miércoles, 11 de agosto de 2010

La pasión contenida de Margarita de Angulema


Margarita de Angulema, obra de Jean Clouet (Aprox 1527)


Guillaume Gouffier, señor de Bonnivet (1488-1525) fue uno de los grandes compañeros de aventuras de Francisco I de Francia y unos de los gentilhombres más poderosos de la nación, siendo nombrado Almirante de Francia en 1515. A igual que su amo y rey, siempre estaba metido en líos de faldas y su galantería era de sobra conocida entre las damas de la corte. No le asustaba nada y atropellaba todo cuanto se cruzaba en su camino. Una mujer, tanto si era casada, como soltera, como viuda, no escapaba de su mira y la asechaba tal y como un halcón embiste a su presa. El amor para él era un juego que se ganaba con amabilidades y alabanzas. Alcanzado su fin, sus amores duraban lo que las flores del campo tardaban en marchitar. Sin embargo no se olvidaba por esto de la mayor de sus conquistas, aquella en la que había puesto el corazón, la hermana del heredero al trono, que muy en breve sería la esposa de Gaston de Foix, Margarita de Angulema (1492-1549).


Guillaume Gouffier de Bonnivet retratado por Jean Clouet en 1516


De 1506 a 1512, volvió raras veces a Francia. En su primer regreso, el primero de sus propósitos fue visitar con asiduidad a Luisa de Saboya, madre de Francisco y Margarita, que veía con muy buenos ojos a la familia de Gouffier. Ella sentía la misma dicha que su hijo en verle y escucharle. Los sentimientos de él para con Margarita eran difíciles de ocultar. La llama que ardía en su corazón era tan intensa que no podía evitar que se sonrojaran sus mejillas o que brillaran intensamente sus ojos. Demasiado cauto para acercársele de un modo directo, contentábase cortejándola platónicamente, pero con tal pasión, que esta vez la joven atisbó claramente el sentimiento que consumía la existencia de su pretendiente. Bonnivet para darle celos no dudó en lanzarse a una aventura amorosa con una de las damas de honor de su entorno.

Sin embargo, Margarita estaba enamorada en su adolescencia de Gastón de Foix (1489-1512) su prometido y sobrino del rey Luis XII. Desgraciadamente, hubo un cambio de planes ya que la familia de Gastón se alió con España. Su hermana Germana se casaría con Fernando, el Católico y los derechos sobre Navarra obligarían más tarde una unión imperiosa con el reino vecino. Margarita fue obligada a aceptar a otro pretendiente por orden de Luis XII, Carlos IV, duque de Alençon.
La hermana de Francisco se sentía muy desdichada por entregarse a un matrimonio sin amor y por ello no pudo disimular su amargura:

- Alabado sea Dios - dijo Margarita, - pero prefería la muerte. La boda se preparó para fines de 1509, cuidando de no traicionar sus sentimientos, "tanto se contuvo, que sus lágrimas que invadían su corazón, le provocaron una hemorragia nasal tan abundante que puso en peligro su vida". Ella tenía entonces diecisiete años y el novio veinte. Mismo siendo de una edad similar, Margarita lo consideraba un iletrado que no llegaba a la suela de su zapato, a pesar de ser de noble cuna.

La vida de su primer año de casada, "fue casi peor que la muerte". Además, su anterior prometido, Gastón, murió en la Batalla de Rávenna en Italia, tres años más tarde, en 1512. Ahora sí todas sus esperanzas se había desvanecido y no sentía más ganas de luchar.


Grabado del siglo XIX de Gastón de Foix, duque de Nemours

El regreso a Francia de Bonnivet abrió un nuevo capítulo en la vida de Margarita. Presentósele repentinamente, a media noche, para ver a Margarita. Ella le correspondió con un cálido abrazo.Este abrazo tenía un fondo de apasionado pesar por el desaparecido Gastón. Bonnivet, convencido de que iba a ser admitido como amante perfecto y verdadero, preparábase a recibir dignamente su conquista, sin tener en cuenta que estaba comprometido con una dama de la corte al servicio de Margarita. Pero inesperadamente le dieron la notícia que tenía que presentarse ante el rey Luis XII. Extrañamente se desmayó. Alençon ordenó que su esposa fuera a atender el enfermo. Bonnivet fingiendo estar desvanecido, "se dejó caer en sus brazos". Ella lo sostuvo. "Apoyándose sobre ella quiso apoderarse de lo que el honor de una dama prohibe." Margarita pidió socorro. Entró el hermano de Bonnivet, al que no tardaron en mandar buscar medicinas.



Margarita de Angulema, duquesa de Alençon


Aprovechando su ausencia el indigno enamorado. olvidando nuevamente todo platonismo, exclamó: ¿Ahora que está usted casada y que su honor está a salvo, que mal hay que tome lo que es mío?

La duquesa de Alençon luchaba entre el deseo que le inspiraba aquel apasionado diablo y "mi honor y mi consciencia", como decía. Aquel hombre le despertaba un ardor incontenible mismo contra su voluntad, era inevitable sucumbir a sus encantos. Aquel asalto la agitó hasta lo más profundo, aunque sabía que no le convenía, era un conquistador empedernido, pero Margarita hizo un esfuerzo y luchó contra su propia debilidad. Después de haberlo rechazado, a medida que la noche avanzaba, "no podía hacer otra cosa que llorar."

Al volver a rencontrarse, estaba él muy resentido por aquellos "admirables escrúpulos de conciencia". Tenía que pertenecerle ni que fuera a la fuerza. Sin embargo, Margarita estaba dispuesta a huir de la primera de sus "prisiones". Defenderíase a sí misma, costara lo que costara, contra su pasión por Bonnivet, o su deseo, "como ella misma lo juzgaba". Si él hubiese sabido despertar su ternura, todo habría sido muy distinto.


Bibliografía:

Hackett, Francis: Francisco I, rey de Francia, Editorial Planeta de Agostini, Barcelona, 1995.

http://es.wikipedia.org/wiki/Margarita_de_Angulema


http://es.wikipedia.org/wiki/Guillaume_Gouffier_de_Bonnivet


miércoles, 4 de agosto de 2010

Erasmo de Rotterdam conoce a un "genio universal"


Erasmo de Rotterdam (1466/69 - 1536). Retrato de Hans Holbein (1523)


En 1499, Tomás Moro acompañó a Erasmo a visitar a los hijos de Enrique VII y Elizabeth York en el palacio de Eltham. Entonces, el príncipe Enrique solo tenía ocho años de edad, sin embargo, ya demostraba poseer un nivel cultural superior a los chicos de su misma edad. A raíz de recibir del joven príncipe misivas redactadas en Latín, Erasmo quedó desconcertado y decidió finalmente ir a conocer a ese niño tan erudito. El humanista holandés sospechaba que los perceptores del príncipe le ayudaban a escribir las cartas, y más adelante se llevó una grata sorpresa al descubrir por Lord Mountjoy, discípulo suyo y mentor del pequeño Enrique, que era obra del niño y de nadie más. Posteriormente se sentiría halagado al presenciar que el estilo de Enrique imitaba el suyo ya que en tu tierna juventud había leído varios de sus libros.



Enrique VIII cuando era niño (1498)


A Erasmo le impacto la desenvoltura del niño y éste, la inversa, apreció el nuevo latín, simplificado y racional, que proponía el sabio Erasmo. No obstante, el escritor de Elogio de la Locura también pudo constatar por sí mismo el temperamento avasallador que daría muestras Enrique VIII en su edad adulta. Sin importar el protocolo reinante en la época, se presentó ante el pequeño sin versos laudatorios (Thomas Moro, por el contrario, llevaba los suyos bien preparados). El joven príncipe comprendió la situación, aunque no consintíó semejante desdén. Se suponía que él era el futuro de la casa Tudor y merecía todo tipo de alabanzas. No olvidemos que entonces era el segundo en la línea sucesoria y le habían otorgado el título de duque de York, solo detrás de su hermano Arturo, príncipe de Gales. Enrique insistió que le complacería tanto leer un homenaje suyo que Erasmo pasó los tres días siguientes escribiéndolo hasta tenerlo listo. Como el erudito reconocería más tarde, "en parte por verguenza y en parte por vejación". Erasmo, que en modo alguno era adulador, llamaría a Enrique VIII, "genio universal" cuando avanzaran en su relación, impresionado por la variedad de sus talentos. Representaba en su opinión, el ideal de príncipe renacentista.

Bibliografía:

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.

Dossier sobre Enrique VIII (El joven Tudor, escrito por Julián Elliot).Revista Historia y Vida, nº500, Noviembre de 2009.

viernes, 30 de julio de 2010

¿Es posible que la dama del retrato sea María Tudor?

Hace poco días empezó a surgir en la red un debate sobre quién es la enigmática dama de este bello retrato. Gracias a los excelentes blogs Mary Tudor: Renaissance Queen y Confessions of a Ci-Devant pude tener acceso a este curiosa información. Se sabe que en 1520 fue vendido a Jules S. Bache en Nueva York con el título de English Princess, con la probabilidad que de que fuera María Tudor. Este cuadro fechado en 1535, obra de un pintor holandés desconocido, actualmente está siendo examinado por el Metropolitan Museum of Art, NY, que por ahora lo han catalogado como Portrait of a Young Woman, mientras investigan si efectivamente se trata o no de la primogénita de Enrique VIII.

Si tenemos en cuenta que los expertos no se equivocan con la fecha, en el año de 1535 la joven Lady María a sus diecinueve años no gozaba del favor real. Es casi imposible que el rey Enrique encargara un retrato de su hija, siendo que en esa época la había declarado bastarda. Su madre, Catalina de Aragón, vivía entonces arrinconada en el Castillo de Kimbolton mientras que su hija permanecía al lado de su hermanastra Elizabeth, sirviéndola como su dama de compañía. Existe un esbozo de Holbein realizado en 1536 que se supone que es María, algo más creíble ya que en aquel año volvía a reconciliarse con su padre gracias a la buena voluntad de la nueva reina, Jane Seymour. Para lograr nuevamente un acercamiento con el monarca tuvo que abjurar de su amada Iglesia Católica y reconocer finalmente a su padre como Jefe Supremo de la Iglesia Anglicana. Sin embargo, sabemos que fue una maniobra para salvar su pellejo porque en el fondo María jamás dejó de creer vehementemente en sus antiguas convicciones religiosas.


Sketch de María Tudor. Obra de Hans Holbein (aprox. 1536)

Entonces, ¿cuál sería la identidad de la misteriosa dama? Hay varias conjeturas a respecto. Entre las favoritas a ocupar el puesto de English Princess figuran sus primas Lady Margaret Douglas, hija de Margaret Tudor, reina madre de Escocia y su segundo marido Archibald Douglas; o las hermanas Frances y Eleonor Brandon, hijas de María Tudor, reina de Francia y Charles Brandon.

No obstante, percibo un aura de tristeza y resentimiento que rodea el rostro del retrato. Plasma perfectamente el sufrimiento que tuvo padecer María durante los primeros años de 1530. Eso le suma algunos puntos a favor de que sea la hija de Catalina Aragón. Por otro lado, no hay que dejar de mencionar que la dama en cuestión aparenta con seguridad menos de 19 años. Por ello, me decantaré por Frances y Eleonor Brandon que tenía respectivamente, 1 y 3 años menos que su prima en la época que se pintó el cuadro.




Lady Frances Brandon, Marquesa de Dorset y Duquesa de Suffolk, más conocida por haber sido madre de Lady Jane Grey.

No es la primera vez que surge una controversia de esta índole, recordemos varios retratos que erróneamente fueron identificados como Ana Bolena y Catalina Howard. Véase el caso de ésta última en una entrada anterior. En los próximos días os mantendré informados a respecto de este tema, y en cuanto se sepa quien en realidad es la dama en cuestión publicaré el veredicto en la zona de comentarios.

Para saber más:

http://garethrussellcidevant.blogspot.com/2010/07/new-investigation-into-portrait-of.html

http://mary-tudor.blogspot.com/2010/07/research-into-possible-portrait-of-mary.html

lunes, 19 de julio de 2010

Sir Thomas Wyatt: "I Find no Peace"


Thomas Wyatt y Henry Howard fueron los dos poetas más prominentes la Era Enrique VIII. Lo más relevante de la poesía de estos autores es su carácter exclusivamente cortesano que buscaba la inspiración en la tradición culta de los latinos, sobre todo de Horacio, Virgilio y Ovidio, y de la italiana, destacando Dante y Petrarca. Un dato curioso es que estos poetas no pretendían ser originales; su admiración por la retórica clásica y por la renacentista italiana les llevó a imitarlas sin reparos. Lo que más deseaban era aprender de ellas, adaptarlas a su propia lengua y ser capaces de elevar a la poesía inglesa al mismo peldaño que sus fuentes de inspiración. Cabe destacar que no tenían intenciones de publicar su obra. No se consideraban profesionales, para ellos su arte formaba parte de su profesión como cortesanos.

En la obra de Wyatt se ve claramente reflejada las andanzas de un hombre que vivió en una de las cortes más controvertidas y polémicas del siglo XVI. Para un noble caballero, tan importante como el valor, la habilidad diplomática y de estratega y el dominio de las artes marciales, lo eran las dotes artísticas expresadas a través de la poesía, la danza, la composición musical y la habilidad para tocar instrumentos como el harpa o el laúd. La intriga amorosa era una parte esencial de la vida de un gentilhombre y las composiciones poéticas así lo evidenciaban. Estos manuscritos solían circular por la corte, levantando o insinuando pasiones entre la nobleza, incitando a la competición, sugiriendo rivalidades o lamentando el desamor o la traición.

El amor, como de costumbre, era un tema de interés general que representaba claramente el estado anímico del poeta; se intercalaban momentos de euforia amorosa con las más profunda melancolía. A la vez se reflejaban implícitamente otras inquietudes como la ambición de poder, la tensión de las relaciones sexuales o las frustraciones personales y políticas y también como un medio para desahogar su orgullo herido.



Hoy, nos dedicaremos a analizar otro de sus versos más famosos "I find no Peace". Este poema es un perfecto modelo de soneto petraquista; concretamente es una traducción muy fiel al soneto de mismo nombre "Pace non trovo" de Petrarca, maestro y fuente de inspiración de Wyatt.

I Find no Peace:

I find no peace, and all my war is done.
I fear and hope. I burn and freeze like ice.
I fly above the wind, yet can I not arise;
And nought I have, and all the world I season.
That loseth nor locketh holdeth me in prison
And holdeth me not--yet can I scape no wise--
Nor letteth me live nor die at my device,
And yet of death it giveth me occasion.
Without eyen I see, and without tongue I plain.
I desire to perish, and yet I ask health.
I love another, and thus I hate myself.
I feed me in sorrow and laugh in all my pain;
Likewise displeaseth me both life and death,
And my delight is causer of this strife.


Traducción:

No Encuentro Paz

Mi guerra ha terminado y paz no encuentro.
Temo y espero, ardo y me congelo como el hielo.
Vuelo sobre el viento aunque alzarme no consigo.
Y nada tengo y todo el mundo abrazo.
Quien ni me deja ir ni me encierra, me aprisiona,
y no me retiene y sin embargo no puedo huír de ningún modo.
Ni vivir ni morir a mi antojo me permite
y sin embargo procúrame ocasión de muerte.
Sin ojos veo y sin lengua me lamento.
Perecer deseo y sin embargo salud pido.
A otro ser amo y por ello me aborrezco.
De penas me alimento y en pleno dolor me río.
Por igual me disgustan ambas, muerte y vida,
y mi deleite es la razón de esta contienda.


A primera vista lo que más llama la atención es la enorme diversidad y la expresión de sentimientos opuestos por medio de oxímoros. Esta figura retórica tiene como misión armonizar dos conceptos opuestos en una sola expresión, formando así un tercer concepto. Dado que el sentido literal de un oxímoron es ‘absurdo’ (por ejemplo, "I burn and freeze like ice"), se fuerza al lector a buscar un sentido metafórico. Asimismo, los paralelismos, comparaciones, antítesis e hipérboles igualmente se reflejan en el poema.

A lo largo de soneto, notamos que a Wyatt le invade un sentimiento de desasosiego y desesperación, plasmando además un conflicto interior entre la pasión que lo domina y la conciencia que tal pasión entraña. La temática es similar a otros sonetos de su época, donde están presentes el amor no correspondido, la lejanía y el desdén de la amada.



“I find no peace and all my war is done"

"War is done", vendría a significar que el empeño por conquistar a la dama no dio los frutos deseados, sin embargo, este poema se vislumbra como un desesperado último intento para comunicarse con su musa y profesar la ardiente pasión que le consume por dentro.

I fear and hope, I burn and freeze like ice…”

En este segundo verso, pensamiento y emociones se contraponen. Él siente miedo de ser rechazado por ella, ese pensamiento hace con que "se congele". No obstante, al mismo tiempo espera con fervor ganar su corazón, por ello "arde" de deseo por ella.

"I love another, and thus I hate myself"
"I feed me in sorrow and laugh in all my pain"

Únicamente en el verso número doce el poeta finalmente confiesa su amor sin rodeos. Él se odia a si mismo solo de pensar que podría ser rechazado y no ser digno de su amor. Se autocompadece y se alimenta de sus propias penas. No deja de ser muy sarcástico y cínico cuando dice regocijarse de su dolor.

Pero, ¿podría considerarse una obra autobiográfica? No podemos afirmarlo con total seguridad, aunque sus versos manifiestan indirectamente sentimientos personales relacionados con acontecimientos históricamente reconocibles. Por tanto, los poemas constituyen una elaborada metáfora de situaciones que marcaron su época. Sin ir más lejos, otro de los poemas de Wyatt, "Whoso List to Hunt" se vislumbra claramente que el poeta se aparta de su amada por temor a un rival más fuerte y advierte a otros del inútil propósito. Wyatt ve como su presa (Ana Bolena) se aleja cada vez más de él, siendo muy difícil lograr atraparla ya que solo posee un único dueño (Caesar, es decir Enrique VIII). Si quieren saber más sobre la relación de Thomas Wyatt con Ana Bolena, pinchen aquí.

Todos sabemos lo arriesgado que era sobrevivir en la corte de Enrique VIII, donde diversas facciones de la nobleza intentaban derribarse entre ellas. Eso creaba un ambiente tenso y asfixiante. Un rumor intencionado o la amenaza de delación de enemigos o rivales podrían destruirte en cuestión de segundos. Otro oxímoron del soneto "Without eyes I see, without tongue I plain" adquiere una connotación distinta al de Petrarca ya que señalan las torturas y mutilaciones a las que la autoridad real de Enrique VIII podía someter a los traidores y adúlteros.

De hecho, como es sabido, Wyatt fue encarcelado junto a otros nobles por supuestamente haber mantenido relaciones con Ana Bolena. Consiguió ser liberado de la cárcel gracias a la ayuda de su amigo Thomas Cromwell, aunque tuvo que padecer la desgracia de divisar la ejecución de la reina Ana y otros cortesanos desde la ventana de su celda en la Torre de Londres. Existen escritos que son una prueba verídica de estos trágicos acontecimientos como "Circa regna tonat" y “these bloody days have broken my heart", que los analizaremos en futuras entradas.


Bibliografía:

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel. Literatura inglesa hasta el siglo XVII. Madrid: editorial UNED, 2009.

Greenblatt, Stephen. The Norton Anthology of English Literature Vol. 1 - The Middle Ages through the Restoration and the Eighteenth Century. W. W. Norton & Company Inc., 2006.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ox%C3%ADmoron

http://freehelpstoenglishliterature.blogspot.com/2007/10/i-find-no-peace.html

http://encyclopedia.jrank.org/articles/pages/3894/Wyatt-Thomas-The-Elder-1503-1542.html


domingo, 20 de junio de 2010

Las mascaradas en el reinado de Jacobo I de Inglaterra

El género de la mascarada es de origen italiano. Llegó a Inglaterra en el reinado de Enrique VIII y se conservó con escasas variantes hasta el cierre de los teatros, al estallar la Guerra Civil entre el Parlamento y la Corona en 1642. Después de la muerte de la reina Elizabeth en 1603, Jacobo I (1566-1625) y Ana de Dinamarca (1574-1619) ascendieran al trono de Inglaterra e instauraron la mascarada como el entretenimiento cortesano por excelencia, elevando la recién llegada dinastía Estuardo como la personificación de la perfección.



Retrato del rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia


¿Qué es una mascarada?

La mascarada fue un espectáculo exclusivamente cortesano en el que destacaban la coreografía, vinculado en torno a una alegoría de la relación entre el soberano y sus súbditos o de un éxito político o algún acontecimiento relevante para la monarquía o alguno de sus miembros. En este tipo de eventos se vislumbraban fastuosos despliegues de efectos especiales y la inclusión de la música, danzas, cantos, buscando un impacto sensorial que prevalecía indudablemente sobre el lenguaje. Se escribian por encargo de la corte con ocasión de algún festejo o una celebración específica y su intención primordial era la de alabar las conquistas y los logros de su monarca.

La celebración empezaba cuando los miembros de la obra entraban al salón del festejo acompañados de músicos y de pajes con antorchas. Como ya hemos mencionado, el espectáculo incluía danzas, cantos, y pasajes poéticos recitados, éstos a cargo ya de actores profesionales. Culminaba con la invitación a los espectadores presentes a unirse al baile, y el espectáculo concluía con un banquete.

Los responsables por esa notable celebración y muchas otras más fueron Ben Jonson, uno de los autores más prolíficos del género, e Inigo Jones. Jonson escribía las obras y Jones diseñaba los decorados, los disfraces y los efectos especiales. Cabe destacar trabajaron juntos más de veinte años en los cuales la rivalidad entre ambos se hacía cada vez más intensa.



Ben Jonson


Asimismo, llama bastante la atención que permitieran a las mujeres participar en esa clase de eventos; en el teatro, por ejemplo, su presencia era inconcebible. De hecho, la reina Ana, esposa de Jacobo I, ejerció una papel fundamental planeando los espectáculos y encarnado a diversos personajes junto algunas de sus damas. Normalmente se representaban una única vez, la mayoría de la veces el día de la Epifanía, es decir, el 06 de enero, Día de Reyes. Sin embargo, eventualmente también solían escenificarse durante alguna boda o celebración especial.


La reina Ana de Dinamarca, esposa del rey Jacobo I de Inglaterra


"The Mask of Blackness"

En la festividad de la Epifanía en 1605 se representó The Masque of Blackness en el palacio de Whitehall. La reina y sus damas aparecían exóticamente disfrazadas de africanas, con los rostros pintados de negro. El tema de la representación no era otro que el anhelo de las princesas africanas de convertir el color negro de su piel por la blancura que sólo podrían lograr en Britannia bajo los benéficos rayos del sol que la envolvía. Esta mascarada reivindicaba la superioridad cultural de los ingleses sobre los pueblos no europeos y celebraba además el poder patriarcal del rey Jacobo, el "Rey Sol" de Britania, quién se le había concedido la potestad de convertir la tez negra de las damas en blanca. Tres años después se representaría una secuela, The Masque of Beauty, en la cual las cortesanas ya se habían liberado del color negro de su piel.


Daughter of Niger, personaje "The Masque of Blackness"



Interior del Banqueting House, Whitehall, obra de Inigo Jones, donde se llevaron a cabo muchas de las Mascaradas.


El propósito de la mascarada tenía como finalidad la presentación del triunfo de una virtud, por oposición al mundo de la realidad, con los cortesanos como actores y representantes de un universo ideal, inexistente, que se proponía como modelo a alcanzar. La ironía residía en el doble juego de la fantasía y realidad. Dos mundos conviven en la mascarada, el virtuoso de lo que se representa y el corrupto entorno de la corte.

Bibliografía:

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel. Literatura inglesa hasta el siglo XVII. Madrid: editorial UNED, 2009.

Greenblatt, Stephen. The Norton Anthology of English Literature Vol. 1 - The Middle Ages through the Restoration and the Eighteenth Century. W. W. Norton & Company Inc., 2006.

sábado, 5 de junio de 2010

Descubriendo a Shakespeare: las curiosas expresiones de King Lear: 1ª Parte



Estos últimos días ando volcada en la lectura de una obra maestra de Shakespeare, "King Lear" y de vez en cuando me encuentro con curiosas expresiones idiomáticas del periodo isabelino y jacobeo que me llaman notablemente la atención. A continuación, nombraré las más relevantes:

Acto I, Escena IV: Kent, antiguo fiel servidor del Rey Lear y desterrado injustamente de la corte por apoyar a Cordelia, se presenta nuevamente ante el monarca ocultado bajo un disfraz. Lear pregunta quién es y cuál es su profesión y Kent le responde de esta manera:

I do profess to be no less than I seem; to serve him truly that will put me in trust; to love him that is honest; to converse with him that is wise and says little; to fear judgments; to fight when I cannot choose; and to eat no fish.

Mi profesión, señor, consiste en ser lo que parezco; en servir fielmente al que pone su confianza en mí; en amar lo que es honesto, en acompañar al que sea cuerdo y hable poco; en temer a la crítica; en combatir, a la falta de otra cosa mejor, y en no comer nunca pescado.

¿No comer nunca pescado? ¿Con qué finalidad hizo Kent esa afirmación?


En tiempos de la reina Elizabeth I, los papistas o católicos eran vistos como enemigos del Estado. El acto de comer pescado se consideraba como una señal inequívoca del papismo ya que obligaba a sus fieles a consumir ese alimento en fechas señaladas como penitencia. Era una especie de afrenta a la recién instaurada Iglesia Anglicana, que como sabemos la presidía la propia reina de Inglaterra. Tal frase proviene de un proverbio de la época: "Es un hombre muy bueno y no come nunca pescado" que se utilizaba para designar a un protestante amigo del gobierno.

En el mismo Acto I escena IV y en el resto de la obra, el bufón se refiera a su amo , el rey Lear , como "nuncle" ( se podría traducir como "tío")



En Inglaterra, el título de "tío" fue considerado en otros tiempos como una expresión de respecto. Hasta el siglo XVIII, muchos campesinos ingleses llamaban a los jueces "mío tío el juez".

Acto II, Escena II: Al final del Acto I, en la Escena V, el rey Lear pide a Kent que vaya a Cornualles a entregar una carta a su hija Reagan. Ya al principio del Acto II, en las puertas del Castillo, Kent se encuentra con Oswald, lacayo de Reagan. Ambos acaban discutiendo y Kent le insulta con una infinidad de improperios:

Oswald: Why dost thou know me for?
Kent: A knave; a rascal; an eater of broken meats; a base, proud, shallow, beggarly, three-suited, worsted-stocking knave [...]


Oswald: ¿Por quién me tomas?
Kent: Por un bribón, un pillo, un tragasobras, un mendigo lleno de bajezas y orgullo , un hombre de tres trajes, un miserable con medias de lana [...]



¿Un hombre de tres trajes?

A lo mejor en la época de Shakespeare, en el que los cortesanos vivían colmados de lujos, un hombre que solo poseía tres trajes era considerado un pobretón. O quién sabe, quiso el poeta transmitir que era un hombre perseguido tres veces por sus deudas al sastre, o incluso quiso aludir a un caballero que adquiría sus ropas de tercera mano.

¿Un miserable con medias de lana?

En el reinado de Elizabeth I, las medias fueron la prenda de mayor lujo. Todos querían llevarlas de seda. Hasta los criados que ganaban cuarenta chelines al año, se consideraban deshonrados si no portaban medias de este género. Vestir medias de lana era una marca de rusticidad y villanía.


Continuará...


Bibliografía:

Greenblatt, Stephen. The Norton Anthology of English Literature Vol. 1 - The Middle Ages through the Restoration and the Eighteenth Century. W. W. Norton & Company Inc., 2006.

Shakespeare, William. El Rey Lear. RBA Coleccionables, Barcelona, 2010.

miércoles, 28 de abril de 2010

Los símbolos y emblemas de Elizabeth I: 2ª y Última Parte

El tamiz es un símbolo que se remonta a la Antigua Roma, donde la Virgen Vestal, Tuccia, supuestamente demostró su pureza llevando agua, sin derramar ni una gota, en un tamiz. Fue usado para glorificar la virginidad de Elizabeth y asociar Inglaterra con el antaño poderoso Imperio Romano.


The Red Sieve Portrait (1579), obra de George Gower


Lunas y perlas
(debido a su parecido con la luna) se utilizaban para representar a Elizabeth como la diosa de la luna, Cynthia (también conocida como Diana), que era una virgen de incuestionable pureza. Sir Walter Raleigh ayudó a promover el culto a Elizabeth como diosa de la luna a través de uno de sus largos poemas que le dedicó a la soberana a finales de la década de 1580 titulado “The Ocean´s Love to Cynthia”, en el que comparaba a Elizabeth con este espléndido satélite.


La reina Elizabeth I luciendo un collar de perlas ( aprox. 1580), artista desconocido


Elizabeth también fue a menudo relacionada con Minerva (o Palas Atenea), que era la virgen-diosa de la guerra y defensora del estado. Aunque estaba preparada para enfrentar una guerra, la reina prefería la paz y personificaba la tranquilidad y la sabiduría. Su mecenazgo en el arte y la artesanía también fue muy alabado, además de ser una gran impulsora del comercio y la industria, incluyendo la construcción naval.


La reina Elizabeth y las tres diosas (Juno, Minerva y Venus, respectivamente). Año 1569


Recientemente, a mediados de marzo de este año, salió a la luz una notícia que dejó atónitos a los historiadores del arte. Durante años, los expertos especularon sobre una misteriosa sombra que cubría uno de los retratos de Elizabeth, una mancha negruzca que finalmente ha resultado ser una serpiente. El anónimo artista que pintó a la "Reina Virgen" dibujó al reptil enroscado en la mano de la monarca, pero lo borró y sustituyó por la más convencional rosa de los Tudor al entender que la serpiente podría asociarse al mal y al pecado original en la tradición cristiana.

La reina Elizabeth agarra en su mano derecha una flor que en realidad es una serpiente oculta. Artista deconocido, aprox. 1580.* La pintura con el trascurso del tiempo ha creado unas manchas azules en el rostro de la soberana.





Según explica al diario The Independent, Tarnya Cooper, conservadora de la National Portrait Gallery, los asesores de Elizabeth I controlaban cuidadosamente su imagen y un desliz de este tipo no hubiese pasado inadvertido. "Quizá la serpiente era un símbolo demasiado delicado o ambiguo, un emblema demasiado peligroso quizás. El hecho de que fue borrada tan rápidamente sugiere que la cuestión era peliaguda para el público", señala Cooper. Se sabe, abunda la experta, que la reina tenía joyas con forma de serpientes, pero la manera "seductora" en que se enrosca en su mano podría haber causado un escándalo en la época, dado que la hija de Ana Bolena nunca se casó, de ahí que se la conociese como la "Reina Virgen".

No obstante, los análisis efectuados con rayos X y tecnología de infrarojos revelaron que se trataba de una serpiente de escamas verdes y azules cuidadosamente pintada. El historiador y experto en los Tudor, David Starkey, aporta más información al recordar que las serpientes tenían varios significados en el Siglo XVI. "Durante el periodo Isabelino, la serpiente tenía un simbolismo dual. Sin duda, representaba a la sabiduría. Hay, al menos, un retrato que muestra a Elizabeth I con imágenes de serpientes verdes en su vestido", añade Starkey.


Bibliografía:

http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/symbols-and-emblems-used-in-elizabeth-portraiture


http://www.telegraph.co.uk/culture/art/art-news/7367751/Mysterious-snake-appears-in-painting-of-Queen-Elizabeth-I.html

http://latercera.com/contenido/1453_231304_9.shtml



Próximamente analizaremos la Cruz Tudor....