgia. Este es el único posible retrato suyo.
Bibliografía:
Bellonci, María: Lucrecia Borgia, su vida y su tiempo, Editorial Renacimiento, México D.F., 1961.
El 07 de mayo de 1494, Jofré acudió al Castel Nuovo en vistas de su inminente enlace. Se hallaba presente el rey, el príncipe Federico tío de la novia, el cardenal de Monreal, doce mujeres y doncellas de Sancha, y algunos miembros de la nobleza.
Vistas de la ciudad de Nápoles
Al día siguiente, el rey Alfonso recibió oficialmente una digna coronación en nombre del Papa. Dicho acontecimiento no defraudó a los allí presentes, deslumbrando a todos con su fastuosidad. Alfonso II de Nápoles fue ungido y coronado rey en el obispado, con toda solemnidad y todos los ritos correspondientes. El nuevo soberano aprovechó en momento para conceder favores a los nobles más destacados del reino. Al finalizar la investidura de aquellos ilustres caballeros, las atenciones recayeron sobre Jofré.
Alfonso II de Nápoles
- "Dios y San Jorge te hagan buen caballero".
Era una situación que todos los miembros de la nobleza habían padecido y ahora les tocaba a ellos hacer frente con la mayor dignidad posible. Sancha y su marido no podía huir de aquel bochornoso momento. Los dos ilustres asistentes que les miraban no disimularon las risas ante la inexperiencia de los novios y admiraron lo "gracioso y animoso que estaba el príncipe". Quedaba ya poco para el amanecer cuando, bendecido el nuevo lecho, el rey y el cardenal dieron por terminadas sus funciones y se marcharon.
Bibliografía:
Bellonci, María: Lucrecia Borgia, su vida y su tiempo, Editorial Renacimiento, México D.F., 1961.