lunes, 19 de julio de 2010

Sir Thomas Wyatt: "I Find no Peace"


Thomas Wyatt y Henry Howard fueron los dos poetas más prominentes la Era Enrique VIII. Lo más relevante de la poesía de estos autores es su carácter exclusivamente cortesano que buscaba la inspiración en la tradición culta de los latinos, sobre todo de Horacio, Virgilio y Ovidio, y de la italiana, destacando Dante y Petrarca. Un dato curioso es que estos poetas no pretendían ser originales; su admiración por la retórica clásica y por la renacentista italiana les llevó a imitarlas sin reparos. Lo que más deseaban era aprender de ellas, adaptarlas a su propia lengua y ser capaces de elevar a la poesía inglesa al mismo peldaño que sus fuentes de inspiración. Cabe destacar que no tenían intenciones de publicar su obra. No se consideraban profesionales, para ellos su arte formaba parte de su profesión como cortesanos.

En la obra de Wyatt se ve claramente reflejada las andanzas de un hombre que vivió en una de las cortes más controvertidas y polémicas del siglo XVI. Para un noble caballero, tan importante como el valor, la habilidad diplomática y de estratega y el dominio de las artes marciales, lo eran las dotes artísticas expresadas a través de la poesía, la danza, la composición musical y la habilidad para tocar instrumentos como el harpa o el laúd. La intriga amorosa era una parte esencial de la vida de un gentilhombre y las composiciones poéticas así lo evidenciaban. Estos manuscritos solían circular por la corte, levantando o insinuando pasiones entre la nobleza, incitando a la competición, sugiriendo rivalidades o lamentando el desamor o la traición.

El amor, como de costumbre, era un tema de interés general que representaba claramente el estado anímico del poeta; se intercalaban momentos de euforia amorosa con las más profunda melancolía. A la vez se reflejaban implícitamente otras inquietudes como la ambición de poder, la tensión de las relaciones sexuales o las frustraciones personales y políticas y también como un medio para desahogar su orgullo herido.



Hoy, nos dedicaremos a analizar otro de sus versos más famosos "I find no Peace". Este poema es un perfecto modelo de soneto petraquista; concretamente es una traducción muy fiel al soneto de mismo nombre "Pace non trovo" de Petrarca, maestro y fuente de inspiración de Wyatt.

I Find no Peace:

I find no peace, and all my war is done.
I fear and hope. I burn and freeze like ice.
I fly above the wind, yet can I not arise;
And nought I have, and all the world I season.
That loseth nor locketh holdeth me in prison
And holdeth me not--yet can I scape no wise--
Nor letteth me live nor die at my device,
And yet of death it giveth me occasion.
Without eyen I see, and without tongue I plain.
I desire to perish, and yet I ask health.
I love another, and thus I hate myself.
I feed me in sorrow and laugh in all my pain;
Likewise displeaseth me both life and death,
And my delight is causer of this strife.


Traducción:

No Encuentro Paz

Mi guerra ha terminado y paz no encuentro.
Temo y espero, ardo y me congelo como el hielo.
Vuelo sobre el viento aunque alzarme no consigo.
Y nada tengo y todo el mundo abrazo.
Quien ni me deja ir ni me encierra, me aprisiona,
y no me retiene y sin embargo no puedo huír de ningún modo.
Ni vivir ni morir a mi antojo me permite
y sin embargo procúrame ocasión de muerte.
Sin ojos veo y sin lengua me lamento.
Perecer deseo y sin embargo salud pido.
A otro ser amo y por ello me aborrezco.
De penas me alimento y en pleno dolor me río.
Por igual me disgustan ambas, muerte y vida,
y mi deleite es la razón de esta contienda.


A primera vista lo que más llama la atención es la enorme diversidad y la expresión de sentimientos opuestos por medio de oxímoros. Esta figura retórica tiene como misión armonizar dos conceptos opuestos en una sola expresión, formando así un tercer concepto. Dado que el sentido literal de un oxímoron es ‘absurdo’ (por ejemplo, "I burn and freeze like ice"), se fuerza al lector a buscar un sentido metafórico. Asimismo, los paralelismos, comparaciones, antítesis e hipérboles igualmente se reflejan en el poema.

A lo largo de soneto, notamos que a Wyatt le invade un sentimiento de desasosiego y desesperación, plasmando además un conflicto interior entre la pasión que lo domina y la conciencia que tal pasión entraña. La temática es similar a otros sonetos de su época, donde están presentes el amor no correspondido, la lejanía y el desdén de la amada.



“I find no peace and all my war is done"

"War is done", vendría a significar que el empeño por conquistar a la dama no dio los frutos deseados, sin embargo, este poema se vislumbra como un desesperado último intento para comunicarse con su musa y profesar la ardiente pasión que le consume por dentro.

I fear and hope, I burn and freeze like ice…”

En este segundo verso, pensamiento y emociones se contraponen. Él siente miedo de ser rechazado por ella, ese pensamiento hace con que "se congele". No obstante, al mismo tiempo espera con fervor ganar su corazón, por ello "arde" de deseo por ella.

"I love another, and thus I hate myself"
"I feed me in sorrow and laugh in all my pain"

Únicamente en el verso número doce el poeta finalmente confiesa su amor sin rodeos. Él se odia a si mismo solo de pensar que podría ser rechazado y no ser digno de su amor. Se autocompadece y se alimenta de sus propias penas. No deja de ser muy sarcástico y cínico cuando dice regocijarse de su dolor.

Pero, ¿podría considerarse una obra autobiográfica? No podemos afirmarlo con total seguridad, aunque sus versos manifiestan indirectamente sentimientos personales relacionados con acontecimientos históricamente reconocibles. Por tanto, los poemas constituyen una elaborada metáfora de situaciones que marcaron su época. Sin ir más lejos, otro de los poemas de Wyatt, "Whoso List to Hunt" se vislumbra claramente que el poeta se aparta de su amada por temor a un rival más fuerte y advierte a otros del inútil propósito. Wyatt ve como su presa (Ana Bolena) se aleja cada vez más de él, siendo muy difícil lograr atraparla ya que solo posee un único dueño (Caesar, es decir Enrique VIII). Si quieren saber más sobre la relación de Thomas Wyatt con Ana Bolena, pinchen aquí.

Todos sabemos lo arriesgado que era sobrevivir en la corte de Enrique VIII, donde diversas facciones de la nobleza intentaban derribarse entre ellas. Eso creaba un ambiente tenso y asfixiante. Un rumor intencionado o la amenaza de delación de enemigos o rivales podrían destruirte en cuestión de segundos. Otro oxímoron del soneto "Without eyes I see, without tongue I plain" adquiere una connotación distinta al de Petrarca ya que señalan las torturas y mutilaciones a las que la autoridad real de Enrique VIII podía someter a los traidores y adúlteros.

De hecho, como es sabido, Wyatt fue encarcelado junto a otros nobles por supuestamente haber mantenido relaciones con Ana Bolena. Consiguió ser liberado de la cárcel gracias a la ayuda de su amigo Thomas Cromwell, aunque tuvo que padecer la desgracia de divisar la ejecución de la reina Ana y otros cortesanos desde la ventana de su celda en la Torre de Londres. Existen escritos que son una prueba verídica de estos trágicos acontecimientos como "Circa regna tonat" y “these bloody days have broken my heart", que los analizaremos en futuras entradas.


Bibliografía:

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel. Literatura inglesa hasta el siglo XVII. Madrid: editorial UNED, 2009.

Greenblatt, Stephen. The Norton Anthology of English Literature Vol. 1 - The Middle Ages through the Restoration and the Eighteenth Century. W. W. Norton & Company Inc., 2006.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ox%C3%ADmoron

http://freehelpstoenglishliterature.blogspot.com/2007/10/i-find-no-peace.html

http://encyclopedia.jrank.org/articles/pages/3894/Wyatt-Thomas-The-Elder-1503-1542.html


domingo, 20 de junio de 2010

Las mascaradas en el reinado de Jacobo I de Inglaterra

El género de la mascarada es de origen italiano. Llegó a Inglaterra en el reinado de Enrique VIII y se conservó con escasas variantes hasta el cierre de los teatros, al estallar la Guerra Civil entre el Parlamento y la Corona en 1642. Después de la muerte de la reina Elizabeth en 1603, Jacobo I (1566-1625) y Ana de Dinamarca (1574-1619) ascendieran al trono de Inglaterra e instauraron la mascarada como el entretenimiento cortesano por excelencia, elevando la recién llegada dinastía Estuardo como la personificación de la perfección.



Retrato del rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia


¿Qué es una mascarada?

La mascarada fue un espectáculo exclusivamente cortesano en el que destacaban la coreografía, vinculado en torno a una alegoría de la relación entre el soberano y sus súbditos o de un éxito político o algún acontecimiento relevante para la monarquía o alguno de sus miembros. En este tipo de eventos se vislumbraban fastuosos despliegues de efectos especiales y la inclusión de la música, danzas, cantos, buscando un impacto sensorial que prevalecía indudablemente sobre el lenguaje. Se escribian por encargo de la corte con ocasión de algún festejo o una celebración específica y su intención primordial era la de alabar las conquistas y los logros de su monarca.

La celebración empezaba cuando los miembros de la obra entraban al salón del festejo acompañados de músicos y de pajes con antorchas. Como ya hemos mencionado, el espectáculo incluía danzas, cantos, y pasajes poéticos recitados, éstos a cargo ya de actores profesionales. Culminaba con la invitación a los espectadores presentes a unirse al baile, y el espectáculo concluía con un banquete.

Los responsables por esa notable celebración y muchas otras más fueron Ben Jonson, uno de los autores más prolíficos del género, e Inigo Jones. Jonson escribía las obras y Jones diseñaba los decorados, los disfraces y los efectos especiales. Cabe destacar trabajaron juntos más de veinte años en los cuales la rivalidad entre ambos se hacía cada vez más intensa.



Ben Jonson


Asimismo, llama bastante la atención que permitieran a las mujeres participar en esa clase de eventos; en el teatro, por ejemplo, su presencia era inconcebible. De hecho, la reina Ana, esposa de Jacobo I, ejerció una papel fundamental planeando los espectáculos y encarnado a diversos personajes junto algunas de sus damas. Normalmente se representaban una única vez, la mayoría de la veces el día de la Epifanía, es decir, el 06 de enero, Día de Reyes. Sin embargo, eventualmente también solían escenificarse durante alguna boda o celebración especial.


La reina Ana de Dinamarca, esposa del rey Jacobo I de Inglaterra


"The Mask of Blackness"

En la festividad de la Epifanía en 1605 se representó The Masque of Blackness en el palacio de Whitehall. La reina y sus damas aparecían exóticamente disfrazadas de africanas, con los rostros pintados de negro. El tema de la representación no era otro que el anhelo de las princesas africanas de convertir el color negro de su piel por la blancura que sólo podrían lograr en Britannia bajo los benéficos rayos del sol que la envolvía. Esta mascarada reivindicaba la superioridad cultural de los ingleses sobre los pueblos no europeos y celebraba además el poder patriarcal del rey Jacobo, el "Rey Sol" de Britania, quién se le había concedido la potestad de convertir la tez negra de las damas en blanca. Tres años después se representaría una secuela, The Masque of Beauty, en la cual las cortesanas ya se habían liberado del color negro de su piel.


Daughter of Niger, personaje "The Masque of Blackness"



Interior del Banqueting House, Whitehall, obra de Inigo Jones, donde se llevaron a cabo muchas de las Mascaradas.


El propósito de la mascarada tenía como finalidad la presentación del triunfo de una virtud, por oposición al mundo de la realidad, con los cortesanos como actores y representantes de un universo ideal, inexistente, que se proponía como modelo a alcanzar. La ironía residía en el doble juego de la fantasía y realidad. Dos mundos conviven en la mascarada, el virtuoso de lo que se representa y el corrupto entorno de la corte.

Bibliografía:

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel. Literatura inglesa hasta el siglo XVII. Madrid: editorial UNED, 2009.

Greenblatt, Stephen. The Norton Anthology of English Literature Vol. 1 - The Middle Ages through the Restoration and the Eighteenth Century. W. W. Norton & Company Inc., 2006.

sábado, 5 de junio de 2010

Descubriendo a Shakespeare: las curiosas expresiones de King Lear: 1ª Parte



Estos últimos días ando volcada en la lectura de una obra maestra de Shakespeare, "King Lear" y de vez en cuando me encuentro con curiosas expresiones idiomáticas del periodo isabelino y jacobeo que me llaman notablemente la atención. A continuación, nombraré las más relevantes:

Acto I, Escena IV: Kent, antiguo fiel servidor del Rey Lear y desterrado injustamente de la corte por apoyar a Cordelia, se presenta nuevamente ante el monarca ocultado bajo un disfraz. Lear pregunta quién es y cuál es su profesión y Kent le responde de esta manera:

I do profess to be no less than I seem; to serve him truly that will put me in trust; to love him that is honest; to converse with him that is wise and says little; to fear judgments; to fight when I cannot choose; and to eat no fish.

Mi profesión, señor, consiste en ser lo que parezco; en servir fielmente al que pone su confianza en mí; en amar lo que es honesto, en acompañar al que sea cuerdo y hable poco; en temer a la crítica; en combatir, a la falta de otra cosa mejor, y en no comer nunca pescado.

¿No comer nunca pescado? ¿Con qué finalidad hizo Kent esa afirmación?


En tiempos de la reina Elizabeth I, los papistas o católicos eran vistos como enemigos del Estado. El acto de comer pescado se consideraba como una señal inequívoca del papismo ya que obligaba a sus fieles a consumir ese alimento en fechas señaladas como penitencia. Era una especie de afrenta a la recién instaurada Iglesia Anglicana, que como sabemos la presidía la propia reina de Inglaterra. Tal frase proviene de un proverbio de la época: "Es un hombre muy bueno y no come nunca pescado" que se utilizaba para designar a un protestante amigo del gobierno.

En el mismo Acto I escena IV y en el resto de la obra, el bufón se refiera a su amo , el rey Lear , como "nuncle" ( se podría traducir como "tío")



En Inglaterra, el título de "tío" fue considerado en otros tiempos como una expresión de respecto. Hasta el siglo XVIII, muchos campesinos ingleses llamaban a los jueces "mío tío el juez".

Acto II, Escena II: Al final del Acto I, en la Escena V, el rey Lear pide a Kent que vaya a Cornualles a entregar una carta a su hija Reagan. Ya al principio del Acto II, en las puertas del Castillo, Kent se encuentra con Oswald, lacayo de Reagan. Ambos acaban discutiendo y Kent le insulta con una infinidad de improperios:

Oswald: Why dost thou know me for?
Kent: A knave; a rascal; an eater of broken meats; a base, proud, shallow, beggarly, three-suited, worsted-stocking knave [...]


Oswald: ¿Por quién me tomas?
Kent: Por un bribón, un pillo, un tragasobras, un mendigo lleno de bajezas y orgullo , un hombre de tres trajes, un miserable con medias de lana [...]



¿Un hombre de tres trajes?

A lo mejor en la época de Shakespeare, en el que los cortesanos vivían colmados de lujos, un hombre que solo poseía tres trajes era considerado un pobretón. O quién sabe, quiso el poeta transmitir que era un hombre perseguido tres veces por sus deudas al sastre, o incluso quiso aludir a un caballero que adquiría sus ropas de tercera mano.

¿Un miserable con medias de lana?

En el reinado de Elizabeth I, las medias fueron la prenda de mayor lujo. Todos querían llevarlas de seda. Hasta los criados que ganaban cuarenta chelines al año, se consideraban deshonrados si no portaban medias de este género. Vestir medias de lana era una marca de rusticidad y villanía.


Continuará...


Bibliografía:

Greenblatt, Stephen. The Norton Anthology of English Literature Vol. 1 - The Middle Ages through the Restoration and the Eighteenth Century. W. W. Norton & Company Inc., 2006.

Shakespeare, William. El Rey Lear. RBA Coleccionables, Barcelona, 2010.

miércoles, 28 de abril de 2010

Los símbolos y emblemas de Elizabeth I: 2ª y Última Parte

El tamiz es un símbolo que se remonta a la Antigua Roma, donde la Virgen Vestal, Tuccia, supuestamente demostró su pureza llevando agua, sin derramar ni una gota, en un tamiz. Fue usado para glorificar la virginidad de Elizabeth y asociar Inglaterra con el antaño poderoso Imperio Romano.


The Red Sieve Portrait (1579), obra de George Gower


Lunas y perlas
(debido a su parecido con la luna) se utilizaban para representar a Elizabeth como la diosa de la luna, Cynthia (también conocida como Diana), que era una virgen de incuestionable pureza. Sir Walter Raleigh ayudó a promover el culto a Elizabeth como diosa de la luna a través de uno de sus largos poemas que le dedicó a la soberana a finales de la década de 1580 titulado “The Ocean´s Love to Cynthia”, en el que comparaba a Elizabeth con este espléndido satélite.


La reina Elizabeth I luciendo un collar de perlas ( aprox. 1580), artista desconocido


Elizabeth también fue a menudo relacionada con Minerva (o Palas Atenea), que era la virgen-diosa de la guerra y defensora del estado. Aunque estaba preparada para enfrentar una guerra, la reina prefería la paz y personificaba la tranquilidad y la sabiduría. Su mecenazgo en el arte y la artesanía también fue muy alabado, además de ser una gran impulsora del comercio y la industria, incluyendo la construcción naval.


La reina Elizabeth y las tres diosas (Juno, Minerva y Venus, respectivamente). Año 1569


Recientemente, a mediados de marzo de este año, salió a la luz una notícia que dejó atónitos a los historiadores del arte. Durante años, los expertos especularon sobre una misteriosa sombra que cubría uno de los retratos de Elizabeth, una mancha negruzca que finalmente ha resultado ser una serpiente. El anónimo artista que pintó a la "Reina Virgen" dibujó al reptil enroscado en la mano de la monarca, pero lo borró y sustituyó por la más convencional rosa de los Tudor al entender que la serpiente podría asociarse al mal y al pecado original en la tradición cristiana.

La reina Elizabeth agarra en su mano derecha una flor que en realidad es una serpiente oculta. Artista deconocido, aprox. 1580.* La pintura con el trascurso del tiempo ha creado unas manchas azules en el rostro de la soberana.





Según explica al diario The Independent, Tarnya Cooper, conservadora de la National Portrait Gallery, los asesores de Elizabeth I controlaban cuidadosamente su imagen y un desliz de este tipo no hubiese pasado inadvertido. "Quizá la serpiente era un símbolo demasiado delicado o ambiguo, un emblema demasiado peligroso quizás. El hecho de que fue borrada tan rápidamente sugiere que la cuestión era peliaguda para el público", señala Cooper. Se sabe, abunda la experta, que la reina tenía joyas con forma de serpientes, pero la manera "seductora" en que se enrosca en su mano podría haber causado un escándalo en la época, dado que la hija de Ana Bolena nunca se casó, de ahí que se la conociese como la "Reina Virgen".

No obstante, los análisis efectuados con rayos X y tecnología de infrarojos revelaron que se trataba de una serpiente de escamas verdes y azules cuidadosamente pintada. El historiador y experto en los Tudor, David Starkey, aporta más información al recordar que las serpientes tenían varios significados en el Siglo XVI. "Durante el periodo Isabelino, la serpiente tenía un simbolismo dual. Sin duda, representaba a la sabiduría. Hay, al menos, un retrato que muestra a Elizabeth I con imágenes de serpientes verdes en su vestido", añade Starkey.


Bibliografía:

http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/symbols-and-emblems-used-in-elizabeth-portraiture


http://www.telegraph.co.uk/culture/art/art-news/7367751/Mysterious-snake-appears-in-painting-of-Queen-Elizabeth-I.html

http://latercera.com/contenido/1453_231304_9.shtml



Próximamente analizaremos la Cruz Tudor....


lunes, 12 de abril de 2010

Los símbolos y emblemas de Elizabeth I: 1ª Parte

Como sabemos, la Era del Renacimiento es conocida por sus diversos simbolismos en las obras de arte. La reina Elizabeth I de Inglaterra era una adepta esos juegos alegóricos, y en la entrada de hoy nos encargaremos de desvelar parte de esos misterios. A continuación, enumeramos algunos de ellos:

El pelicano era uno de los símbolos favoritos de Elizabeth, lo incluía en los retratos para reflejar su amor incondicional por su pueblo. Cuando los alimentos escaseaban, se creía las hembras pelicano daban picotazos en su pecho para alimentar a sus polluelos con su propia sangre y de esas forma los salvaba de una muerte eminente. Desgraciadamente, la madre solía fallecer en ese desesperado proceso. Se buscamos en el centro de su pecho, encontramos ese símbolo en forma de broche. Durante La Edad Media el pelicano venía a representar el sacrificio de Jesucristo, que murió en la Cruz para salvar a toda la humanidad. Por lo tanto, ese potente emblema de auto sacrificio, simboliza a la soberana como "madre" de la nación protestante y su compromiso por velar siempre por sus súbditos.


The Pelican Portrait (1575), obra de Nicholas Hilliard


Detalle del pelicano


El fénix, es un ave mitológica del tamaño de un águila, única en su especie, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un pájaro fabuloso que se consumía por acción del fuego cada 500 años, y uno nuevo y joven surgía de sus cenizas. Por ello se convirtió en el símbolo de la resurrección, resistencia y vida eterna. En el siguiente cuadro, conocido con “el retrato del fénix”, el ave lo vemos reflejado en el medallón que porta la reina junto a su corpiño. Observamos que el fénix resurge de las cenizas, una clara alusión a su ascenso al poder y longevidad.



The Phoenix Portrait (1575), obra de Nicholas Hilliard


El armiño es un mamífero carnívoro de la familia mustélidos (Mustela Erminea), de piel parda en verano y blanca en invierno, excepto el extremo de la cola, que es negra. Según la leyenda, este animal prefiere morir antes que manchar su vestido inmaculado, por eso se lo considera en arte como símbolo de la pureza. Aparece en varios retratos suyos, donde también se contempla como un símbolo de estatus, ya que vestirse con su piel se limitaba a la realeza y la alta nobleza.



The Ermine Portrait (1585) , también obra de Nicholas Hilliard


Bibliografía:

http://www.liverpoolmuseums.org.uk/walker/collections/13c-16c/er1.aspx

http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/portrait-of-elizabeth-i-with-a-pelican-emblem

http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/symbols-and-emblems-used-in-elizabeth-portraiture

http://www.tudorhistory.org/elizabeth/gallery.html

http://www.elizabethancostume.net/gallery/qe-phoenix.html


http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9nix

http://historiarte.net/iconografia/virtudes.html

domingo, 4 de abril de 2010

La leyenda del Rey Arturo y el ascenso de la Dinastía Tudor


Enrique VII de Inglaterra

En 1485 Enrique VII fue coronado rey de Inglaterra, siendo el primer monarca reinante de la Casa Tudor. Obtuvo el trono del país gracias a su victoria sobre el rey Ricardo III, el último soberano de la Casa de York, en la Batalla de Bosworth ocurrida en el mismo año. La legitimidad del derecho a la corona de Enrique VII era bastante dudosa e incierta ya que sus pretensiones a la realeza se fundamentaban en un parentezco más bien lejano.

Su reclamo al trono provenía de su madre, Margaret Beaufort. Esta dama era bisnieta de John of Gaunt, duque de Lancaster, tercer hijo de Eduardo III, y su tercera esposa, Katherine Swynford, que fue amante del mismo durante veinticinco años. Cuando finalmente John se quedó viudo de Constanza de Castilla, hija de Pedro el Cruel, pudo desposarse con su amada Katherine en 1396; para entonces la pareja ya tenía cuatro hijos en común. En 1397, bajo el reinado de Ricardo II, los vástagos Beaufort fueron legitimizados. Más adelante su sucesor y usurpador, Enrique IV, reconocería la legitimidad de los hijos del tercer matrimonio de su padre aunque los apartó de la línea sucesoria.



Àrbol Genealógico de la Casa de Lancaster


Sólo gracias a un cúmulo de deposiciones y asesinatos, envuelto por un mar de venganzas y conspiraciones entre los miembros de la Casa de York y de Lancaster, permitieron al astuto Enrique Tudor convertirse en Enrique VII. Su ascenso en 1485, daría por finalizada la tormentosa Guerra de las Dos Rosas.


Para realzar su derecho al trono se apoyó en una famosa leyenda popular. Enrique VII, al igual que su padre, Edmund Tudor, había nacido en Gales, cuna del Rey Arturo y Sede de Camelot, y la descomposición que se encontraba el país después de la tumultuosa guerra, le permitieron alentar la leyenda conocida como "The Tudor Myth" de ser descendiente de los gloriosos britanos, estirpe del fundador Bruto y reencarnación de mítico Arturo y llamado, como él, a la regeneración de la nación.



El Rey Arturo

El nacimiento de su primer heredero, fruto de su matrimonio con Elizabeth York , se programó para que se llevaba a cabo en Winchester en Hampshire, donde según suposiciones de la época se hallaba Camelot. Como era de esperar, el niño se llamaría Arturo en homenaje al lengendario rey de la Tábola Redonda.

Es curioso también destacar que en el mismo año de su coronación se publicará Morte D´Arthur, de Thomas Malory. La escritura de la obra coincidió con el establecimiento de la primera imprenta en Westminster por obra de William Caxton quién la imprimió en 1485. La obra es un retrato del universo de la épica y el romance, con sus estrictos códigos de honor y amor cortés que impregnan las aventuras del mítico Arturo y sus caballeros. En definitiva, contribuyó enormemente en afianzar la creencia sobre el fantástico y heróico ascenso de Enrique VII al trono, una forma muy perspicaz de celebrarlo.

Para ilustrar este post, os pongo un video sobre la Batalla de Bosworth:

http://www.youtube.com/watch?v=AcmeKj6OHv8&feature=related


Bibliografía:

http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_VII_of_England

http://en.wikipedia.org/wiki/King_Arthur%27s_messianic_return

Concha Muñoz, Ángeles de la; Elices Agudo, Juan Francisco; Zamorano Rueda, Ana Isabel: Literatura inglesa hasta el siglo XVII, editorial UNED, Madrid, 2009.

martes, 23 de marzo de 2010

Las damas de la corte y sus pomos perfumados

Si analizamos la cantidad de perfumes y hierbas aromáticas que se solían comprar para refrescar el aire de los palacios reales de Enrique VIII, podríamos concluir que, por lo general, la higiene personal brillaba por su ausencia. La existencia de un suministro de agua demuestra que la gente se lavaba, sin embargo no se sabe con qué frecuencia ni hasta qué punto. Muchas autoridades recomendaban lavarse a conciencia pero darse un baño podía resultar un operación complicada, toda vez que las bañeras de madera tenía que llenarse de agua, forrarse con sábanas y vaciarse después.

No había desodorantes y sólo las clases pudientes podían permitirse el lujo de adquirir perfumes, que los traían principalmente de Italia y consistían sobre todo en bolitas de ámbar gris, almizcle y algalia. A estas bolitas perfumadas las denominaban "pomos" (en inglés "pomander"), que era también el nombre de las bolas de oro afiligranadas que las contenían.

Desde la Edad Media hasta mediados del siglo XVIII, las damas de la corte acostumbraban llevar los pomos perfumados colgados del cinturón y se los acercaban a la nariz para protegerse de los malos olores y prevenirse contra las enfermedades contagiosas. Otras de sus funciones era hacer con que su ropa desprendiera un aroma agradable cuando caminaban y a la vez servian para purificar un poco el aire. Cabe destacar que la mayoría de las prendas elegantes se confeccionaban con tejidos que no podía lavarse y debían de despedir un olor muy rancio después de llevarlas varias veces, en particular si hacía calor. Menos mal que la ropa interior se lavaba con regularidad, junto con los paños de las capillas, la mantelería y las toallas.


Catalina Parr lleva colgado de su cinturón un pomo perfumado

Los pomos eran fabricados en distintos diseños. De tamaño medían aproximadamente entre 1,5 a 2,5 pulgadas de diametro (1 pulgada equivale a 2,54 cm), además de estar ricamente decorados y elaborados en oro y plata. La figura 303, a la izquierda, nos muestra un ejemplar de principios del siglo XVI. Dentro del pomo se aprecia una bola de perfume.

La figura 304, se remonta a la primera mitad del siglo XVI. Está elaborada en oro, esmalte y piedras preciosas. Se sujetaba por la parte superior y tenía dos tapas perforadas que desprendían dos aromas distintos.





Se menciona que la reina Catalina de Aragón tenía un pomo en 1530, donde aparecían grabadas las iniciales "H y K". De acuerdo con un inventario realizado en 1543, la princesa María Tudor tenía en su posesión largos cinturones de orfebre que sujetaban un pomo perfumado al final. Su hermana, Elizabeth I, también solía portar un pomo perfumado con rosa de damasco, ámbar gris entre otros aromas. Algunos incluso aparecían en la lista de regalos de Año Nuevo de la reina.



Maria I de Inglaterra, obra de Hans Eworth (1554). En la pintura se aprecia el pomo perfumado.
Bibliografía:


Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.

Norris, Herbert: Tudor costume and fashion, Dover Publications Inc., NY, 1997.

http://www.theanneboleynfiles.com/resources/tudor-life/pomanders/