miércoles 16 de marzo de 2011

Los últimos días de Ana Bolena: 11ª Parte


Los hermanos Bolena son llevados a juicio

El lunes 15 de mayo de 1536 se llevó a cabo el juicio de lord Rochford y de la reina Ana en la Gran Sala de la Torre de Londres. No fue un litigio a puerta cerrada. El embajador Chapuys calculó que unas 2000 personas asistieron al funesto evento, para las cuales se construyeron plataformas especiales. Cabe mencionar, que ninguno de los veintiséis pares del reino que participaron en el juicio era desconocido para el hermano y la hermana, y con algunos además les unía un vínculo muy estrecho.

El tío de ambos, Thomas Howard, el astuto duque de Norfolk, lo presidió como gran administrador que era. Sorprendentemente, dicen que Norfolk se emocionó ante el trágico final de sus sobrinos, no pudo contener el llanto, "el agua corría por sus ojos". Otro que fue convocado a colaborar en el pleito fue Henry Parker, conocido como lord Morley, padre de Jane Parker, por lo tanto suegro de lord Rochford.

Asimismo, contaron con la presencia de Henry Percy, conde de Northumberland, que inesperadamente tuvo que ausentarse del proceso alegando una repentina indisposición y se marchó antes de que concluyeran las actuaciones. Obviamente, sería un mal trago para lord Percy, si recordamos lo supuestamente enamorados que él y la reina estuvieron en el pasado. Ver romance entre Ana Bolena y Henry Percy en entradas anteriores:

http://carolbjca.blogspot.com/2009/03/el-romance-entre-ana-bolena-y-henry.html

http://carolbjca.blogspot.com/2009/03/el-romance-entre-ana-bolena-y-henry_31.html


¿Dónde estaba Sir Thomas Bolena, conde de Wiltshire, mientras sus hijos se exponían ante un tribunal? Mismo que Sir Thomas fue excusado de la tarea de condenar a sus propios hijos, no tenemos constancia de que este caballero que había sido fiel seguidor de Su Majestad el rey durante su vida adulta ( y que intentaba seguir siéndolo) actuara en defensa de su familia. En realidad, denunció las acciones contra el monarca de los presuntos confabuladores, tal vez hasta las de sus propios vástagos.





La entereza de la reina Ana y la audacia de lord Rochford

Ana Bolena y su hermano George no consiguieron huir de un desenlace brutal. También ellos fueron sentenciados a morir, a pesar de suplicar su inocencia. Ambos conocidos por su inteligencia e ingenio, impresionaron a la expectante audiencia con su coraje y bravura ante lo inevitable.

Cuando le tocó a la reina ponerse a merced de los pares del reino, ésta llevaba ya dos semanas encarcelada en la Torre. La habían escoltado hasta allí el contestable de la Torre, lord Kingston, y el lugarteniente del recinto. También la acompañaban lady Kingston y su tía lady Bolena. Fue necesario detallar las causas y el origen de cada uno de los adulterios cometidos. Se alegaba en el proceso que uno de ellos había ocurridos un mes después del nacimiento de la princesa Elizabeth, y otro un mes antes del mal parto acaecido el 29 de enero. Asimismo, se especificaba con gran riqueza de detalles las fechas en que fue pactado mandar asesinar al rey Enrique y los intentos de envenenar a la reina Catalina y su hija María, entre otros cargos más.

Ana mantuvo su entereza durante el duro percance. Mientras la interrogaron permaneció inquebrantable como una roca, portándose como se estuviera recibiendo un gran honor. Su semblante hablaba por sí solo, y al contemplarla de cerca resultaba complicado convencerse de que fuera realmente culpable. Según el heraldo Charles Wriothesley, que se hallaba presente," dio prudentes y discretas respuestas a sus acusadores"."Sus palabras - dijo una persona afuera de la sala - movieron a compasión a sus enemigos más encarnizados".



No obstante, las pruebas que se exponían no eran suficientemente convincentes como para ocasionar un cambio de postura entre los miembros de jurado. No cabe duda que era inocente de los cargos que se le imputaban. Ana Bolena nunca admitió haber cometido delito alguno y las evidencias en su contra dejaban mucho que desear. Según Antonia Fraser, "eran una mezcla de verdades a medias y de mentiras descaradas". No es muy verosímil que la reina arriesgara su posición para aventurarse en un idilio amoroso con uno de sus cortesanos.

¿Sería ella tan necia? ¿Echaría todo a perder por vivir un romance con Mark Smeaton, por ejemplo? Ana le gustaba el juego del amor cortés, pero ya pasar a otro nivel de intimidad creo poco probable. Enrique VIII la había elevado a lo más alto, había puesto todo una nación de patas arriba, rompiendo con Roma y arrinconando a Catalina de Aragón, una esposa devota e incondicional. ¿Por qué defraudaría al soberano que había dado todo por ella? Es imposible que deseara la destrucción del único hombre de cuyo favor dependía por completo, el rey. Su incapacidad para darle hijos varones sanos fue el detonante de su caída en desgracia. Ana Bolena no tenía a nadie que la protegiera para impedir su cruel destino. No era princesa de España, ni hija de Isabel la Católica, ni tía de un emperador. Todo el poder que ostentaba hasta la fecha se lo debía al rey.



El juicio de George Bolena, lord Rochford, siguió al de la reina. Lo acusaban de cometer incesto con su hermana. Las pruebas contra ambos eran patéticas. La acusación estaba basada en el hecho de haber estado a solas con su hermana durante unas horas y en una ocasión. Comentarios que surgieron mucho después de estos hechos alegaban que Ana deseando mucho tener un hijo varón que sucediera a su padre, y percibiendo que su esposo no la podía contentar, usó su hermano (entre otros) para concebir un hijo. Sin embargo, tal relato era muy distinto de la prueba presentada en su día. La esposa de Rochford, se refirió a una "indebida familiaridad" entre hermana y hermano. Nada más. Inmerso en su amargura, George afirmó con vehemencia antes sus jueces: "Sobre la evidencia de sólo una mujer estáis dispuestos a creer ese gran mal de mí".





Pero no era solo de incesto que le incriminaban; se murmuraba que se había burlado de su soberano y de las baladas y trajes de éste. Además, George aún fue más allá, causando revuelo en el litigio cuando, al pasarle Cromwell un papel y decirle que contestara sin revelar lo que estaba escrito en él, leyó en voz alta lo que su esposa, lady Jane Bolena, había testificado: que la reina había confesado que el monarca era impotente. Fue una insensatez de su parte haber obrado de aquella manera, solo hizo que empeorar las cosas. Sí cabía la posibilidad de que las acusaciones de incestos fueran absurdas, la relativa a la falta de vigor sexual del rey podrían resultar ciertas. Acto seguido, al cuestionarle si había expresado dudas de que Elizabeth fuera hija de Enrique, Rochford se negó a responder e incriminarse. Por otro lado, no hubo ningún intento de evidenciar que se estaba urdiendo un plan para matar al rey.






Se dicta la sentencia

La sentencia pronunciada por Norfolk, fue unánime entre los 26 pares del reino y la misma en ambos casos: la reina y su hermano debían ser quemados o ejecutados de acuerdo con el deseo del rey. Ambos habían negado su culpabilidad. Tras proclamarse el veredicto, los dos admitieron formalmente que merecían el castigo. Era la costumbre de la época: proporcionaba la posibilidad que se les concediera el perdón y evitar la confiscación de propiedades. Podían pedir clemencia, aunque no se la permitieron.

Aquella misma noche después del tenso juicio, Sir Francis Bryan transmitió la noticia de la condena de Ana a Jane Seymour, que estaba en Hampton Court, y poco después llegó el rey en persona a cenar, después de hacer el recorrido por el Támesis con un clima casi festivo.




Continuará...


Bibliografía:

Denny, Joanna: Anne Boleyn: A new life of England´s tragic Queen, Portrait Books, London, 2005.

Fraser, Antonia: Las seis esposas de Enrique VIII, Ediciones Web, Barcelona, 2007.

Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud S.A., Barcelona, 1975.

Hart, Kelly: The Mistresses of Henry VIII, The History Press, 2009.

Weir, Alison: Enrique VIII el rey y la corte, Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.


6 comentarios:

BeatrixRose dijo...

Gracias! estaba deseando seguir leyendo sobre Ana Bolena, y gracias a ti siempre aprendo y encuentro nuevos detalles sobre su apasionante y desafortunda historia.

Un fuerte abrazo!!

Lady Caroline dijo...

Hola Beatrix!!! Gracias a ti. La vida de Ana es fascinante y siempre hay algo que debatir sobre algos hechos que para muchos no queda esclarecido. Yo creo de verdad en su inocencia, para mí no cabe duda. Aunque últimamente salió a la luz un trabajo de un historiador que alega la culpabilidad de Ana Bolena.¡Ha causado muchísimo revuelo sus teorias! El ensayo se llama Anne Boleyn: Fatal Attractions de G. C. Bernard, una de mis futuras lecturas para el verano.

Un gran abrazo

BeatrixRose dijo...

Ese tipo de críticos desde siempre han existido, pero es impensable que una mujer tan bien educada e iteligente como Ana, tuviera el fallo de cometer adulterio siendo reina. Además también creo además de la inocencia de Ana, en la de su prima Catalina, que fue usada como instrumento por la familia para obtener poder y privilegios, y cuando algunos de la corte se cansaron le tendieron la trampa (como a su prima Ana) con pruebas mas que dudosas sobre su supuesto adulterio, aunque también es verdad que la madurez de Ana y Catalina para nada eran las mismas :P
Leeré el libro que me comentas que siempre es interesante conocer todos los puntos de vista posible. Muchas gracias!

Un abrazo grande!!

Gloria dijo...

Te felicito por tu blog.

Me apasiona la historia, así que te leeré con frecuencia.

Te sigo. Saludos cordiales.

Lady Caroline dijo...

Gracias Gloria!! Sé bienvenida a mi corte!! Saludos

PACO HIDALGO dijo...

Excelente colección de entradas sobre el final de la reina Ana Bolena, con multitud de detalles e información privada. Ni en Los Tudor nos hacemos una idea exacta de como era tan buena como en este blog. Un abrazo, Lady Caroline.