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1. Origen Hija de Edmund Howard, tercer hijo varón del segundo duque de Norfolk, Thomas Howard, y Joyce Culpepper. Según se cuenta Lord Edmund era débil y bastante perezoso, sin necesidad (segun él lo veía) dado su nacimiento aristocrático, de hacer los esfuerzos que correspondían a los de posición inferior. Luchó en Flodden, pero sin mucho éxito. Fue nombrado caballero en 1515.
Lord Edmund podría haber sido un triunfador en corte de Enrique VIII, por su status al ser hijo del duque de Norfolk y por haber tenido casi la misma edad que el rey, incluso podría haberse convertido en uno de sus favoritos que lo acompañaba en cacerías y justas, pero por circunstancias que desconocemos no logró caer en gracia al monarca. Daba la sensación que el entorno conspiraba para frustrar sus planes, pasando la mayor parte de su vida en la sombra. Empobrecido y lleno de deudas, se escondía de sus aguaciles. Se sentía escaso de amigos y que el mundo le daba la espalda.
Quizás era demasiado orgulloso y se vanagloriaba de su posición. Educado en el arte de la guerra y poco más, carecía de la astucia e inteligencia necesaria para desenvolverse en la corte. Tuvo algunos golpes de suerte en los que gozó del favor real, acudiendo a la corte en festividades especiales, como las justas en honor al príncipe de Gales, el hijo de Enrique y Catalina, en 1511 (el niño murió 52 días después de su nacimiento). Como dato curioso se creía que padecía piedras en el riñón. En abril de 1531 le ofrecieron el puesto de controlador de Calais. En agosto de 1537 fue elegido alcalde por la asamblea de Calais, pero Enrique no lo permitió. Poco antes de su muerte, en 1539, lo quitaron de su posición como controlador de Calais.
Lord Edmund se casó tres veces. Todas eran viudas. Su primer matrimonio fue con la madre de Catherine, Joyce Culpepper, aprox. 1515 (el primer marido de Joyce se llamaba Ralph Legh); en segundas nupcias desposó a Dorothy Troyes y por último se unió a Margaret Jennings. Catherine tenía tres hermanos mayores, George, Charles y Margaret. Se sabe que el padre de Catherine tenía a su cargo diez hijos, sin embargo desconocemos con exactitud cuales eran del matrimonio de Joyce con Ralph Legh y cuales había engendrado él. Por desgracia, Lord Edmund murió meses antes que su hija Catherine consiguiera el afecto del monarca.
2) Fecha de nacimiento e infancia:
Casi nada se sabe sobre la infancia de Catherine Howard, aun los historiadores siguen especulando sobre su fecha de nacimiento y el lugar donde nació. Sinceramente, sabemos muy poco sobre el ambiente en que su infancia transcurrió. La verdad sea dicha, si no se hubiera convertido en reina consorte de Inglaterra, Catherine posiblemente se hubiera unido a la gran legión de hombres y mujeres que vivieron y murieron sin haber dejado huella en la historia, totalmente desapercibidos. Catherine probablemente se quedó huérfana de madre a los nueve años y luego pudo haber pasado el final de su infancia en Oxenheath, por entonces hogar de su tío materno. Fecha de nacimiento: Entre 1517-1524. A igual que su prima Ana Bolena, no se sabe la fecha de cuando nació. Según el historiador Lacey Baldwin Smith existen varias pistas que pueden ayudarnos a solventar el enigma: -El testamento de su abuela materna, Isabel Legh. Se la menciona en su testamento que data de 1527, así que definitivamente nació antes de ese año. -El testamento de John Legh, marido de Isabel y abuelo político de Catherine. Está fechado en 1524 y curiosamente no la menciona. Algunos historiadores ven ese dato como una prueba inequívoca de que ella no nació hasta después de 1524, sin embargo Baldwin Smith argumenta que no nombra a ninguna chica del clan Howard. Una niña no se consideraba importante para figurar en un testamento. - Los padres de Catherine se casaron aproximadamente en 1514-15. Como hemos expuesto, tenía 3 hermanos mayores, lo que nos hace suponer que no pudo nacer antes de 1517-1518. - Charles de Marillac, embajador francés en la corte de Enrique VIII, informaba que Catherine tenía 18 años cuando se acostó con Francis Dereham y que la confesión de Catherine databa el affair entre 1538-1539. Si ella tenía 18 en 1539 entonces su año de nacimiento sería 1521. -La Spanish Chronicle nos informa que tenía 15 años cuando conoció al rey. En ese caso, la fecha de nacimiento sería 1524. La única información cien por cien segura es que Edmund Howard dijo en 1527 que era padre de diez hijos. En suma, podríamos decir que mantuvo un romance con Henry Manox cuando tenía entre 11 y 15 años y que murió entre los 17 y los 21 años.
3) Aspecto físico
No se conserva realmente ningún cuadro confirmado de Catherine Howard. -Según el historiador David Starkey existe una miniatura de Holbein que podría ser ella. Lo podemos distinguir gracias a las joyas que porta la dama, son las mismas que llevaba Jane Seymour cuando fue retratada. Pertenecían al inventario de la corona.
Retrato en miniatura hecho por Hans Holbein, probablemente Catherine Howard. Alrededor de 1541, siendo ya reina de Enrique VIII.
Joyas de Catherine Howard
Joyas de Jane Seymour
- Una ventana de la capilla del King’s College en Cambridge. Enrique aparece reflejado como rey Salomón y Catherine de espaldas como reina de Saba.
- Según Antonia Fraser, Durante mucho tiempo se rotuló de forma equivocada un retrato de Holbein. Lo habían identificado como Catherine Howard, aunque probablemente represente a Elizabeth Seymour, hermana de la reina Jane e hija política de Cromwell. Viste de luto como una viuda antes de casarse con Gregory Cromwell y posee un parecido físico con la reina Jane Seymour, especialmente en el mentón y la nariz.
- Retrato de una joven dama (1540-1560): Cabe la remota posibilidad que fuera Catherine (no hay pruebas), sin embargo lo más seguro es que se trate de Margaret Douglas, sobrina del rey. Por cierto Margaret mantuvo un romance en 1540 con Charles Howard, hermano de Catherine. Por cometer una gran ofensa contra el monarca, Margaret pasó un tiempo recluida en la antigua Abadía de Syon, hasta que la soltaron en 1541 y Charles se refugió en Francia, muriendo soltero.
Un esbozo de Holbein que probablemente se trate de Catherine Howard
Catherine no sólo era pequeña sino diminuta (Como Catalina de Aragón), vamos que era una muchacha realmente bajita. El rey tenía unos treinta años más que ella y unos treinta centímetros más también. Antonia Fraser nos dice que el embajador francés calificaba la belleza de ella sólo como mediana (lo mismo dijo de Ana de Cleves), pero elogiaba su gracia y encontraba muy dulce su expresión.
A Catherine le gustaba los vestidos de escote bajo que a menudo exponían parte de sus senos y adoraba la moda francesa a igual que su prima Ana Bolena. Catalina tenía unos veinte años menos que Ana Bolena, doce menos que Jane Seymour, seis menos que Ana de Cleves. Tenía cuatro o cinco años menos que que Ana y Jane cuando atrajeron al rey.
4) Educación:
No era analfabeta como a veces se sugiere. Sabía leer y escribir, bordar, bailar y tocar música de una manera superficial.
firma de Catherine Howard
Viviendo en la mansión de la duquesa Agnes Howard(née Tilney), duquesa viuda del segundo duque de Norfolk. La llevaron a la casa de la esposa de su abuelo, en Chesworth, cerca de Horsham y Lamberth. La madre de Catherine ya había muerto (la niña tenía unos 9 años cuando ella se fue de este mundo). Era costumbre en la época que los hijos de la nobleza recibieran educación fuera del hogar familiar. Normalmente los mandaban a casas de nobles de rango superior. El inconveniente de Catherine era que la casa de su abuela política carecía de la sofisticación de la corte de Margarita de Austria o de Claudia de Francia o del hogar de los duques de Suffolk. Compartían dormitorio con otras chicas a estilo de lo que hoy es un internado de clase alta. No era un mal entorno, solo algo permisivo. Las niñas hacían lo que todas las chicas habitualmente hacen en un dormitorio: hablar de chicos: flirteos, el cortejo al que eran sometidas, sus galanteos y de los encuentros amorosos. Además, clandestinamente por la noche una serie de caballeros se infiltraba en el dormitorio de las chicas. Acostumbraban llevar fresas y vino para deleite de sus compañeras. Estas tenían sumo cuidado en no dejar la puerta cerrada con llave. La duquesa aparentemente le daba igual las actividades “extraescolares” de sus pupilas, mientras no fueran pilladas con las manos en la masa. La duquesa Agnes(segunda esposa de Thomas Howard, el segundo duque de Norfolk), contemporánea de Margaret Pole, una matriarca de más de 60 años, estuvo presente en todos los acontecimientos importantes de la corte de los últimos 40 años. Su casa daba cabida a más de 100 personas y se asemeja a lo que hoy en día sería un internado de clase alta.
La duquesa Agnes Howard
5) Su romance con Henry Mannox Se produjo cuando aún vivía en el campo, en la casa Chesworth de la duquesa, cerca de Horsham, en Sussex. Un habitante del pueblo, llamado Mannox fue contratado para enseñar música en 1536. El joven intentó encandilar a la muchacha de quince años entre las lecciones de clavicordio y laúd para lograr su propósito que era llevarla al lecho. No logró tener sexo completo con ella, pero disfrutaron de apasionados momentos íntimos, aunque sin coito. Mannox siguió a a Catherine a Londres, y a la casa de la duquesa en Lambeth. Claro estaba que un maestro de música no era un partido idóneo para una Howard. 6) Su romance con Francis Dereham Era un caballero pensionista en la casa de Lambeth de la duquesa. Dicha relación fue mucho más seria. Hay motivos sobrados para suponer que, a diferencia de su relación con Mannox, ésta se consumó plenamente. Como tenían la costumbre de llamarse esposa y marido, cabe sugerir que Catalina y Francis tenían en realidad un precontrato mutuo que se había reforzado por la plena unión sexual. La casa de Lambeth era una residencia suburbana magnífica. Existían diversos lugares donde los amantes podrían llevar a cabo sus encuentros sin ser vistos. Según la confesión de Catherine, su relación con Francis duró 3 meses, entre el otoño y el invierno de 1538, cuando ella contaba con diecisiete años. Tenemos pruebas que confirman la seriedad de la relación: -Cuando Dereham fue a intentar hacer fortuna en Irlanda, le pidió a Catherine que le custodiara 100 libras. - La propia Catherine en su propia confesión fue bastante explícita describiendo como se relacionaba con él. “Francis Dereham, mediante persuasión, me procuró para su depósito depravado y consiguió primero tenderse sobre mi cama con su jubón y sus calzas y después dentro de la cama y finalmente se tendió conmigo desnudo y me uso de tal manera como el hombre hace con su esposa muchas veces pero con qué frecuencia no lo sé.” -Más personas darían su testimonio de lo que ocurría por las noches en los aposentos de las chicas en Lambeth. Dereham y Waldegrave, un caballero que atendía a la duquesa, hallaron un modo de visitar secretamente de noche a Catherine y a otra muchacha, Joan Bulmer. Ambos se acostaban en las camas de las muchachas durante las horas de la noche hasta el amanecer, en cuanto a lo que sucedía entonces, hay relatos de cómo Catherine y Dereham "solían besarse y unirse por el vientre como si fueran dos gorriones" y "ciertos bufidos y resoplidos" que se oían en la oscuridad y que denotaban sexo para quienes los oían. -Se sabe también que se intercambiaban prendas de amor, lo que hace suponer una relación romántica. Mannox estaba muy celoso que Catherine hubiera volcado sus atenciones a otro caballero, y para vengarse, envió una carta anónima a la duquesa advirtiéndole de los que sucedía. Se la dejo en el banco de la capilla. Agnes descubrió a Catalina abrazando a Dereham y se sintió muy ofendida. Golpeó literalmente a todos los que estaban a la vista, incluida Joan Bulmer. Aunque por supuesto Dereham era mejor partido que Mannox, distaba mucho de la noble cuna de los Howard. Catherine al estar alejada de Francis comenzó a perder el interés por él, en especial cuando ella se trasladó más cerca de la corte, a casa de su tío en Norfolk, y todavía más cuando conoció al galante Thomas Culpeper en la cámara privada del rey. Continuará...
Bibliografía:
http://www.tudorplace.com.ar/HOWARD1.htm#Charles HOWARD (Sir Knight)1 Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.Lindsey, Karen: Divorced, Beheaded, Survived: A Feminist Reinterpretation Of The Wives Of Henry VIII, Da Capo Press, 1996.
Ridgway, Claire: The Anne Boleyn Collection: The Real Truth About the Tudors, CreateSpace Independent Publishing Platform, kindle edition, 2012.
Smith, Lacey Baldwin: Catherine Howard: A Tudor Tragedy, Amberley Publishing, Kindle edition, 2011. |
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Catherine Howard, "No other will but his" (Primera Parte)
jueves, 21 de octubre de 2010
El Nacimiento de la Reina Elizabeth Tudor: 2ª y Última Parte

Ana Bolena le abrió el corazón a Enrique y le confesó toda la amargura provocada por aquella desilusión, Enrique se apresuró a cogerla entre sus brazos, diciéndole: “Preferiría mendigar de puerta en puerta antes que abandonaros”.

El arzobispo Cranmer fue el padrino, como el cardenal Wolsey había sido de la princesa María. La madrina de bautismo fue la matriarca de la familia Howard, Agnes, duquesa viuda de Norfolk. Pero en la confirmación que siguió de inmediato, Gertude, marquesa de Exeter, leal amiga de la reina Catalina, contra su voluntad fue obligada a ser la madrina y a obsequiar a la princesa bebé con tres cuencos grabados con oro y plata. John Stokesley, obispo de Londres, bautizó a la niña con el nombre de Elizabeth. El rey de armas de la Jarretera exclamó: “¡Qué Dios en Su infinita bondad dé próspera y larga vida a Su Alteza la Princesa de Inglaterra!” Las trompetas tocaron sin cesar.
Bajo la trémula luz de quinientas antorchas Elizabeth fue llevada en procesión de vuelta a la cámara de la reina, donde recibió la bendición de su madre. Enrique VIII no se encontraba presente, como era parte de la tradición, pero ordenó a Norfolk y a Suffolk que dieran las gracias al Lord Mayor y sus cofrades por asistir al bautizo. Para la alegría del pueblo, tan grandioso acontecimiento se dejó notar por la ciudad: se encendieron las hogueras y fuentes de vino emanaban por varios rincones.
Con el nacimiento de la princesa Elizabeth, María, su única hija superviviente con Catalina de Aragón, fue el 1 de octubre de 1533 oficialmente desposeída de su título y considerada bastarda. A partir de entonces sería conocida como “Lady María”. En noviembre del mismo año, la casa de María bajo la tutela de la condesa de Salisbury fue disuelta y ella trasladada a la casa de su hermanastra pequeña.
Cuadro de María Tudor a la edad de veintiocho años. Obra de Master John (1544)En aquel momento, Elizabeth era la única hija legítima y heredera de Enrique, lugar que ocuparía hasta que viniera al mundo el deseado príncipe. Pero, mientras tanto, debía ser tratada con todo el respecto que su rango merecía.
En diciembre, cuando tenía tres meses de edad, se asignó a la princesa Elizabeth su propia residencia y se la envió a vivir a Hatfield, Hertfordshire. Lady Bryan fue nombrada la institutriz de la niña, cargo que ostento también en la casa de lady María. Lady Margaret Douglas, ex miembro también de la casa de María, fue su primera dama de honor, a la vez que Blanche Parry que estaría a su lado durante cincuenta y siete años, era una de las encargadas de mercerla. El rey y la reina eran padres distantes, aunque lady Bryan tenía la reina informada de los progresos de la pequeña.
Poco se sabe a ciencia cierta sobre la relación de Ana con respecto a su hija. Indudablemente, la reina no se preocupaba en absoluto del bebé en el sentido moderno, ya que se creía esencial para el rango de princesa que tuviera casa propia. Eso no significa que no amara a su hija; una vida poco familiar no excluía necesariamente el cariño materno. Hay anécdotas conmovedoras de un período más difícil de la vida de la reina Ana cuando, por ejemplo , fue vista tendiendo a Elizabeth a Enrique en actitud de súplica. Asimismo ,tenemos constancia de que Ana visitaba con frecuencia la mansión de Elizabeth y le mandaba ostentosas telas para la confección de sus vestidos.
En definitiva, el ascenso de Ana fue rápido y vertiginoso, doce meses le bastaron para ser engrandecida como Marquesa de Pembroke, después esposa del rey, poco más tarde coronada reina. El nacimiento de Elizabeth había indudablemente debilitado la posición de Ana ante los ojos de la corte inglesa y de las naciones extranjeras. En ella, estaban reflejadas todas las esperanzas de engendrar un heredero varón sano, el próximo gran monarca de la dinastía Tudor, que de repente se vieron truncadas. Una hija no era suficiente para lograr su cometido, aún había mucho que alcanzar.
Si el 7 de septiembre de 1533 hubiera alumbrado el deseado varón, todo hubiera cambiado drásticamente. Incluso la facción de la corte que apoyaba incondicionalmente la reina Catalina y a su hija María reconocería la hegemonía y el poder de Ana Bolena. El emperador Carlos V hubiera asumido que restaurar a su tía y prima en el trono sería una causa perdida, pero con otra niña por medio la causa de Lady María seguía viva.
Por lo tanto, la llegada de Elizabeth reavivó otra vez la inestabilidad de la casa Tudor que todavía seguía sin sucesión. Ana y su vientre eran los únicos que podría traer nuevamente a Inglaterra la paz que tanto deseaban, mientras tanto, Ana debería luchar día tras día contra sus enemigos, la hostilidad de las cortes extranjeras y ,como no, la ira del rey.
Bibliografía:
Denny, Joanna: Anne Boleyn: A new life of England´s tragic Queen, Portrait Books, London, 2005.
Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.
Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud S.A., Barcelona, 1975.
Ives, Eric: Anne Boleyn, Basil Blackwell, Oxford, 1988.
Starkey, David: Elizabeth, Apprenticeship, Vintage, London, 2001.
Warnicke, Retha M.: The rise and fall of Anne Boleyn: family politics at court of Henry VIII, Canto, Cambrige University Press, 1996.
Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.
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jueves, 14 de octubre de 2010
El Nacimiento de la Reina Elizabeth Tudor: 1ª Parte

1.1 Los preparativos y celebraciones programadas
No cabía la menor duda que el hijo de Enrique y Ana sería un varón. Nadie ponía en entredicho dicha afirmación. Los astrólogos los predecían, así como los médicos del rey. El 3 de septiembre, ambos profesionales científicos unieron fuerzas para manifestarse ante el monarca que la reina daría a luz al ansiado heredero.
Enrique VIII planeaba justas, banquetes y bailes de máscaras para conmemorar el inminente nacimiento de su hijo. El rey aún seguía teniendo dudas a respecto del nombre de su futuro hijo, aún no sabía si le bautizaría como Eduardo o Enrique.
Para recibir al nuevo vástago real, se tomó de la sala del tesoro del monarca "una de las camas más magnificas y esplendorosas que se puedan imaginar”; originalmente procedía de Francia como parte del rescate de un noble capturado en 1515, conocido como duque de Longueville. Ordenó que la instalasen en la alcoba de Ana, junto al camastro con dosel carmesí en el cual alumbraría a su bebe. En el salón de audiencias, se había construido una cama de ceremonia desde la que recibiría a quienes fueran a felicitarla por la buena nueva.
1.2.1. El ceremonial
Miniatura incluída en el libro de las horas de Enrique VIII y Ana Bolena procedente de los Países Bajos. ( apróx. 1500) En la escena vemos a Santa Ana junto a la Virgen María que sostiene en brazos al niño Jesús.
Según las tradiciones que imperaban en la realeza, Ana se recluyó en su cámara por anticipado para esperar el nacimiento de su retoño. El ceremonial que antecedía dicho acontecimiento era de suma importancia, aunque hubiera habido un cambio de reina.
La fecha elegida para el confinamiento fue el 26 de agosto, es decir, unas dos semanas antes de que naciera el bebe. En primer lugar, la reina y su sequito fueron en precesión hasta la capilla real para oír misa. A continuación, se dirigieron a su aposentos donde le dieron un cálice de vino con especias ante toda la corte reunida. Su lord chamberlán rogó a todos los presentes que rezaran para que Dios le proporcionara un bueno parto, sin contratiempos. Otra procesión acompañó a Ana Bolena hasta la misma puerta de su cámara. En el umbral, los gentilhombres de la corte se despidieron de ella, dando paso únicamente a las damas.
Parte de las damas de compañía de Ana Bolena eran miembros de su propia familia, entre ellas estaban su hermana María Bolena, sus primas Lady Mary Howard, hija del duque de Norfolk; Mary Shelton, hija de tu tía Anne; y su tía Elizabeth, esposa de James Bolena. También figuraban la sobrina del rey, hija de Margarita de Escocia, Margaret Douglas; Elizabeth, condesa de Worcester, y su sucesora en el lecho real, Jane Seymour, quien anteriormente había atendido a Catalina de Aragón. También solía acompañarla una de sus mejores amigas, Margaret Lee ,nacida Wyatt, hermana del gran poeta Thomas Wyatt.

Cabe señalar que la cantidad de tiempo que dedicaban las reinas a aguardar el alumbramiento era bastante variable, ya que los bebes eran notoriamente poco fiables en su llegada, sin embargo ese no fue un periodo breve poco común. Por ejemplo, Elizabeth York, en 1503, se retiró a sus aposentos solo una semana antes del nacimiento de su hijo.
Lord Mountjoy, veterano de los confinamientos de la reina Catalina, aconsejó a Lord Cobham, chambelán de la reina Ana, sobre el procedimiento adecuado. Las últimas reglas se había fijado en el reinado de Enrique VII bajo las instrucciones de su madre, Margaret de Beaufort, aunque el ceremonial era bastante antiguo, se remontaba a los Plantagenets: “Todas las ventanas salvo una debían cubrirse con tapicería de Arras ricamente bordada”. La reina podía pedirle a sus damas que abrieran esa ventana de vez en cuando para que le entrara un poco de luz y aire, aunque esa conducta era generalmente desaconsejada. Además, "Ningún hombre debía entrar en la cámara, sino mujeres". Como alega el historiador David Starkey, la cámara de la reina se asemejaba “a un cruce entre una capilla y una celda acolchada”.
Los tapices también poseía sus restricciones. Curiosamente, los que estaban decorados con personas y animales eran descartados. Tenían miedo que dichas imágenes podrían provocar fantasías o alucinaciones en la mente de la reina dando como resultado un niño deforme.
Tapiz confeccionado entre los años 1495-1505. Perteneció al inventario del rey Jacobo V de Escócia (1512-1542), contemporáneo de Enrique VIII. Un tapiz con estas características era considerado totalmente inapropiado para colocarse en la cámara de la reina.
Ana Bolena había dispuesto con antelación que se escribiera una carta anunciando el nacimiento de su hijo para su envío a los condados ingleses y las cortes extranjeras. Según las costumbre de la época, era tradición que se encargarán de hacerlo las reinas. Ese documento, dirigido a su chambelán, lord Cobhan, ya estaba preparado:
“Y a donde ha agradado a la bondad de Dios todopoderoso, con su infinita merced y gracia, enviarnos, en este momento, gran rapidez en el parto y el alumbramiento de un príncipe” […]
Terminaba en estilo semejante: “A Dios todopoderoso, muchas gracias, gloria, alabanza y elogio, y rogad por la buena salud, prosperidad y continua preservación de dicho príncipe” .Estaba sellado con un timbre en nombre de “Ana, la reina”.
2.1 Se alteran las misivas
En la misiva, donde anunciaban la buena nueva, dejaron un pequeño espacio para introducir el nombre del retoño, la fecha y la hora del nacimiento. Sin embargo, el ansiado varón no llegó y en su lugar la reina dio a luz a una preciosa niña a las 15:00 h del día 07 de septiembre de 1533. Madre e hija se encontraban perfectamente. La niña tenía la piel blanca y la larga nariz de su padre y los profundos ojos negros de su madre.
El rey no pudo evitar demonstrar su disgusto, dicha noticia fue para él una gran decepción. Sus ilusiones se desvanecieron al instante al conocer el sexo del bebe. El padre de la criatura propuso entonces que la llamaran Elizabeth en honor a su madre, Elizabeth de York. Por consiguiente, cierta palabra de la misiva tuvo que ser inesperadamente alterada, añadiendo una “s” más en la grafía “prince”, convirtiéndola en “princes” (en inglés del siglo XVI únicamente poseía una “s”) .
Para ilustrar un poco más este artículo, les pongo un video con explicaciones del historiador David Starkey:
http://www.youtube.com/watch?v=YQM0xhsqI6g
Continuará....
(Observaciones: Está pendiente de publicar la última parte de los "Últimos días de Ana Bolena", al finales de este mes podréis leer el desenlace de esta historia.
Bibliografía:
Denny, Joanna: Anne Boleyn: A new life of England´s tragic Queen, Portrait Books, London, 2005.
Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.
Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud S.A., Barcelona, 1975.
Ives, Eric: Anne Boleyn, Basil Blackwell, Oxford, 1988.
Starkey, David: Elizabeth Apprenticeship, Vintage, London, 2001.
Warnicke, Retha M.: The rise and fall of Anne Boleyn: family politics at court of Henry VIII, Canto, Cambrige University Press, 1996.
Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.
http://www.bl.uk/catalogues/illuminatedmanuscripts/record.asp?MSID=7991&CollID=19&NStart=9
http://uvicmscu.blogspot.com/2007/10/castle-unveils-medieval-tapestry.html
miércoles, 28 de abril de 2010
Los símbolos y emblemas de Elizabeth I: 2ª y Última Parte
Lunas y perlas (debido a su parecido con la luna) se utilizaban para representar a Elizabeth como la diosa de la luna, Cynthia (también conocida como Diana), que era una virgen de incuestionable pureza. Sir Walter Raleigh ayudó a promover el culto a Elizabeth como diosa de la luna a través de uno de sus largos poemas que le dedicó a la soberana a finales de la década de 1580 titulado “The Ocean´s Love to Cynthia”, en el que comparaba a Elizabeth con este espléndido satélite.

Recientemente, a mediados de marzo de este año, salió a la luz una notícia que dejó atónitos a los historiadores del arte. Durante años, los expertos especularon sobre una misteriosa sombra que cubría uno de los retratos de Elizabeth, una mancha negruzca que finalmente ha resultado ser una serpiente. El anónimo artista que pintó a la "Reina Virgen" dibujó al reptil enroscado en la mano de la monarca, pero lo borró y sustituyó por la más convencional rosa de los Tudor al entender que la serpiente podría asociarse al mal y al pecado original en la tradición cristiana.
La reina Elizabeth agarra en su mano derecha una flor que en realidad es una serpiente oculta. Artista deconocido, aprox. 1580.* La pintura con el trascurso del tiempo ha creado unas manchas azules en el rostro de la soberana.

Bibliografía:
http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/symbols-and-emblems-used-in-elizabeth-portraiture
http://www.telegraph.co.uk/culture/art/art-news/7367751/Mysterious-snake-appears-in-painting-of-Queen-Elizabeth-I.html
http://latercera.com/contenido/1453_231304_9.shtml
Próximamente analizaremos la Cruz Tudor....
lunes, 12 de abril de 2010
Los símbolos y emblemas de Elizabeth I: 1ª Parte
El pelicano era uno de los símbolos favoritos de Elizabeth, lo incluía en los retratos para reflejar su amor incondicional por su pueblo. Cuando los alimentos escaseaban, se creía las hembras pelicano daban picotazos en su pecho para alimentar a sus polluelos con su propia sangre y de esas forma los salvaba de una muerte eminente. Desgraciadamente, la madre solía fallecer en ese desesperado proceso. Se buscamos en el centro de su pecho, encontramos ese símbolo en forma de broche. Durante La Edad Media el pelicano venía a representar el sacrificio de Jesucristo, que murió en la Cruz para salvar a toda la humanidad. Por lo tanto, ese potente emblema de auto sacrificio, simboliza a la soberana como "madre" de la nación protestante y su compromiso por velar siempre por sus súbditos.


Bibliografía:
http://www.liverpoolmuseums.org.uk/walker/collections/13c-16c/er1.aspx
http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/portrait-of-elizabeth-i-with-a-pelican-emblem
http://www.nmm.ac.uk/explore/sea-and-ships/in-depth/elizabeth/representing-the-queen/symbols-and-emblems-used-in-elizabeth-portraiture
http://www.tudorhistory.org/elizabeth/gallery.html
http://www.elizabethancostume.net/gallery/qe-phoenix.html
http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9nix
http://historiarte.net/iconografia/virtudes.html
lunes, 14 de septiembre de 2009
Elizabeth Woodville, madre de los Príncipes de la Torre:Tercera Parte

Más adelante, cuando los familiares de Elizabeth, en especial su hermano, Anthony Woodville, conde de Rivers, empezó a eclipsar al conde de Warwick en la política inglesa, éste último se volvio en contra del rey y con la ayuda de George Plantagenet, su cuñado, decidió reunir un ejército para atacar a Eduardo IV.
La principal parte del ejército del rey (sin Eduardo) fue derrotado en la batalla de Edgecote Moor, y Eduardo fue posteriormente capturado en Olney. Las fuerzas de Warwick arrestaron al padre de Elizabeth Woodville, Richard Woodville, y también a su hermano John Woodville después de la batalla en Chepstow e hizo que los decapitasen en Kenilworth el 12 de agosto de 1469 acusados de cargos falsos. Warwick intentó entonces gobernar en nombre de Eduardo, pero la nobleza se mostró impaciente. Con la emergencia de una rebelión, Warwick se vio obligado a liberar a Eduardo. Eduardo no buscó destruir a Warwick ni a Clarence, sino que buscó reconciliarse con ellos. Sin embargo, poco después Warwick y Clarence se rebelaron de nuevo.
Después de una insurrección fallida en 1470, Warwick y Clarence se vieron obligados a huir a Francia. Allí buscaron el apoyo de Margaret de Anjou, formando una alianza para restaurar a su marido y anterior monarca, Enrique VI, nuevamente en el trono, y para fomentar el pacto, otra de las hijas de Warwick, Anne, contrajo matrimonio con el hijo de Margaret, Edward de Lancáster, príncipe de Gales.

Cuando regresó a Inglaterra con una fuerza relativamente pequeña, evitó ser capturado por fuerzas potencialmente hostiles afirmando su reclamación. La ciudad de York sin embargo, le cerró sus puertas, pero conforme marchó hacia el sur comenzó a reunir apoyo, y Clarence (que se había dado cuenta de que su fortuna sería mejor siendo hermano de un rey que bajo el mando de Enrique VI) se unió a él.
Mientras duró esta serie de rebeliones, Elizabeth, nuestra protagonista, se refugió con sus tres hijas, Elizabeth, Mary y Cecily, y su madre Jacquetta, en Westminster, pero no en su propio palacio y sí en el sombrío y austero edifício llamado "Santuario". En este lugar deprimente, el 01 de noviembre de 1470, el ansiado heredero varón nació. El joven principito fue bautizado con Eduardo (futuro Eduardo V) en la misma Abadía, poco tiempo después de venir al mundo. La celebración carecía de toda pompa, como si el niño fuera vástago de un simple campesino.
Londres finalmente abrió las puertas a Eduardo IV, quién fue apresuradamente hasta el Santuario abrazar a su esposa y a su hijo recién nacido. La misma mañana de este alegre reencuentro, Elizabeth, acompañada por su leal rey, se marcharon del palacio de Westminster, retirándose a la Torre de Londres, mientras su marido iba a la guerra. Eduardo derrotó a Warwick en la batalla de Barnet. Con Warwick muerto, eliminó la resistencia Lancáster que quedaba en la batalla de Tewkesbury en 1471. Después de la derrota definitiva de los Láncaster (1470) y del asesinato de Enrique VI y su hijo Edward, príncipe de Gales, a manos de los yorkistas (1471), Eduardo IV es coronado rey.
Ilustracción de la batalla de Barnet (1471), a la izquierda observamos montado a caballo a Eduardo IV, que arroja su lanza contra el conde de Warwick.
Bibliografía:
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Barnethttp://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_IV_de_Inglaterra
http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Woodville
http://en.wikipedia.org/wiki/Elizabeth_Woodville
http://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Neville,_16th_Earl_of_Warwick
http://en.wikipedia.org/wiki/Margaret_of_Anjou
http://www.luminarium.org/encyclopedia/woodville.htm
sábado, 29 de agosto de 2009
Elizabeth de Woodville, madre de los Príncipes de la Torre: Segunda Parte
Elizabeth Woodville (aprox. 1471-1480)
Ilustración medieval del hada Melusina
Este suceso hizo disparar los rumores que Elizabeth era una hechicera, y de hecho, esta era la intención de su familia de Luxemburgo:acusarla de brujería. Anthony, el hermano de la reina, fue a su rescate, conduciendo a sus parientes fuera de la Abadía y devuelta a Ship´s Green donde no permitiría que ellos embarcasen y se marcharan de allí sin más. Anthony luchó y defendió valientemente el honor de su hermana, empreendiendo un combate con cada uno de ellos y después se vengó destruyendo todos los escudos de Melusina. Este fatídico incidente parece ser una invención moderna. No hay constancia de esta historia en ninguna de las biografías modernas de Elizabeth Woodville o en cualquier otra crónica contemporánea. Sin embargo, es una anecdota muy curiosa, ideal para adentrarse en las leyendas y mitos de la cultura medieval.
Poco tiempo después, el 11 de febrero de 1466, vino al mundo su hija Elizabeth en el palacio de Westminster. No obstante, el sexo del bebe no fue del todo bienvenido. Los médicos de la realeza, basándose en una serie de insensatos estudios de astrología, le aseguraron al rey Eduardo que el retoño que esperaba su esposa sería sin lugar a duda un varón. El monarca, entusiasmado ante semejante revelación, estaba convencidísimo que ese era niño heredaría la corona de Inglaterra.
Uno de esos cirujanos, el Dr. Dominic, obtuvo permiso para permancer junto a la recámara de la reina a la espera de buenas notícias. Su intención era ser el primero en comunicar al rey el nacimiento del príncipe. Al escuchar el llanto del recién nacido, el Doctor llamó una de las damas de Elizabeth y formuló la ansiada pregunta: "¿ Qué tuvo Su Gracia? "Las damas no estaban en su mejor humor, y no muy dispuestas le contestaron: "solo una niña". De repente una de ellas le respondió: "Lo que sea que tenga la reina aqui dentro, claro es él que espera afuera de pié es un tonto"(la frase original es esta:"Whatsoever the queen's grace hath here within, sure 'tis a fool that standeth there without." ). El pobre doctor, muy confundido por la ingeniosa contestación, no se atrevió a entrar después en la presencia del rey.
Bibliografía:




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