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miércoles, 22 de abril de 2015

Catalina de Médici y la trágica premonición (II)


Catalina de Médici


Aquel tercer día de torneos, el 30 de junio de 1559, el rey Enrique II salió del palacio de Les Tournelles ataviado, como siempre, de blanco y negro y luciendo la media luna, el emblema de Diana de Poitiers. Catalina de Médici aún no se había recuperado desde el nacimiento y muerte de sus gemelas en junio de 1556 y el intenso calor de junio le molestaba. Catalina y Diana vislumbraron al monarca entrar en la liza, montado en su magnífico corcel turco llamado, Le Malheur, que para colmo significaba "Desgracia". El caballo era un obsequio del duque de Saboya, quien en unos pocos días se convertiría en cuñado del rey. La reina no pudo evitar sentirse angustiada, era de muy mal augurio que el palafrén haya recibido el apelativo de "Desgracia". Eso no podría traer nada bueno. 

La suerte favorecía a Enrique. Seis lanzas rompió con gran éxito en medio de las aclamaciones del pueblo e incluso de parte Catalina de Médici y Diana de Poitiers. Chorreando sudor y el cabello y la barba alborotados, con el casco y un trozo de lanza en la mano derecha, Enrique ll regresó por sexta vez al borde de la palestra montando a Malheur. El condestable Montmorency y el mariscal de Vieilleville le suplicaron que no combatiera de nuevo para complacer a la soberana que había tenido un mal sueño. El monarca se rió y contestó que todavía quería "romper una lanza" contra Gabriel Montgomery, conde de Lorge y noble capitán de la guardia escocesa, quien con veintinueve años, lo había descabalgado en los días anteriores. Según el rey, “Ese diablo estuvo ayer a punto de derribarme”. 

Volvamos con la premonición de Nostradamus. No deja de ser notoria su visión cuando se refirió a los dos leones. El león era signo astrológico de Francia y de su rey. Por otro lado, Montgomery combatía por el león heráldico de Escocia. Demasiadas coincidencias que comenzaron a atormentar a la reina.






Escudo de Escocia de 1558 a 1559, usado por María de Escocia siendo ya reina de esa nación y también delfina de Francia por su matrimonio con el futuro Francisco II. 


Catalina, que estaba cada vez más nerviosa, envió al rey un mensaje a través del duque de Nemours. Le rogaba que no cabalgase más "por el amor que le tenía". Y ante las súplicas de la reina, éste le transmitió una ambigua respuesta que pasaría a la posteridad:“Nuestro señor está decidido a combatir. Os manda decir que no combatirá precisamente, sino por el amor a vuestra majestad." 


Enrique II de Francia, de François Clouet


Gabriel de Montgomery era un hombre alto y robusto. Tan alto y robusto como el rey, su amo, su armadura reluciente de grandes hombreras y su yelmo cuadrado desprovisto de abertura y moldeado en una sola pieza le daban un aspecto aterrador. Montaba un caballo negro cuyo pesado arnés no parecía frenar su ímpetu. 


Gabriel de Montgomery, conde de Lorge (1530-1574)

El caballerizo mayor advirtió a Enrique II de algo sumamente importante: no llevaba la visera bien cerrada. En aquella ocasión, haciendo oídos sordos a los ruegos de su esposa y de sus sirvientes, incitó a su corcel y cargó contra Montgomery. Su embestida fue espléndida, sin embargo concluyó sin que ningún contendiente pudiera derribar al otro. Contrariado por este segundo empate y, contra las leyes de la caballería, sin apenas pararse, el monarca francés retó a su valiente capitán, once años menor que él, "a romper con él una nueva lanza." Montgomery, que sintió una punzada al respirar, intentó negarse, pero su rey, riéndose y lleno de júbilo, le ordenó que continuara. 


Continuará...


Bibliografía:

Kent, Princesa Michael: Diana de Poitiers y Catalina Medicis, rivales por el amor de un rey del Renacimiento, La Esfera de los Libros, Madrid, 2005.

González Quevedo, Oscar, O Poder da Mente Humana: A Face oculta da Mente, Volumen 5, Ediçoes Loyola, Sao Paulo, Brasil, 1968.

http://hugomantilla.org/yahoo_site_admin/assets/docs/La_muerte_de_Enrique_II_de_Francia.1890708.pdf

jueves, 9 de abril de 2015

Catalina de Médici y la trágica premonición (I)

Enrique II de Francia y su reina consorte, Catalina de Médici, François Clouet, 1559

A raíz del tratado de Chateau-Cambresis (fijado el 2 de abril de 1559), que puso punto final a la guerra entre España y Francia, se organizaron casi a la vez dos bodas en París y grandes festejos por todo lo alto.

Como fruto de esa alianza se concertaron dos matrimonios:

-Manuel Filiberto, duque de Saboya, con Margarita, duquesa de Berry, hermana de Enrique II.


-Felipe II de España con Isabel de Valois, hija de Enrique II y Catalina de Médici. La paz consolidó la hegemonía española.


El enlace por poderes, en nombre del rey de España con Isabel de Valois tuvo lugar en Nôtre Dame el 22 de junio de 1559 en presencia de toda la corte francesa. Las celebraciones incluyeron banquetes, bailes y  bailes de máscaras, que se celebraron en los tres palacios parisinos: Les Tournelles, residencia de Enrique II, el Louvre y el Palais de la Cité. 

El compromiso oficial de Margarita de Valois, hermana de Enrique II, con el duque de Saboya, se produjo el 28 de junio. El matrimonio quedó fijado para el 2 de julio. Por lo tanto, durante los nueve días que separaban las dos bodas, se celebrarían, durante cinco días, justas y torneos. Era la diversión predilecta del rey Enrique, quien mostraba una habilidad excepcional sobre la liza. Aquellos días su intención era participar en las justas y divertirse. 


Margarita de Valois, futura duquesa de Saboya y hermana de Enrique II de Francia 

El recinto de los torneos preparado en la rue Saint-Antoine jamás había tenido un aspecto tan deslumbrante, con los escudos reales de Francia, España y Saboya colgado de los maderos de las gradas. En los extremos de la calle se erigieron arcos triunfales adornados con los símbolos de la paz y de la guerra. En ambos costados, se prepararon gradas para acoger a los espectadores. 

A pesar de todo, la reina Catalina de Médici se encontraba inquieta aquellos días de júbilo. La primera jornada de torneos, esposa del monarca francés sorprendió a su esposo pidiéndole audiencia a primera hora. El día se avecinaba soleado y grandioso y Enrique estaba inquieto y entusiasmado ante la perspectiva de sobresalir por encima de los demás ante Diana de Poitiers y ante un público numeroso compuesto de muchos visitantes extranjeros ilustres. Catalina dijo a su marido que había tenido un sueño. En él, había visto el rostro de Enrique cubierto de sangre. La soberana siempre había sido propensa a creer a todo tipo de supersticiones. Aquellos días su pánico se agrandó cuando su propio astrólogo, Cosmo Ruggieri, le advirtió del que el rey moriría en un duelo. 




Megan Follows y Alan Van Sprang como Catalina de Médici y Enrique II en la serie Reign, 2014. 



Afligida, la reina había mandado llamar al gran Nostradamus, quien había confirmado la premonición y predicho la muerte de Enrique II en sus Centurias. Esa controvertida Cuarteta de la Centuria I, 35, publicada en 1555, pregonaba lo siguiente:


"El león joven vencerá al viejo
En un campo de batalla o en un duelo singular;
Perforará sus ojos a través de una jaula dorada
Dos heridas en una, y tendrá una muerte cruel."

"Le lyon jeune le vieux surmontera
en champ bellique par singullier duelle,
dans cage d'or les yeux lui crévera.
Deux clases: une. Puis mourir, mort cruelle."





Años antes, Simeoni, uno de los astrólogos italianos de Catalina, le había notificado de que no debía permitir que Enrique compitiera jamás en un recinto de torneos. De hacerlo, el monarca francés acabaría muerto sobre la arena, con los ojos perforados. 
Otro astrólogo más, Luca Guarico,  en su "ante eventum" de 1552 había vaticinado que Enrique de Valois debía evitar todo combate en campo cerrado, especialmente a los cuarenta y un años porque en esta época parece estar amenazado de recibir una grave herida en la cabeza. Y curiosamente, el rey se acercaba mucho a esa edad pues acababa de cumplir cuarenta años...El celebre Guarico incluso envió una carta a Enrique para repetir todos los detalles de su presagio, pero al final no pudo disuadirlo. El rey se mostró incrédulo y creyó que aquello era inverosímil.


El miedo de Catalina era sincero. Su marido la intentó calmar diciéndole que no se trataba más que de un torneo, de una justa, no de un duelo. Al fin y al cabo, en las justas, el objetivo desmontar al contrincante, no herirlo. Aparte, ¿cuantas veces el rey había participado en torneos?, ¿acaso alguna vez le había pasado algo? Enrique no creía en las premoniciones, para él casi nunca acertaban. A pesar de todo, su esposa no se dio por vencida y cada mañana le rogaba que no participase en los combates. Enrique respondía con una sonrisa. Les dijo a Catalina y a Diana de Poitiers que tenía planeado competir en un recinto cerrado para instruir a los caballeros jóvenes a combatir con valor.




Continuará...

Bibliografía:

Kent, Princesa Michael: Diana de Poitiers y Catalina Medicis, rivales por el amor de un rey del Renacimiento, La Esfera de los Libros, Madrid, 2005.

González Quevedo, Oscar, O Poder da Mente Humana: A Face oculta da Mente, Volumen 5, Ediçoes Loyola, Sao Paulo, Brasil, 1968.

http://hugomantilla.org/yahoo_site_admin/assets/docs/La_muerte_de_Enrique_II_de_Francia.1890708.pdf

http://es.wikipedia.org/wiki/Paz_de_Cateau-Cambr%C3%A9sis

http://www.esoterismo10.es/nostradamus-muerte-de-enrique-ii/

http://en.wikipedia.org/wiki/Luca_Gaurico

miércoles, 18 de junio de 2008

Francisco I, "el mecenas de las artes"



Francisco I de Francia (Cognac, 12 de septiembre de 1494 - Rambouillet, 31 de marzo de 1547), era hijo de Carlos de Angulema y de Luisa de Saboya, corresponde a la rama de Valois-Anguelema de la dinastía de los capetos.Está considerado como el monarca emblemático del período del Renacimiento francés.Accede al trono en 1515 a los 20 años en una ceremonia fastuosa en la Catedral de Reims. El soberano fue un personaje extravagante, generoso, vivaz, cortes y valiente, además de gran guerrero, o sea el clásico caballero renacentista.Allí donde fuese era el centro de atención y disfrutaba en las justas, los bailes y las cacerías hasta caer muerto de cansacio. Aparte de todo eso, fue un humanista de su tiempo, fomentó el desarrollo de las letras y las artes en su país.No sin motivo fue conocido como " el Magnifico".

Entre su perceptores destacaron: François Desmoulins, su profesor de latín (lengua que Francisco nunca asimilará completamente), el italiano Gian Francesco Conti, y Christophe Longueuil inculcaron en el joven Francisco una enseñanza profundamente inspirada por el pensamiento italiano. La madre de Francisco estaba interesada también en el arte renacentista y transmitió esa pasión a su hijo el cual, durante su reinado, dominó la lengua italiana a la perfección.

Debido al aprecio que sentía por el arte, convenció a grandes pintores y sabios humanistas para que acudieran a Francia y embellecieran su reino a mayor gloria de su nombre.Entre ellos Andrea del Sarto y Leonardo da Vinci. Su objetivo era conseguir que su nación fuera un foco tan importante como era Italia en ese momento. A sus cortesanos les decía: "Yo puedo crear a un noble, pero sólo Dios puede crear a un gran artista". Todo ese amor por la literatura, la filosofía y el arte surgió en sus viajes de juventud por las cortes italianas y las reuniones que mantuvo con artistas célebres.

Francisco I manifestaba un verdadero afecto por Leonardo, al que llamaba "padre mío".En 1517 el monarca lo invitó a su país,se alojó en el castillo de Clos-Lucé, cerca de Amboise, honrado con el título de premier peintre, architecte, et mecanicien du roi y de una pensión de 5.000 escudos. Da Vinci le mostró una serie de pinturas que causaron su admiración y que han sido identificadas como la Gioconda, San Juan Bautista y La Virgen, Santa Ana y el Niño.Como anecdota de una de sus obras, podremos citar que la Monalisa, al haber sido adquirida por Francisco, fue ubicada nada mas y nada menos, que en su cuarto de baño!!

A la muerte del maestro en 1519, el rey se sintió bastante apenado, había perdido uno de los grandes genios, y aparte de eso, un amigo. Existe incluso una historia que cuenta que Leonardo murió en los brazos de monarca, pero resulta poco creíble. Mismo así sigue siendo una leyenda querida por todos los franceses. Dicho momento quedó inmortalizado en una pintura de Ingres, perteneciente al estilo romantico:



Francisco y Leonardo


El rey hizo de Fontainebleau un palacio suntuoso y magnífico. Empeñado en conseguir grandeza para Francia y para sí mismo, planeó fastuosos proyectos y no regateó esfuerzos ni dinero para llevarlos a cabo. El Palacio, gracias a Francisco I, se convirtió en una lujosa residencia real. Se construyeron hermosos edificios en torno al Patio Oval y al Patio de la Fuente y, sobre todo, una extraordinaria galería con bellísima decoración pictórica. La fachada principal del edificio se encuentra al oeste del Patio del Caballo Blanco y fue construida en esta época, aunque la escalera de acceso es posterior.



Palacio de Fontainebleau

Incluso en el castillo, llegó a fundar su escuela de pintura, adonde asistieron maestros tan importantes como Rosso Fiorentino, Francesco Primaccio y Benvenuto Cellini.
El soberano también reunió en Fontainebleau una Biblioteca espléndida con más de 1500 volúmenes, en idiomas tan variados como el griego, hebreo y árabe. Era un monarca muy itinerante , cambiaba de residencia con frecuencia, pero nunca se olvidaba de llevar un baúl lleno de libros a todas partes. A los viente años de haber iniciado la biblioteca ya contataba con 3600 títulos. Tales escritos constituyeron la Base de la futura Bibliothèque Nationale.

Fontainebleau es un monumento a Francisco I, mecenas de humanistas, sabios y artistas. Era su palacio favorito, lo llamaba "Chez moi" y siguió mejorandolo durante toda su vida.

Fuentes Bibliográficas: Diana de Poitiers y Catalina Medicis, rivales por el amor de un rey del Renacimiento (Princesa Michael de Kent), http://es.wikipedia.org, http://wapedia.mobi/es, http://www.cecilgoitia.com.ar.

domingo, 15 de junio de 2008

Reyes de la Dinastia Valois

Futuramente abordaremos como tema la dinastia Valois francesa. El periodo que nos concierne, es el compreendido entre 1515 y 1589. Entre ellos figuran:
-Francisco I (1515-1547)
- Enrique II(1547-1559)
- Francisco II (1559-1560)
- Carlos IX (1560-1574)
- Enrique III (1574-1589)

Sus amores, matrimonios, intrigas políticas y palaciegas, batallas , entre otras cosas más...serán reflejados aqui!
Como pequeño adelanto, os pongo este video! Un buen resumen de todos sus reinados! Saludos a todos!