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domingo, 11 de agosto de 2013

La leyenda de la Sirena Melusina



En la oscuridad del bosque el joven caballero oyó el rumor de la fuente mucho antes de alcanzar a ver el resplandor de la luna reflejado en la superficie e serena. Estaba a punto de acercarse a ella, ansiando sumergir la cabeza, beber de aquel frescor, cuando de repente se le paró la respiración al percibir una forma oscura que se movía allí abajo, dentro del agua. En el profundo seno de la fuente se discernía una sombra verdosa, algo parecido a un pez enorme, algo semejante a un cuerpo ahogado. Entonces la sombra se movío y se irguió, y el caballero vio lo que era: una mujer, temible en su desnudez que estaba bañándose. Cuando se incorporó y el agua le resbaló por los costados, su piel brilló más blanca que el blanco de la gran taza de mármol, y su cabello, negro como una sombra. Es Melusina, la diosa, del agua, que se encuentra en cascadas y manantiales escondidos de cualquier bosque de la cristiandad. Un hombre puede amarla si le guarda el secreto y la deja a solas cuando ella desea bañarse, y ella puede amarlo a su vez hasta que él incumpla su palabra, cosas que los hombres hacen siempre, y lo arrastre a las profundidades con su cola de pez, y transforme su sangre desleal en agua. La tragedia de Melusina, sea cual sea la lengua que la narre, es que un hombre siempre le prometerá hacer más de lo que es capaz de hacer a una mujer a la que no puede entender. Melusina le prometió que iría con él y que sería su esposa, le prometió que lo haría tan feliz como podría hacerlo cualquier mujer mortal, le hizo además una promesa que reprimiría su lado indómito, su naturaleza semejante a las mareas, que seria para el una esposa normal, una mujer de la que pudiera enorgullecerse, si él a cambio le permitía disponer de un poco de tiempo durante el cual pudiera volver a ser ella misma, durante el cual pudiera regresar a su elemento líquido, durante el cual pudiera desprenderse de toda pesadez que implica ser mujer y ser una vez más, sólo durante un rato una diosa del agua. Sabía que ser una mujer mortal es doloroso para el alma y también para los pies. Era consciente que tendría necesidad de estar a solas en el agua, debajo del agua, dejando que formara pequeños remolinos en su cola de escamas. Él le juró que le daría todo, todo lo que quisiera, como hacen siempre los hombres. Y ella confió en él sin querer, como hacen siempre las mujeres namoradas. Acordaron entonces que ella caminaría con los pies durante un mes seguido, que luego podría irse a su aposento privado, llenar Una gran bañera de agua y, tan solo por una noche, volver a ser pez. Y asi vivieron muchos años siendo muy felices. porque él la amaba y comprendía que una mujer no puede vivir siempre como un hombre. Entendía que ella no siempre podía pensar como pensaba él, andar como andaba él, respirar el mismo aire que respiraba él. Ella seria siempre un ser distinto, escucharía una música distinta, oiría un sonido distinto, conocería un elemento distinto. Comprendía que ella necesitaba pasar tiempo a solas. Comprendía que ella tenia que cerrar los ojos,sumergirse bajo la brillante superficie del agua, agitar la cola , respirar por las branquias y olvidar las alegrías y las penas de ser esposa...solo un rato, solo una vez al mes. Juntos tuvieron hijos que crecieron con belleza y salud, él gano en prosperidad y el castillo en que vivían se hizo famoso por sus riquezas y por su elegancia. También se hizo famoso por la gran belleza y dulzura de la mujer, y acudían visitantes llegados de tierras muy lejanas para ver el castillo, al señor mismo y a la bella y misteriosa dama que estaba casada con él.



 El esposo mortal que tenía Melusina la amaba, pero no acababa de entenderla. No comprendía su naturaleza y no estaba contento de vivir con una mujer que para él era un misterio. Permitió que un invitado lo persuadiera de espiar sus movimientos. Se ocultó detras de las colgaduras de su cuarto de baño y la vio nadar bajo el agua, vio horrorizado cómo brillaban, ondulantes, sus escamas, descubrió su secreto: que aunque ella lo amara, aunque lo quisiera de verdad, seguía siendo mitad mujer mitad pez. Él no podía soportar lo que ella era y ella no podia evitar ser lo que era. Así que él la dejó' porque en el fondo de su alma temía que fuera una mujer de naturaleza dividida...y no se dio cuenta de que todas las mujeres son criaturas que poseen una naturaleza dividida. No podia soportar que guardara un secreto, en que tuviera una vida que permanecia oculta para él. De hecho, no podia tolerar la verdad de que Melusina era una mujer que conocía las profundidades desconocidas, que nadaba en ellas. Pobre Melusina, que se esforzó tanto por ser una buena esposa, que tuvo que dejar a un hombre que la amaba y regresar al agua porque la tierra le resultaba demasiado dura. Al igual que muchas mujeres, no consiguió coincidir exactamente con el punto de vista de su marido. Le dolían los pies, no podia caminar por la senda que su esposo había escogido. Intentó bailar a fin de complacerlo, pero no pudo evitar el dolor. La sensación que sintió su marido cuando la vio con el agua resbalándole por las escamas y la cabeza sumergida en la bañera que habia Constr especialmente para ella, pensando que le gustaría lavarse, no transformarse en pez, experimento ese instante dd revulsión que algunos hombre sienten cuando comprenden, quizá por primera vez, que una mujer ciertamente es otra, que no es un niño aunque no sea débil como un niño, que no es una necia aunque él la haya visto temblar de emoción como los necios, que no es una persona malvada por su capacidad de guardar rencor ni tampoco una santa por sus arrebatos de generosidad.Ella no posee ninguna de esas cualidades masculinas. Lo que vio él era un ser mitad pez, pero lo que lo aterrorizó profundamente fue el ser una mujer. Melusina, la mujer que no pudo olvidar que en parte estaba hecha para el agua, dejó a sus hijos con su esposo y se fue con sus hijas. Los chicos crecieron y se hicieron hombres, se convirtieron en los duques de Borgoña, gobernantes de la cristiandad. Las chicas heredaron la visión de su madre y el don de conocer lo desconocido. Ella nunca volvió a ver a su esposo, nunca dejó de extrañarlo, pero él, en la hora de su muerte la oyó cantar una canción. Entonces supo, tal Como ella había sabido siempre, que no importa que una esposa sea mitad pez y el esposo sea totalmente mortal. Si hay suficiente amor, no hay nada, ni siquiera la naturaleza, ni siquiera la muerte misma, que pueda interponerse entre dos seres que se aman. 


 CUENTO copilado de la novela LA REINA BLANCA (The White Queen) de Philippa Gregory. Todos los derechos reservados.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Elizabeth Woodville, madre de los Príncipes de la Torre:Tercera Parte


El bautismo de la recién nacida princesa de la casa de York fue celebrado con mucha opulencia, a pesar de la decepción inicial por su sexo. El bebe recibiría el nombre de Elizabeth, en homenaje a su madre, este hecho prueba que el rey Eduardo se inclinaba más en favor de su esposa que por su progenitora, la altiva Cecily, duquesa de York.

Elizabeth, aprovechando su posición como soberana de Inglaterra,como era de esperar, concedió muchos favores a su familia y planificó una serie de matrimonios ventajosos que beneficiaron enormente sus intereses. Para ello, no le importó unir parejas de lo más disparatadas. Por ejemplo, lo más desesperante fue cuando su joven hermano John Woodville, de 20 años de edad, se casó con Catherine Neville, duquesa viuda de Norfolk. Catherine era viuda tres veces y contaba con 64 años de edad, pero aún derrochaba mucha vitalidad. La reina también unió a su hermana, Catherine Woodville, de 18 años, con Henry Stafford, 2° duque de Buckingham, de 12 años.

Richard Neville, conde de Warwick, estaba realmente ofendido con el monarca por haberle ocultado su matrimonio durante varios meses. Su plan de casar al rey con un princesa francesa había sido del todo saboteado y semejante afrenta no la olvidaría así tan fácil. Pero existía algo que lo afligía todavía más. Por aquel entonces, Eduardo IV lanzó varios insultos a su hija mayor, Isabella, quién se había transformado en una auténtica beldad. Tanta ingratitud y falta de decoro no hizó más que enfurecer al conde, le parecía muy mal por su parte que después de 5 años sirviéndole como primer ministro profanara esas injurias contra la mayor de su hijas.Warwick seguramente alentaba esperanzas, en un futuro próximo, casarla con el mismísimo rey . Claro que dicho propósito se vió entorpecido por la inesperada unión de Eduardo con Elizabeth Woodville; y ahora no le quedaba otro remedio que entregar a Isabella en matrimonio al duque de Clarence, un de los hermanos de Su Majestad.



George Plantagenet, duque de Clarence



Más adelante, cuando los familiares de Elizabeth, en especial su hermano, Anthony Woodville, conde de Rivers, empezó a eclipsar al conde de Warwick en la política inglesa, éste último se volvio en contra del rey y con la ayuda de George Plantagenet, su cuñado, decidió reunir un ejército para atacar a Eduardo IV.

La principal parte del ejército del rey (sin Eduardo) fue derrotado en la batalla de Edgecote Moor, y Eduardo fue posteriormente capturado en Olney. Las fuerzas de Warwick arrestaron al padre de Elizabeth Woodville, Richard Woodville, y también a su hermano John Woodville después de la batalla en Chepstow e hizo que los decapitasen en Kenilworth el 12 de agosto de 1469 acusados de cargos falsos. Warwick intentó entonces gobernar en nombre de Eduardo, pero la nobleza se mostró impaciente. Con la emergencia de una rebelión, Warwick se vio obligado a liberar a Eduardo. Eduardo no buscó destruir a Warwick ni a Clarence, sino que buscó reconciliarse con ellos. Sin embargo, poco después Warwick y Clarence se rebelaron de nuevo.

Después de una insurrección fallida en 1470, Warwick y Clarence se vieron obligados a huir a Francia. Allí buscaron el apoyo de Margaret de Anjou, formando una alianza para restaurar a su marido y anterior monarca, Enrique VI, nuevamente en el trono, y para fomentar el pacto, otra de las hijas de Warwick, Anne, contrajo matrimonio con el hijo de Margaret, Edward de Lancáster, príncipe de Gales.



Margaret de Anjou, esposa del destronado rey Enrique VI


Margaret insistió después que Warnick regresará a Inglaterra para demostrar su valía. Así fue como succedió, y Enrique VI fue restaurado brevemente en el trono el 03 de octubre de 1470. Después de lo ocurrido,Eduardo IV se refugió en Borgoña. Los gobernantes de ese reino eran su cuñado, Carlos el Temerario y su hermana Margaret de York. A pesar del hecho de que Carlos no estaba al principio muy dispuesto a ayudar a Eduardo, los franceses declararon la guerra a Borgoña y de esta manera Carlos se decidió ayudarlo, y allí reunió un ejército para recuperar su corona.

Cuando regresó a Inglaterra con una fuerza relativamente pequeña, evitó ser capturado por fuerzas potencialmente hostiles afirmando su reclamación. La ciudad de York sin embargo, le cerró sus puertas, pero conforme marchó hacia el sur comenzó a reunir apoyo, y Clarence (que se había dado cuenta de que su fortuna sería mejor siendo hermano de un rey que bajo el mando de Enrique VI) se unió a él.

Mientras duró esta serie de rebeliones, Elizabeth, nuestra protagonista, se refugió con sus tres hijas, Elizabeth, Mary y Cecily, y su madre Jacquetta, en Westminster, pero no en su propio palacio y sí en el sombrío y austero edifício llamado "Santuario". En este lugar deprimente, el 01 de noviembre de 1470, el ansiado heredero varón nació. El joven principito fue bautizado con Eduardo (futuro Eduardo V) en la misma Abadía, poco tiempo después de venir al mundo. La celebración carecía de toda pompa, como si el niño fuera vástago de un simple campesino.


Londres finalmente abrió las puertas a Eduardo IV, quién fue apresuradamente hasta el Santuario abrazar a su esposa y a su hijo recién nacido. La misma mañana de este alegre reencuentro, Elizabeth, acompañada por su leal rey, se marcharon del palacio de Westminster, retirándose a la Torre de Londres, mientras su marido iba a la guerra. Eduardo derrotó a Warwick en la batalla de Barnet. Con Warwick muerto, eliminó la resistencia Lancáster que quedaba en la batalla de Tewkesbury en 1471. Después de la derrota definitiva de los Láncaster (1470) y del asesinato de Enrique VI y su hijo Edward, príncipe de Gales, a manos de los yorkistas (1471), Eduardo IV es coronado rey.


Ilustracción de la batalla de Barnet (1471), a la izquierda observamos montado a caballo a Eduardo IV, que arroja su lanza contra el conde de Warwick.



Bibliografía:

http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Barnet

http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_IV_de_Inglaterra

http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Woodville

http://en.wikipedia.org/wiki/Elizabeth_Woodville

http://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Neville,_16th_Earl_of_Warwick

http://en.wikipedia.org/wiki/Margaret_of_Anjou

http://www.luminarium.org/encyclopedia/woodville.htm


sábado, 29 de agosto de 2009

Elizabeth de Woodville, madre de los Príncipes de la Torre: Segunda Parte

Elizabeth Woodville (aprox. 1471-1480)


Como comentamos en la primera parte de este relato, el matrimonio de Elizabeth y Eduardo IV desagradó enormemente a los nobles de la Casa de York. El hecho que fuera hija de un seguidor de los Lancaster, sus tradicionales enemigos, y principalmente por no ser una princesa de sangre real, hizo que sufriera todavía más menosprecios.


A pesar de todos los contratiempos,Elizabeth fue coronada reina de Inglaterra el 16 de mayo de 1465 en una solemne ceremonia en la Abadía de Westminster. No obstante, el evento no estuvo exento de polémica. Los parientes de su madre, Jaquetta de Luxemburgo, desembarcaron en Ship´s Green y llegaron a Westminster transportando unos escudos decorados con la figura de Melusina, una especie de "bruja marina" (en realidad era un hada, versión medieval de una antigua diosa pagana) descrita como una sirena o tal vez una figura femenina representada como una serpiente de cintura para abajo, pero con la cara claramente de la joven reina.



Ilustración medieval del hada Melusina

Este suceso hizo disparar los rumores que Elizabeth era una hechicera, y de hecho, esta era la intención de su familia de Luxemburgo:acusarla de brujería. Anthony, el hermano de la reina, fue a su rescate, conduciendo a sus parientes fuera de la Abadía y devuelta a Ship´s Green donde no permitiría que ellos embarcasen y se marcharan de allí sin más. Anthony luchó y defendió valientemente el honor de su hermana, empreendiendo un combate con cada uno de ellos y después se vengó destruyendo todos los escudos de Melusina. Este fatídico incidente parece ser una invención moderna. No hay constancia de esta historia en ninguna de las biografías modernas de Elizabeth Woodville o en cualquier otra crónica contemporánea. Sin embargo, es una anecdota muy curiosa, ideal para adentrarse en las leyendas y mitos de la cultura medieval.

Poco tiempo después, el 11 de febrero de 1466, vino al mundo su hija Elizabeth en el palacio de Westminster. No obstante, el sexo del bebe no fue del todo bienvenido. Los médicos de la realeza, basándose en una serie de insensatos estudios de astrología, le aseguraron al rey Eduardo que el retoño que esperaba su esposa sería sin lugar a duda un varón. El monarca, entusiasmado ante semejante revelación, estaba convencidísimo que ese era niño heredaría la corona de Inglaterra.

Uno de esos cirujanos, el Dr. Dominic, obtuvo permiso para permancer junto a la recámara de la reina a la espera de buenas notícias. Su intención era ser el primero en comunicar al rey el nacimiento del príncipe. Al escuchar el llanto del recién nacido, el Doctor llamó una de las damas de Elizabeth y formuló la ansiada pregunta: "¿ Qué tuvo Su Gracia? "Las damas no estaban en su mejor humor, y no muy dispuestas le contestaron: "solo una niña". De repente una de ellas le respondió: "Lo que sea que tenga la reina aqui dentro, claro es él que espera afuera de pié es un tonto"(la frase original es esta:"Whatsoever the queen's grace hath here within, sure 'tis a fool that standeth there without." ). El pobre doctor, muy confundido por la ingeniosa contestación, no se atrevió a entrar después en la presencia del rey.



Eduardo IV (aprox. 1470-1500)

Bibliografía:

http://en.wikipedia.org/wiki/Elizabeth_Woodville

http://www.luminarium.org/encyclopedia/woodville.htm

jueves, 6 de agosto de 2009

Elizabeth Woodville, madre de los Príncipes de la Torre: Primera Parte

Elizabeth Woodville, aprox. 1471


Elizabeth Woodville o Wydeville marcó su huella en la historia por haber sido testigo en los enfrentamientos de la Guerra de las Dos Rosas, esposa de Eduardo IV y madre de los príncipes Eduardo y Ricardo, que desaparecieron misteriosamente en la Torre de Londres.

Elizabeth nació alrededor de 1437 en Granfton Regis, Northamptonshire, era hija de Richard Woodville, primer conde Rivers y Jacquetta de Luxemburgo, quién con anterioridad se había casado con John de Lancaster, duque de Bedford. Por parte de madre era descendiente lejana del rey Juan “sin tierra” de Inglaterra.

Con apenas ocho años, en 1445, fue enviada a la corte para ser dama de la reina Margarita de Anjou, consorte de Enrique VI. Dicen que era la más bella de las cortesanas y sus buenos modales eran alabados por toda la nobleza. Sobre el año 1452, se casó con Sir John Grey de Grosby, un valiente y rico caballero que murió en combate en la Segunda Batalla de St Albans en 1460, luchando por la causa de los Lancaster. Tuvo dos hijos de su primer matrimonio: Thomas (futuro Marqués de Dorset) y Richard.

Con el apoyo del Richard Neville, conde de Warwick, Eduardo de York derrotó a los seguidores de los Lancaster en una serie de enfrentamientos. Mientras Enrique VI y su esposa Margarita de Anjou estaban combatiendo en el norte, Warwick sitió Londres e hizo que nombraran rey a Eduardo en 1461. Para entonces, la joven viuda Elizabeth debía luchar por la herencia de sus vástagos que les fue arrebatada por la caída en desgracia de su marido. Ella permaneció de luto por un tiempo y viviendo en malas condiciones en Grafton los primeros años del reinado de Eduardo IV.

Un cierto día, llegó a sus oídos que el joven rey estaba cazando en las proximidades del castillo de su madre, en Graftons. Elizabeth esperó para verlo bajo un árbol conocido en las tradiciones de Northamptonshire, como “El Roble de la Reina”, sujetaba en ambas manos sus dos niños huérfanos de padre; y cuando Eduardo, que ya la había conocido en la corte inglesa, se paró a escuchar sus súplicas, ella se tiró a su piés, rogando que devolvieran los bienes confiscados a sus hijos. Su mirada cabizbaja y su profunda tristeza, que a pesar del sufrimiento mantenía intacta su belleza, no solo ganó su causa, sino también el corazón del monarca.




El rey Eduardo IV era alto, fuerte, guapo, afable, generoso, popular y tales cualidades no eran indiferentes a Elizabeth. El monarca no dudó en proponerle que fuera su amante, pero ella defendiendo su honor se rehusó tajantemente. A igual que Ana Bolena, sólo aceptaría algo legal y digno: el matrimonio. Tal rechazo solo hizo que incrementar el amor que sentía hacía ella, y finalmente, el 01 de mayo de 1464, la pareja contrajo matrimonio en secreto. Ser viuda con dos hijos y cinco años mayor que él no fue en absoluto un impedimento para el soberano. La boda no fue hecha publica durante meses, y mientras tanto el conde Warwick continuaba presionando a Eduardo para que desposara una princesa francesa.

La madre del rey cuando se enteró de lo ocurrido no pudo disimular su enfado ante semejante afrenta, no le hacía ninguna gracia ceder su puesto de reina a la hija de un simple caballero.El día de San Miguel Árcangel, el 29 de septiembre de 1464, Eduardo declaro ante todos que Elizabeth Woodville era su legítima esposa en la abadía del palacio de Reading.



Bibliografía:

http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Woodville

http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_IV_de_Inglaterra

http://en.wikipedia.org/wiki/Elizabeth_Woodville

http://www.luminarium.org/encyclopedia/woodville.htm

http://www.r3.org/basics/basic7.html

viernes, 3 de julio de 2009

"The White Queen", la nueva novela de Philippa Gregory

A partir del 18 de Agosto saldrá a la luz la nueva novela de Philippa Gregory: The White Queen (La Reina Blanca). La historia transcurre en medio de la Guerra de las Dos Rosas, que enfrentó a las Casas de York y de Lancaster durante treinta años. (1455-1485). El final de conflicto terminaría con la derrota de Ricardo III y la ascensión de Enrique VII Tudor al trono. La protagonista de esta apasionante historia es Elizabeth Woodville, esposa de Eduardo IV y madre de los Príncipes de la Torre.


The White Queen cuenta la trayectoria de una dama de extraordinaria belleza y ambición, que conquista el corazón del joven monarca Eduardo, casándose con él en secreto. Aquello fue un escándalo en Inglaterra, ya que Elizabeth era una joven viuda con dos hijos. Siendo ya reina, lucha por favorecer en la corte a los miembros de su familia, alzándolos a las más altas posiciones del reino. Cuando fallece inesperadamente su marido, su primogénito es coronado como Eduardo V y su cuñado, Ricardo, es nombrado Lord Protector. Supuestamente, por orden de Ricardo, los jovenes príncipes fueron encerrados en la Torre de Londres y desde entonces no se supo nada más de ellos. Elizabeth tiene que enfrentarse la misteriosa desaparición de sus dos hijos, Eduardo V y Ricardo, que hasta hoy se considera uno de los grandes enigmas de la historia de Inglaterra. Su cuñado alega ser el legítimo heredero al trono y se proclama como Ricardo III.

El argumento de este libro promete ser un éxito, nada más ser publicado intentaré adquirir un ejemplar. Según he leído en Internet, se tratará de una Trilogía. Las siguientes publicaciones serán The White Princess y The Red Queen.

jueves, 27 de noviembre de 2008

El misterio de los Príncipes de la Torre de Londres



El término Príncipes de la Torre es con el que se conoce al joven rey de Inglaterra Eduardo V(1470-1483?) y su hermano Ricardo de Shrewsbury(1473-1483?), duque de York. Ambos eran hijos de Eduardo IV y de Isabel de Woodville, y herederos al trono.

La boda de sus padres fue toda una controversia en Inglaterra,ya que Eduardo IV había elegido como esposa a una plebeya, por amor, en vez de desposarse con una princesa francesa como estaba previsto. Además la joven era viúda y con dos hijos.



Isabel de Woodville, madre de los Príncipes de la Torre

El 9 de abril de 1483, fallece su padre Eduardo IV. El joven Eduardo con apenas 12 años es coronado como Eduardo V. Su padre antes de morir deja a su hermano Ricardo de Gloucester encargado del Consejo de la Regencia, nombrándole Lord Protector. El muchacho, según se cuenta, estaba muy apegado a su anterior Protector, Thomas Woodville, Lord Rivers y hermano de su madre.

La familia materna del nuevo rey, los Woodville, eran considerados como ambiciosos y hambrientos de poder. Ante estos hechos, Ricardo asumió el liderazgo del bando anti-Woodville. Desde su posición de control como Lord Protector, capturó al joven rey que se había refugiado entre las manos de su tío materno Thomas Woodville. Puesto bajo su custodia, fue encerrado en la Torre de Londres, donde pronto lo acompañaría su hermano Ricardo, Duque de York de sólo nueve años.

Inmediatamente Ricardo alegó que él era el legítimo heredero al trono. Para conseguir sun gran meta no tuvo escrúpulos en declarar que los hijos de su hermano, eran bastardos, ya que Eduardo IV había firmado un contracto matrimonial previamente con Leonor Talbot antes de casarse con Isabel Woodville, y por tanto era bígamo. El Parlamento de Inglaterra corroboró esta versión, declarando bastardos a los niños (conocidos ya como los "Príncipes de la Torre") y siendo declarado y coronado como rey de Inglaterra con el nombre de Ricardo III.




Ricardo III, tío de los príncipes

De los jóvenes príncipes nadie volvió a saber, ya que se prohibió a su madre Isabel visitarlos, al igual que a todos los que tenían contactos con ellos. Nadie volvió a saber de los príncipes.

Rápidamente el pueblo comenzaría a tener la sospecha que los príncipes fueron en realidad asesinados por el ahora rey Ricardo III, específicamente asfixiados por orden suya. Desde entonces se han tejido infinidad de leyendas sobre el verdadero destino de los "Príncipes de la Torre".

Algunos suponen que Ricardo III no habría ordenado sus muertes, y que en realidad fueron deliberadamente ocultos el resto de sus vidas; mientras que para otros no había ninguna duda de que fueron victimados por su tío, hipótesis reforzada por un hecho ocurrido siglos más tarde.

Gracias al personaje recreado por William Shakespeare en "a tragédia Ricardo III", el recuerdo que nos transmite es de un hombre despreciable, sin escrúpulos, capaz de todo por el poder, llevándolo a asesinar a sus própios sobrinos. Hay quién afirma que jamás tuvo nada que ver con esos espeluznantes hechos, incluso se formó una organización de ambito internacional dedicada a defender la inocencia rey Ricardo.

No hay que descartar posibilidades, puede que el própio fundador de la Dinastía Tudor, Enrique VII y su madre la piadosa Margarita de Beaufort se vieran implicados en la desaparición de los príncipes.La ambiciosa Margarita bien pudo haber sido responsable de haber maquinado tal plan. La madre de Enrique siempre luchó para que su hijo se hiciera con la corona, y no media esfuerzos para lograrla. Además arregló el matrimonio entre su hijo e Isabel de York, hermana de los jovenes desaparecidos. Finalmente Enrique VII venció a Ricardo III en la Batalla de Bosworth, proclamádose nuevo rey de Inglaterra.

Lo cierto es que los historiadores no se ponen de acuerdo si realmente fueron asesinados. Quizá los niños no muriesen, sino que fueron sacados de la Torre por los enemigos de Ricardo. Otros afirman que fueron secuestrados y encerrados en un calabozo en 1483, que estuvieron prisioneros en varios castillos ingleses y fueron asesinados más tarde. Cabe también la posibilidad que fueron sacados de Inglaterra gracias a la ayuda de su tía Margarita de Borgoña (esposa de Carlos, el Temerário y hermana de Eduardo IV) que los transladó a vivir a los Países Bajos. Según se cuenta, el pobre Eduardo habría muerto, pero el príncipe Ricardo habría llegado a la edad adulta y con la ayuda de diversas casas reales europeas, se enfrentó en una importante rebelión contra Enrique VII. Luego hay quién afirma que ese joven no era más que un impostor llamado Perkin Warbeck. Jamás podremos saberlo con exactitud.

Lógicamente no hay que olvidar que en 1674, durante el reinado de Carlos II (1660-1685), trabajadores descubrieron los cuerpos de dos niños o niñas en la Torre de Londres. Los ingleses creyeron que eran los cuerpos de los príncipes, y les dieron un entierro real. Los huesos fueron colocados en una urna de mármol que todavía se conservan en la Abadía de Westminster.Por otro lado hay que tener en cuenta, que se encontraron otros esquelectos infantiles en la Torre, incluso uno de ellos se remonta a la edad de piedra. La verdad es que nunca se hizó ninguna prueba de ADN de esos huesos y carecemos de pruebas que nos permitan asegurar que se trata de los restos mortales de los príncipes de la Casa de York.




Fuentes Bibliográficas:

Maxwell, Robin: Los Príncipes Cautivos, el secreto de la Torre de Londres, Editora Edhasa, 2008.

es.wikipedia.org/wiki/Príncipes_de_la_Torre

es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_V_de_Inglaterra

en.wikipedia.org/wiki/Princes_in_the_Tower